Si bien por el momento solo trascendieron las aspiraciones maximalistas de ambas partes, diversas fuentes ratificaron este jueves que el gobierno de Estados Unidos y representantes del de Irán están negociando poner fin a la guerra que comenzó hace ya casi un mes con los bombardeos conjuntos de Washington e Israel sobre el territorio iraní.
La mediación entre las partes está siendo liderada por funcionarios del gobierno de Pakistán, que fueron quienes pasaron los puntos que pretende Estados Unidos para poner fin a los ataques, como así también las demandas de Teherán para dejar de atacar a Israel, y también a los países del golfo Pérsico, donde hay bases e instalaciones de interés para los estadounidenses.
Esta información fue confirmada por el ministro de Asuntos Exteriores paquistaní, Ishaq Dar, quien ratificó que su país viene transmitiendo los mensajes entre Washington y Teherán como parte de los esfuerzos de mediación, y afirmó que se están llevando a cabo “conversaciones indirectas” entre las partes en conflicto, de acuerdo con lo que consignó el diario británico The Guardian.
Este jueves, en una conferencia de prensa que ofreció después de una reunión de gabinete que presidió, el mandatario estadounidense, Donald Trump, dijo en su habitual tono grandilocuente que los iraníes “están suplicando por llegar a un acuerdo”. “Para que quede claro, porque he estado viendo las noticias falsas del Wall Street Journal y todas esas historias que publican como si dijeran ‘oh, quiero llegar a un acuerdo’. Ellos están suplicando por llegar a un acuerdo. No yo”, manifestó el líder republicano.
Matizando estas declaraciones, Trump dijo que Irán, en un gesto de buena voluntad y para demostrar la seriedad con la que están encarando las negociaciones, permitió el tránsito de algunos buques petroleros por el estrecho de Ormuz, paso estratégico que siguen controlando. Más tarde, en el marco de las conversaciones entre las partes, el mandatario dijo que extendería hasta el 6 de abril el plazo en el que dejaría de atacar las instalaciones energéticas iraníes.
Un millón de combatientes y negativas desde Moscú
En el comienzo de la semana, y al mismo tiempo que estaba anunciando que había negociaciones en curso, el Pentágono informó que había ordenado el despliegue en Medio Oriente de aproximadamente 2.000 soldados de la 82ª División Aerotransportada, un cuerpo de elite del Ejército estadounidense.
Este paso fue dado en el contexto de una presunta incursión por tierra sobre territorio iraní, una opción que estuvo desde el comienzo de la guerra sobre la mesa, aunque con muchos reparos debido a los riesgos que podría acarrear dicha acción.
Como respuesta a esta presunta amenaza, la cadena iraní Tasnim informó, en base a fuentes militares, que más de un millón de combatientes fueron reclutados en los últimos días para contrarrestar la improbable invasión terrestre. “Estados Unidos quiere abrir el estrecho de Ormuz con tácticas suicidas y autodestructivas; nos parece bien. Estamos preparados tanto para que se ejecute su estrategia suicida como para que el estrecho permanezca cerrado”, expresó la fuente del ejército iraní.
Por su parte, este jueves el Kremlin desmintió a través de su vocero, Dmitri Peskov, que Rusia esté suministrando drones a Irán. “Hay muchas falsedades en los medios de comunicación en este momento. Incluso las publicaciones más respetadas no se abstienen de publicarlas. No les presten atención”, expresó Peskov.
Más temprano, el diario británico Financial Times, citando fuentes de inteligencia occidentales, había acusado a Moscú de estar cerca de completar un envío escalonado de drones, medicinas y alimentos a Teherán para respaldar a su aliado en la guerra con Estados Unidos e Israel.
Anteriormente, ya surgieron acusaciones de que Rusia compartió información de inteligencia sobre los despliegues de tropas estadounidenses, algo que fue utilizado por las fuerzas iraníes para golpear las posiciones enemigas, de acuerdo con lo que informó la agencia Efe.
Pero mientras transcurren las negociaciones indirectas entre Estados Unidos e Irán, Israel está acelerando los ataques sobre objetivos en territorio iraní, teniendo en cuenta que Washington puede acordar en los próximos días un cese al fuego.
En este sentido, el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, confirmó el asesinato del comandante de la Armada del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) de Irán, Alireza Tangsiri, quien, como jefe naval, era precisamente el encargado máximo de decidir qué embarcación pasaba y cuál no por el estrecho de Ormuz.
Comentando este hecho, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, afirmó que su país continuará atacando objetivos iraníes “con toda su fuerza”. Pero en el contexto de su guerra con Irán, Israel está sosteniendo una nueva etapa de su conflicto territorial de más largo aliento con la milicia chii proiraní libanesa Hezbolá.
En el marco de este enfrentamiento, las fuerzas israelíes ya comenzaron la destrucción de casas y la toma de partes del sur del territorio libanés, invocando su derecho a establecer una zona de amortiguación para mantener alejados de su frontera norte a los milicianos de Hezbolá.
Esto provocó el desplazamiento de centenares de miles de personas del sur del territorio libanés, mientras Israel persiste en los ataques contra la organización chii, que también está lanzando misiles sobre zonas del norte israelí.
Irán puso como una de las condiciones de las negociaciones con Estados Unidos que, en caso de un cese al fuego, este debe ser extensivo a Líbano, pero esta posibilidad parece muy lejana, y todo indica que las hostilidades podrían detenerse sobre territorio iraní, pero que se extenderían, casi con seguridad, en el libanés.