Este lunes vencía el plazo de 48 horas que Donald Trump le había dado a Irán para que abriera el paso por el estrecho de Ormuz. El presidente estadounidense había advertido que si el gobierno iraní no cumplía con esa exigencia, las centrales eléctricas y otras instalaciones energéticas del país serían bombardeadas. Sin embargo, Trump anunció que ordenó posponer durante cinco días esos ataques, porque, según dijo, están en marcha conversaciones con Irán para buscar una salida al conflicto.
Según las declaraciones de Trump, que ya ha anunciado varias veces que la guerra estaba a punto de terminar, durante el fin de semana se desarrollaron “unas conversaciones muy buenas y constructivas sobre una resolución completa y total de las hostilidades en Medio Oriente”. Dijo que llegaron a “puntos de acuerdo muy importantes” y que “casi todos los puntos están acordados”. El presidente estadounidense aclaró que el intercambio surgió a pedido de Irán: “Yo no llamé. Ellos llamaron. Quieren llegar a un acuerdo y nosotros estamos muy dispuestos a hacerlo”.
Sin embargo, Irán negó que esas conversaciones hayan existido. “No ha habido ninguna negociación con Estados Unidos. Utilizan las noticias falsas para manipular los mercados financieros y del petróleo y salir así del problema en el que están atrapados Estados Unidos e Israel”, dijo el presidente del Parlamento iraní, Mohamed Baqer Qalibaf.
Manifestó que “el pueblo iraní demanda un castigo completo y con arrepentimiento de los agresores” y que “todas las autoridades iraníes apoyan firmemente a su líder supremo y al pueblo hasta que se logren sus objetivos”, según citó la agencia de noticias Europa Press.
A su vez, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán señaló que hubo contactos mediante intermediarios, pero no negociaciones. El portavoz de esa cartera, Ismail Baghaei, dijo a la agencia IRNA que “países amigos” manifestaron al gobierno que Estados Unidos le solicitaba a Irán negociaciones para terminar con la guerra, pero que hasta ayer no se habían iniciado. