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Obra en el ex hotel San Rafael, el 14 de agosto, en Punta del Este.

Foto: Natalia Ayala

Criba suspendió obras de Cipriani Punta del Este: el Sunca reclamó la intervención de Presidencia y del intendente Abella

El sindicato no descarta medidas en otras obras del departamento “en apoyo a más de 600” trabajadores afectados; preocupa tanto el impacto económico como sicológico, dijeron los dirigentes tras reunirse en asamblea.

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“Tenemos un problema grande en todos los sentidos”, resumió a la diaria el presidente del SUNCA Maldonado, Michael Pistone, al cabo de una asamblea realizada a primera hora del viernes en el obrador del resort del Grupo Cipriani en Punta del Este. Criba, la contratista madre del emprendimiento, concretó en la mañana el cierre de la obra “por tiempo indeterminado” que presagiaban recientes audiencias ante el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS) y fue anunciada en una bipartita con la organización sindical del centro de trabajo el miércoles 12. Con esto, según el dirigente sindical, al menos 600 trabajadores dependientes del grupo desarrollista, de Criba y de las empresas subcontratadas “quedan sin su fuente laboral”.

El grueso ya está en seguro de desempleo, 35 ingresarían al seguro en la siguiente quincena cuando cumplan el llamado “período ventana” (porque ya hicieron uso del mecanismo y deben esperar un año para reingresar) y “más de 50” no cuentan con los jornales requeridos para acceder a este derecho, por lo cual quedarían sin cobertura. Sobre qué pasará con estos últimos no hay respuestas oficiales, aunque el sindicato considera que Criba los mantendrá vinculados a la empresa para evitar reclamos individuales. “Solo sabemos que Criba paraliza la obra. Nada más. Ni siquiera sabemos cómo viene la mano con el inversor, que no ha tenido contacto con nadie de la organización sindical”, lamentó Pistone.

Los dirigentes departamentales esperan que tanto la Intendencia de Maldonado (IDM) como la Presidencia de la República intervengan en el caso. Es que el proyecto promovido por Giuseppe Cipriani no solo consiguió múltiples excepciones a la normativa edilicia departamental, sino también exoneraciones fiscales y la explotación de un casino en el resort, mediante un contrato firmado en 2022. “Queremos que hagan valer los beneficios que le dieron al inversor en función de que iba a generar fuentes de trabajo. Que los hagan valer, porque en ningún lado estaba escrito que esta obra se iba a paralizar y mucho menos por problemas entre empresarios”, sentenció el dirigente.

Foto: Natalia Ayala

Gestión ante el gobierno y movilizaciones en ciernes

Los “problemas entre empresarios” refieren al atraso de Criba en la ejecución del cronograma de obras que, según indicaron los representantes de la empresa en dos audiencias ante el MTSS, generaron un entuerto económico con el inversor. “Criba trasladó que el Grupo Cipriani no le paga, pero lo que trasladó Cipriani es que sí le paga. El problema es que Criba tiene multas por atraso y esto tiene como consecuencia que las certificaciones no cubran las multas. Entonces Criba ha tenido que poner recursos económicos propios y ahora la empresa no querría poner más para seguir con el proyecto si el Grupo Cipriani no le libera esos fondos”, resumió Pistone.

Contó que habló con el intendente de Maldonado, Miguel Abella, con el ánimo de despejar incertidumbres. “Sé que estuvo haciendo las llamadas, pero tampoco a él le dieron garantías de nada, ni le dieron respuesta de nada”, comentó. También aseguró que el Sunca ya inició gestiones ante el Poder Ejecutivo, aunque no detalló en qué consistieron. Mientras espera información concreta de las empresas, el sindicato se apresta a iniciar acciones para “apoyar a los compañeros”.

