La jueza de Crimen Organizado de segundo turno, Diovanet Olivera, condenó al responsable de la empresa MCO, tomadora de ganado de Conexión Ganadera, a 24 meses de prisión, que cumplirá con tres meses de prisión efectiva, tres meses de prisión domiciliaria nocturna y el resto de libertad a prueba con tareas comunitarias durante cuatro meses por cuatro horas semanales.
La investigación, llevada adelante por el fiscal especializado en Lavado de Activos, Enrique Rodríguez, logró determinar que MCO Agro operaba con un campo de 7.000 hectáreas en la zona de Costas del Parao, en el departamento de Treinta y Tres, donde vivía Mutoni con su familia. Entre 2023 y 2024 la empresa firmó 163 contratos con inversores de Conexión Ganadera, por los que debía tener 10.250 animales, valuados en 8,9 millones de dólares.
Sin embargo, cuando el síndico inspeccionó el campo, el 9 de mayo de 2025, solo encontró unos 1.650, que valían 897.000 dólares. Mutoni sostuvo que nunca ingresó a su campo la cantidad de animales que figuran en los contratos, y aceptó su responsabilidad en el delito de apropiación indebida, siendo condenado por juicio abreviado en acuerdo con la Fiscalía.
Durante la sentencia, Olivera destacó que la acción de MCO se enmarca en la acción de Conexión Ganadera, donde se encontró que del activo de 400 millones de dólares de la empresa solo quedó “una cifra ínfima” que pertenece a los inversores. Además, citó el informe de la Senaclaft, que descubrió una “disminución significativa de la utilidad de los últimos cuatro balances de Conexión Ganadera, pasando de 257 millones de pesos a 24 millones y la rentabilidad cayó del 51 al 38% entre 2020 y 2024. “Pese a ello, igualmente seguía existiendo una distribución constante de utilidades entre los socios que alcanzó un total de dos millones de dólares, lo que afectó la liquidez de la empresa”, agregó.
La declaración en Fiscalía
Durante su declaración en Fiscalía, a la que accedió la diaria, Mutoni dijo que conoció al fundador de Conexión Ganadera, Gustavo Basso, cuando era adolescente, pero que comenzó el contacto comercial en 2019 a partir de un remate en el que Basso le ofreció hacer un negocio de pastoreo. Luego, en 2020, Basso le ofreció ser tomador de Conexión Ganadera bajo la modalidad de contratos bono ganadero y bono lanares, en los que el inversor tenía al animal como garantía.
Mutoni dijo que cuando comenzó el vínculo con Conexión Ganadera no tenía dinero porque había sido perjudicado por un socio, por lo que Basso dispuso pagarle por adelantado lo que surgiría de la venta de los terneros para que pueda entrar en el negocio. A cambio de eso, le cobraba un 9% de interés. Mutoni dijo que a lo largo del proceso tuvo dificultades con las liquidaciones de Conexión Ganadera. “Yo traté de entender bien, varias veces lo llamé, me junté con él porque había cosas que quería entender del funcionamiento de los contratos”, comentó.
Sobre ese punto, señaló que en 2021, según su contabilidad, Basso comenzó a deberle, pero no le pagaba. “Cuando el saldo se dio vuelta, yo le apliqué un interés de mora a él, se lo reenvié por mail, pero él te iba rotando de interlocutor y después te decía ʻvamos a dejarlo ahí que está generando interés, no te preocupes que va creciendoʼ, y te llevaba a ver un campo más grande para arrendar. Yo iba tratando de cobrarle y utilicé algunos mecanismos para que él se comprometiera”, afirmó. “Era extremadamente habilidoso para dejarte a vos con el compromiso y a él con el dinero”.
Mutoni no pudo responder a las preguntas del fiscal sobre por qué firmó contratos por tantos animales cuando su campo no tenía la capacidad para recepcionarlos, ni la diferencia que había entre los animales que figuraban en los contratos, los que figuraban en su declaración jurada y los que efectivamente encontró el síndico.
Tras la audiencia de juicio abreviado, el abogado Rodrigo Rey asumió la defensa de Mutoni para representarlo en la etapa de ejecución de la condena. “Vamos a velar por el cumplimiento de la pena de acuerdo con estándares humanitarios”, afirmó a la diaria el abogado.
