Las revoluciones suelen caracterizarse por momentos de gran inestabilidad política y conflictos entre los sectores que la impulsaron una vez que llegan al poder. Parecería ser esto lo que ocurrió con la “revolución de las cosas simples” impulsada por el presidente Yamandú Orsi. Es que, a pesar del anuncio de la semana pasada de que una “modesta reforma del Estado” iba a permitir una rebaja en el precio de la pasta de dientes, un movimiento ciudadano consideró que esto era insuficiente y decidió tomar la Torre Ejecutiva. En efecto, el viernes una horda de siete personas asaltó la sede del Poder Ejecutivo para reclamar una rebaja inmediata de este producto. Los ciudadanos insurrectos secuestraron a Orsi, lo llevaron hasta un tablado de madera erigido en plena plaza Independencia y ahí le afeitaron la nuca con un cortapelo. Desde Torre Ejecutiva consideraron que este tipo de cosas “son naturales” en procesos que definieron como “de transformaciones vertiginosas”. “Las cosas pasan muy rápido en las revoluciones. En materia de políticas públicas, estamos viviendo una era trepidante en la que se anuncian cambios moderados prácticamente cada seis meses”.
La queja: “No alcanza con bajar el precio de la pasta de dientes. También hay que bajar el del desodorante”. Revolucionario de la higiene.