Iban por reintegros y recibieron la peor noticia

La suspensión de la obra tomó por sorpresa al sindicato que, días atrás, compareció a una audiencia en la sede carolina del MTSS con la esperanza de “recuperar al menos 177 puestos” de los más 300 que habían sido cesados desde julio. “Nos terminamos llevando la sorpresa de que ahora serán casi 700 los que van a quedar sin su fuente laboral, la mayoría hoy”, lamentó. Al momento de la entrevista, el dirigente no manejaba cifras sobre la distribución de trabajadores entre Cipriani, Criba y las subcontratistas que irán a seguro de desempleo, ni de cuántos no alcanzan los 150 jornales trabajados en los últimos 12 meses, requeridos para acceder al seguro.

No obstante, estos últimos seguirán vinculados a las empresas, por un mecanismo que les permite seguir “en alta” dentro del sistema, pero sin cobrar jornal ni seguro. Criba “no se arriesga a desvincular a estos compañeros y los mantiene a la orden o en alta a pesar de no tener seguro, porque sabe que, al cesar la obra por razones ajenas a los trabajadores, ellos pueden hacer valer su derecho a despido por ruptura del contrato de forma anticipada. En consecuencia, lo que hace la empresa es mantenerlos en alta para que no existan reclamos individuales mientras, según dice, soluciona la problemática”, explicó.

Para Pistone, este mecanismo deriva en que “la única parte que sale perdiendo en este negocio es la parte trabajadora”, porque habrá quienes seguirán vinculados “aunque no les paguen ni el jornal ni el seguro”. Estimó que los encargados, “una cantidad muy minoritaria”, se quedarán organizando asuntos vinculados con el orden y la limpieza, los materiales y herramientas del obrador.

En definitiva, a partir del lunes este centro de trabajo ya no tendría casi ninguna actividad, pero el sindicato no bajará los brazos. “A pesar de que tengamos convenio colectivo, no descartamos movilizaciones o medidas departamentales para que se tome, por lo menos, un poco más de responsabilidad de parte de los inversores”, adelantó Pistone tras la asamblea, que había comenzado a las 7.00 y que, a diferencia de las anteriores, transcurrió en un clima de silencio y preocupación.

Foto: Natalia Ayala

Impacto económico y psicológico: “Nos usan como palanca y hay compañeros sufriendo”

Hacia las 9.00, algunos obreros comenzaron a retirar sus herramientas. Un guardia de seguridad, con una planilla en la mano, controlaba que cada trabajador se llevara únicamente sus pertenencias y no otros elementos. Hombres y mujeres, con caras tristes, cargaban serruchos, escuadras, uniformes, lentes de protección y más instrumentos en los baúles de los autos y en la parte trasera de las camionetas.

“Los viernes solemos salir con alegría a estar el fin de semana con la familia o a compartir un asado con un amigo, pero este es un viernes bastante triste. Es algo muy doloroso como trabajadores y como sindicato”, dijo a la diaria Yonathan Rodríguez, delegado del Sunca en el centro de trabajo. “La empresa nos informó que sale la totalidad de la nómina, por suspensión de tareas, y nos duele la situación de muchos compañeros”, agregó.

Como Pistone, espera que la IDM y el gobierno nacional, a través del Poder Ejecutivo, “traten de solucionar” una situación que afecta a cientos de familias. También confía en que “Criba y Cipriani lo resuelvan entre ellos o con quien lo tengan que resolver”, aunque sabe que reactivar “al monstruo que se durmió hoy”, definir cómo seguir, puede llevar tiempo. Su esperanza es que las obras se retomen con la misma constructora, pero lamentó que entretanto los trabajadores que ingresaron al obrador hace tres años “estén sufriendo tanto” desde hace meses.

Rodríguez salió al cruce de las empresas que acusan al sindicato de atrasar las obras con sus movilizaciones en el marco de la lucha por el convenio colectivo y la búsqueda de acuerdos para la reducción de la jornada laboral sin pérdida salarial. “Salió a luz lo que decíamos: nos están usando como palanca a nosotros, los trabajadores, por una situación comercial” entre el inversor y la constructora, remarcó.

