El uso de la inteligencia artificial (IA) en la educación “ya es algo real” y obliga a repensar cómo incorporar estas tecnologías en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Bajo esa premisa, la Fundación Ciencia Joven impulsa en Uruguay un programa de formación docente orientado a integrar herramientas de IA para fortalecer el papel central de los educadores en el proceso de enseñanza-aprendizaje.

“Más que resolver un problema concreto del sistema educativo uruguayo, buscamos complementariedad, innovar, reconociendo siempre los avances y todo el vasto recorrido de los educadores uruguayos”, afirmó Isabel Franco Mejía, directora ejecutiva de Fundación Ciencia Joven, en diálogo con la diaria.

La iniciativa, llamada Academias innovAI, comenzó a finales de abril su segunda edición en Uruguay y está dirigida a docentes de UTU y liceos públicos de distintos puntos del país.

La propuesta consiste en 26 encuentros virtuales con profesores que se extenderán hasta agosto y combina herramientas de inteligencia emocional, uso pedagógico de la IA y desarrollo de proyectos STEAM (Ciencias, Tecnología, Ingeniería, Artes y Matemáticas) con aplicación directa en el aula.

Una herramienta

Según Franco Mejía, el programa surgió a partir de instancias participativas realizadas con educadores. “Hicimos focus groups, encuestas a los y las docentes, y esos fueron los temas de sus angustias”, señaló. Agregó que esto coincide con la evidencia internacional sobre los cambios que atraviesa el sistema educativo.

“Estamos en un momento en el que la penetración de la IA en la educación ya es real, ya fue, ya pasó, ya está. Así que hay que mirar cómo lo podemos abordar en el marco del proceso de enseñanza-aprendizaje”, sostuvo la también socióloga y magíster en ética y desarrollo humano.

La directora ejecutiva explicó que la formación en IA no está planteada “como un fin en sí mismo, sino como una herramienta al servicio del aprendizaje”. En ese marco, indicó que durante el programa se promueve “una profunda reflexión sobre sus implicancias éticas, los sesgos algorítmicos y las brechas digitales que se pueden profundizar en las desigualdades educativas ya presentes”.

También remarcó la importancia de fortalecer el rol docente frente al avance de las tecnologías emergentes. “Se busca fortalecer el rol del docente como mediador pedagógico, capaz de tomar decisiones fundamentadas, críticas y transformadoras en contextos educativos atravesados por tecnologías emergentes”, afirmó.

El avance de la IA ya tiene un fuerte impacto en el sistema educativo uruguayo. Según datos de Ceibal que fueron publicados este martes, la Encuesta Nacional Docente 2025 muestra un “uso masivo” de esta herramienta, ya que tres de cada cuatro docentes de educación primaria, secundaria y UTU utilizan este tipo de tecnologías de forma cotidiana en su práctica profesional.

De acuerdo con el relevamiento, 69% de los docentes usa chatbots y 38% emplea herramientas de IA para la planificación de clases y la generación de materiales educativos.

Oportunidades y desafíos

Franco Mejía consideró que Uruguay tiene “muchísimas oportunidades” en esta área debido a su desarrollo digital, su institucionalidad y el interés de los docentes por participar en programas de innovación.

“Tienen una base digital mucho más alta, tienen un capital humano completamente abierto a desarrollar, tienen una institucionalidad bien fortalecida y docentes que están buscando programas de innovación”, señaló.

Sin embargo, advirtió que uno de los principales riesgos es que el avance tecnológico termine deshumanizando la educación. “Queremos que la IA sea lo que es: una herramienta de apoyo, nada más que eso”, afirmó.

En ese sentido, sostuvo que tanto Uruguay como América Latina necesitan profundizar la discusión ética sobre el uso de nuevas tecnologías en las aulas. “Creo que nos falta, no solo en América Latina, sino en general, una mirada ética y crítica”, expresó.

“La misión como Fundación Ciencia Joven también es ayudar a desarrollar el pensamiento crítico de niños, niñas y docentes. Ese pensamiento crítico va a ser fundamental con la amplia penetración de nuevas tecnologías en el proceso de enseñanza-aprendizaje”, agregó.

La organización, de origen chileno y con presencia en Uruguay, Argentina, Paraguay y Chile, desarrolla sus programas junto con profesionales y aliados locales, con el apoyo de instituciones internacionales como Google y UNESCO. En el caso uruguayo, la iniciativa contempla docentes de alrededor de 13 departamentos del país.

El año pasado participaron 38 docentes y este año la convocatoria alcanzó unos 150 postulantes, de los cuales unos 68 integrarán la nueva edición. Según Franco Mejía, cerca de 75% de las personas inscriptas son mujeres, algo que consideró especialmente relevante en un contexto donde persisten brechas de género en ciencias y tecnología.

“Esperamos aportar para que la educación en América Latina esté al ritmo de los tiempos y resuene con lo que los niños, niñas y jóvenes de la región necesitan, quieren, sueñan y buscan”, concluyó.