Las niñas uruguayas usan más plataformas de matemática, ingresan con mayor frecuencia a los entornos digitales educativos y muestran más persistencia que los varones durante los primeros años de escolarización. Sin embargo, al llegar a la educación media, esa tendencia se revierte: los varones pasan a liderar el uso de herramientas STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemática) y las brechas de género comienzan a profundizarse.

Ese fenómeno, que Ceibal viene monitoreando a través de herramientas de análisis de datos e inteligencia artificial, se convirtió en una de las principales señales de alerta para la institución. Los datos muestran que el problema no está en la falta de interés o capacidad inicial de las niñas, sino en cómo los estereotipos y barreras culturales empiezan a operar a medida que avanzan las trayectorias educativas.

“En los primeros años de escolarización no hay brechas de desempeño entre niños y niñas y a medida que las personas crecen esas brechas empiezan a emerger y son cada vez más grandes”, explicó, en diálogo con la diaria, la jefa de la Unidad de Datos de Ceibal, Oriana Galland.

La especialista señaló que la preocupación por las desigualdades de género en estas áreas “tiene lugar hace muchos años” dentro de Ceibal y que existe abundante evidencia nacional e internacional sobre estas brechas.

“Está bastante documentado en Uruguay y en el mundo que existen esas brechas, especialmente en las áreas STEM (...) Desde Ceibal hay una sensibilidad y responsabilidad para identificar estas brechas y tratar de reducirlas”, afirmó Galland.

Para monitorear estas desigualdades, Ceibal desarrolló en los últimos años un sistema de análisis basado en datos administrativos y herramientas de inteligencia artificial. La institución releva información sobre uso de plataformas educativas, participación en programas, acceso a dispositivos y trayectorias estudiantiles.

“Analizamos datos del sistema educativo en general, calificaciones, asistencia, egreso. (...) Es una información muy interoperable. (...) Estamos intentando ver si, a nivel de datos, podemos predecir cómo serán las trayectorias de los estudiantes”, señaló Galland.

El momento en que aparece la brecha

Uno de los hallazgos más relevantes para Ceibal fue detectar que las brechas de género en STEM no aparecen desde el inicio de la escolarización.

Según explicó Galland, los datos muestran un comportamiento llamativo: durante la educación primaria las niñas suelen tener mayores niveles de uso y participación en plataformas de matemática, pero esa tendencia cambia posteriormente.

“Vimos algo bastante revelador: en el uso inicial de algunas de las herramientas digitales que ofrecemos, muchas veces encontramos que este indicador es favorable a niñas”, afirmó.

A nivel de plataformas de matemáticas, las niñas, durante los niveles iniciales de su escolarización, muestran más días de uso y más actividades completadas, agregó.

Sin embargo, el escenario cambia al avanzar hacia la adolescencia.

“Después, cuando lo miramos en educación media, esa brecha se revierte. Tenemos más proporción de varones que están utilizando con más frecuencia estas herramientas digitales. Este es uno de los desafíos más grandes que identificamos”, indicó.

El libro “Género en STEM: cálculo de brechas Indicadores 2025”, que fue publicado por Ceibal en marzo de este año y que se basa en el uso de inteligencia artificial y datos generados, utiliza un “índice de brecha de género” para medir la cobertura de programas educativos y el uso de herramientas digitales, plataformas y dispositivos vinculados a las áreas STEM.

El indicador toma como punto de referencia el cero como escenario de “paridad absoluta”: los valores positivos reflejan un mayor protagonismo de los varones y los negativos un predominio de las mujeres.

Uno de los hallazgos centrales del informe es que las brechas de género en STEM “no nacen de una falta de capacidad o compromiso inicial” por parte de las niñas. Por el contrario, los datos muestran que las estudiantes presentan un “esfuerzo operativo superior” en el uso de plataformas digitales educativas.

Según el documento, las mujeres registran una “mayor frecuencia de ingreso” a CREA -la principal plataforma educativa de Ceibal-, además de una mayor persistencia en el uso, medida a través de la cantidad de días de actividad semanal.