El cierre de esta megaobra, que “no se sabe cuánto tiempo se mantendrá”, aunque legalmente la suspensión de tareas puede extenderse por cuatro meses, marca un punto de inflexión para la industria de la construcción en Maldonado. “Sabemos lo que implica el trabajo para 400, 500 o 600 familias para un departamento como es Maldonado; los trabajadores ingresamos para progresar, darle condiciones a nuestra familia, comprar un terreno, una motito, un auto, condiciones que antes nuestros viejos no tenían en la construcción”, explicó.

Otros se juntaron y alquilan apartamentos para estar cerca del centro de trabajo, y varios atraviesan graves problemas de salud, destacó para terminar de dimensionar la gravedad del impacto económico y psicológico de los obreros cesados. Tampoco soslayó la preocupación de un montón de vendedores que hacen su zafra en la obra: panes, milanesas, refrescos, que “aguantan la olla y a veces hasta trabajan de fiado”.

Rodríguez avizora que el cierre inesperado afectará la cadena de pagos en el comercio local y que el endeudamiento golpeará fuerte; por eso le preocupa mucho el impacto psicológico. Ante este escenario, reclamó “seriedad y empatía”, empatía empresarial, gubernamental y política. Cree que el caso también debería ser analizado en la Junta Departamental de Maldonado, que votó la viabilidad para que el complejo se edificara con excepciones a la normativa.

“La inestabilidad en el departamento va a ser nefasta, pueden decir que no son más de 600 trabajadores, que son 400. Pero ya con cien buscando trabajo o endeudados va a ser complicado”, advirtió. Quiere ser optimista en cuanto a una pronta solución, aunque está convencido de que la suspensión de tareas es una estrategia empresarial para “buscar oxígeno económico” y evitar consecuencias judiciales. “No somos tontos, también hacemos lecturas y ya ha ocurrido en otras obras, esto de usar a los trabajadores para solucionar cuestiones particulares de ellos”.

Tras haber estado en primera fila como delegado de la obra, cree que es “el primer gran golpe grande en la industria de la construcción”, lo cual le genera “una tristeza enorme, un dolor profundo, porque la organización sindical ha estado a la altura en todas las circunstancias”. También cree que es hora de que el sistema político trabaje en “una cláusula” que respalde a la totalidad de los trabajadores del sector: “Sea un proyecto grande o chico, deben tener respaldo económico cuando vienen algunos inversores o alguna o algunas empresas a jugar con la necesidad de nuestros trabajadores”.

Olla popular y movilización constante

En medio de la incertidumbre sobre el futuro laboral, sobre las 10.30, en las inmediaciones del obrador, tres trabajadoras –de las 39 mujeres que se incoporaron al proyecto- comenzaron a preparar una olla popular para quienes estaban en la vuelta.

El guiso tenía huesos de cerdo, carne, chorizos, salsa, trozos de papa, zanahoria y zapallo, y otros ingredientes. Olía delicioso y la comunión entre ellas y los demás trabajadores que se sumaron a colaborar: picando, haciendo mandados y también conversando, hicieron más amena la jornada. Pasadas las 12.00, compartieron sus platos calientes como forma de paliar el sabor amargo de este incierto desenlace.

Sandra Techera, una de las que estuvo comandando el almuerzo, trabaja hace casi un año para la subcontratora Asuan en el área de conductos y caños. Dijo a la diaria que “la contención humana tiene que existir”. Por ese motivo, continuarán preparando una olla popular para el mediodía y tortas fritas y quizá algún café con leche en la mañana.

Explicó que, Asuan “estaba llegando al término de contrato porque restaban pocas tareas [en su área]; quedaba pronto para diciembre”, sin embargo, advirtió que sí son más afectadas las jefas de hogares que tienen uno o más hijos a cargo y “algunas no alcanzan los jornales para acceder al seguro de desempleo”.

“Vamos a seguir manifestándonos en equipo porque queremos que se haga visible que la problemática escapa a los trabajadores, pero somos los más afectados siempre. Estamos presentes, queremos seguir trabajando y que se acomode pronto para reingresar a las tareas”, sostuvo, y cuestionó que Criba “no hizo una comunicación formal” a los empleados. A partir del lunes 17, instalarán pancartas y evalúan montar una carpa afuera del obrador, donde permanecerán todos los días.

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