En una entrevista con la cadena televisiva estadounidense NBC, el ministro cubano de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, Oscar Pérez-Oliva, informó que los cubanos que viven fuera del país, al igual que sus descendientes, podrán invertir y tener sus propios negocios en la isla, un viejo reclamo de un sector de la diáspora cubana.
“Cuba está abierta a mantener una relación comercial fluida con empresas estadounidenses” y “también con cubanos residentes en Estados Unidos y sus descendientes”, anunció el ministro en la entrevista, consignada por la agencia AFP.
El anuncio realizado por el jerarca, quien es sobrino nieto de Fidel y Raúl Castro, se produce en momentos en que la economía de Cuba, acosada como nunca por el bloqueo impuesto por Estados Unidos, está pasando por su peor momento, tras la prohibición impuesta por Washington a Venezuela de suministrarle petróleo a la isla.
La crisis energética obligó al gobierno que preside Miguel Díaz-Canel a adoptar un plan de contingencia, que incluye un drástico racionamiento de los combustibles, lo que está afectando gravemente a todos los sectores de la economía.
“El bloqueo nos priva del acceso a la financiación, a la tecnología, a los mercados, y en los últimos años ha tenido como objetivo específicamente privar a nuestro país del acceso al combustible”, expresó el ministro en la entrevista.
El viernes, Díaz-Canel confirmó que su país mantenía conversaciones con Estados Unidos, y adelantó que Pérez-Oliva anunciaría nuevas medidas dirigidas “a facilitar” la participación de los cubanos residentes en el exterior en el desarrollo económico y social del país”.
En la entrevista, el ministro destacó que la apertura “se aplica a las inversiones (y) no solo a las pequeñas, sino también a las grandes inversiones, especialmente en infraestructuras”.
Según el jerarca, el objetivo es reactivar sectores clave de la economía, como el turismo y la minería, así como poder restaurar la obsoleta red eléctrica del país, que lleva varios años sufriendo averías que generan usualmente largos apagones que afectan a la mayoría de la población del país.