“Las niñas son las usuarias más comprometidas del sistema en la etapa escolar. Si la trayectoria tecnológica dependiera únicamente de la dedicación y el desempeño inicial, ellas estarían al frente de la innovación en Uruguay”, sostiene el informe.

El estudio advierte, sin embargo, que esa tendencia cambia de forma marcada en la adolescencia.

“Las niñas uruguayas están haciendo el esfuerzo. Tienen la constancia y el interés inicial. Pero al llegar a la Educación Media, los datos revelan que los patrones cambian y se dificulta su trayectoria”, señala el documento. El libro identifica ese momento como el punto en el que las brechas de género comienzan a hacerse más visibles.

En Educación Primaria, las niñas lideran en indicadores de uso y persistencia en plataformas de matemática como Matific, lo que refleja mayores niveles de compromiso con las herramientas de aprendizaje digital. Sin embargo, el escenario cambia en Educación Media: la brecha en el interés y uso de herramientas digitales de matemática como Aleks “se ensancha a favor de los varones”, y el indicador pasa a mostrar valores positivos.

El peso de lo cultural

Galland consideró que detrás de este fenómeno operan distintos factores sociales y culturales, entre ellos los estereotipos de género, las expectativas que los adultos proyectan sobre niños y niñas y la falta de modelos femeninos visibles en áreas tecnológicas y científicas.

“En estos resultados probablemente inciden las expectativas que los adultos tienen sobre lo que puede llegar a ser la vida de los chiquilines o las chiquilinas para adelante, ya que en general hay estereotipos asociados a los trayectos, carreras, a lo que se espera para un niño o para una niña”, afirmó.

Asimismo, al haber menos mujeres en áreas STEM, las niñas pueden pensar que ese mundo no para ellas, agregó.

Para enfrentar estas desigualdades, Ceibal implementó distintas estrategias orientadas a universalizar el acceso a herramientas tecnológicas y promover referentes femeninos en ciencia y tecnología.

Galland mencionó como ejemplo el cambio en la política de distribución de placas programables micro:bit, que antes se entregaban bajo demanda y ahora están disponibles directamente en los centros educativos. Además, destacó programas impulsados por Ceibal para visibilizar trayectorias de mujeres en áreas STEM y fomentar el interés de niñas y adolescentes.

“Lo que se busca es promover la idea de que existen otros modelos de rol y que las áreas STEM son lugares para las mujeres”, indicó.

El trabajo de Ceibal

Galland señaló que Ceibal viene fortaleciendo en los últimos años una estrategia institucional basada en el análisis de evidencia y datos para orientar las políticas públicas. En ese marco, hace aproximadamente cuatro años se consolidó una gerencia especializada en datos y ciencias comportamentales que tiene como objetivo medir y monitorear las desigualdades de género en las herramientas y programas educativos.

“Tenemos la meta de poder estar periódicamente reportando en qué medida Ceibal identifica brechas de género en las acciones que despliega”, indicó.

A partir de esa línea de trabajo, el organismo desarrolló un tablero de indicadores de brechas de género que releva información sobre acceso a recursos, aprendizaje y toma de decisiones vinculadas a las trayectorias educativas.

En 2021, Ceibal elaboró un marco conceptual específicamente diseñado para estudiar la equidad de género en STEM en la infancia.

Galland sostuvo que existen distintos “submundos” en los que se manifiestan las brechas de género, vinculados al acceso a oportunidades y recursos, a las diferencias en los procesos de enseñanza y aprendizaje, y también a los niveles de responsabilidad y toma de decisiones entre varones y mujeres.

“Lo que hicimos fue mapear nuestra oferta de dispositivos, programas y herramientas digitales donde podrían estar incidiendo en cada uno de esos puntos para (...) ver cómo estamos incidiendo”, explicó.

Finalmente, Galland remarcó que el desafío excede al sistema educativo y requiere una discusión social más amplia sobre equidad y oportunidades.

“Las áreas STEM parecen tener mejores oportunidades para las personas en la adultez, pero reproducen muchas brechas que vienen desde la infancia. Parece clave dar estos debates para que la mitad de la población no quede en condiciones desfavorables”, concluyó.