Para llegar a la sala en la que se dio el cierre de la muestra “A 50 años del Plan Cóndor” en el Museo de la Memoria (MUME), es necesario atravesar otras salas que incluyen viejos uniformes utilizados en el Penal de libertad durante la dictadura, fosas comunes y las pancartas que recuerdan a los 205 detenidos desaparecidos. Al final hay una última sala, con una mesa al fondo y sillas.
Alrededor de esa sala se desplegaban las piezas audiovisuales de la productora Pozo de Agua que ampliaban un relato ya conocido, diferentes infografías que recolectaban información de, por ejemplo, los vuelos de la muerte, además de una línea del tiempo que hacía un repaso por el proceso de represión que derivó en el Plan Cóndor y una escultura donada al MUME por Octavio Podestá que representa a Automotores Orletti, centro clandestino de detención, tortura y desaparición que funcionó en Argentina entre el 11 de mayo y el 3 de noviembre de 1976.
En ese contexto, este jueves Macarena Gelman; Rodrigo Barbano, integrante del proyecto plancondor.org; Mariana Risso, de la Coordinación de la Secretaría de Derechos Humanos del Pasado Reciente de Presidencia; y Carlos Demasi, historiador y docente, se reunieron para intercambiar sobre el pasado reciente y dar cierre a la muestra.
La exposición, que fue inaugurada el 23 de mayo de 2026, recoge una serie de documentos que evidencian la coordinación represiva de las inteligencias militares de Uruguay, Argentina, Chile, Bolivia, Brasil y Paraguay en las décadas de 1970 y 1980. La muestra sintetiza la investigación de más de diez años de Francesca Lessa y la intervención de Rodrigo Barbano en la plataforma plancondor.org. Como parte del trabajo realizado, se generó una alianza con el MUME en la que la investigación tomó forma física y se convirtió en una exposición abierta al público.
En diálogo con la diaria, Barbano explicó que el objetivo central es “brindar información, transformarla para que llegue a otros públicos; dar esa disputa en territorios digitales y con esta muestra también en territorios físicos”.
Asimismo, destacó que la plataforma busca disputar narrativas políticas: “A veces en ausencia de información y de datos centralizados, confiables, parece que todo se reduce a corrientes de opinión. Pero hay hechos que sucedieron, hay víctimas, hay aparatos represivos que coordinaron, que se volvieron contra la población de los países. Entonces a veces parecen discusiones que ya no deberíamos estar reeditando, pero cada tanto vuelven con los discursos de líderes políticos y referentes políticos de Uruguay y de otros países”, señaló.
Rodrigo Barbano, Carlos Demasi, Macarena Gelman y Mariana Risso, el 29 de octubre, en el Museo de la Memoria.
Foto: Martin Hernández Müller
El peso del pasado reciente a través de los años
Durante su breve intervención, Risso recordó el 28 de noviembre de 1975, la fecha exacta en la que el pacto para el funcionamiento del Plan Cóndor fue firmado. Explicó que pese a y haberse cumplido los 50 años durante 2025, “este año es bastante especial, porque coincide con los 50 años del golpe de Estado en Argentina, uno de los años en los que esa combinación represiva cobró la mayor cantidad de víctimas en la represión transfronteriza”.
Llegado su turno, Demasi cuestionó los límites temporales del Plan Cóndor: “¿Sabemos en qué momento el Plan Cóndor termina? Así como su institucionalización no es su comienzo, su desarticulación tampoco es su final; hay una continuidad del Plan Cóndor después”.
En tanto, subrayó que “mientras no tengamos toda la información, no podemos decir que quedó atrás. Mientras no podamos decir ‘todos aquellos que fueron responsables del terrorismo de Estado están detenidos o identificados, el destino de los desaparecidos se pudo conocer porque lo informaron’, mientras eso no ocurra, todavía tenemos una deuda pendiente con el Plan Cóndor”.
María Bellizzi y Silvia Bellizzi, el 29 de octubre, en el Museo de la Memoria.
Foto: Martin Hernández Müller
Por su parte, Barbano cuestionó el acceso real a los documentos y dijo que no alcanza con acceder al objeto físico. En ese sentido señaló que la digitalización “mejora las condiciones que teníamos cuando solo teníamos los papeles” y explicó que extraer e integrar información permite hacer nuevas preguntas.
Gelman, por su parte, sostuvo que la iniciativa del plancondor.org contribuye a una búsqueda “cotidiana” de la verdad. “Quienes buscamos información, nos convertimos en investigadores con la información que tenemos y con la que podemos obtener de otras fuentes”. En ese sentido, agregó que su accesibilidad “es fundamental” y que “tiene un valor que solo podemos dimensionar cuando sabemos lo difícil que es obtener información nueva”.
En tanto, explicó que el disponer de una base de datos “hace posible encontrar coincidencias” entre relatos “tanto de otras personas como en la prensa o en distintas fuentes documentales”.
Gelman reivindicó la importancia de revisar los acontecimientos del pasado reciente a partir de los hallazgos ya que “no es lo mismo haber leído esto hace 15, 20, 30 años con muchísima menos información” y destacó que la “necesidad de releer y de reinterpretar es constante”.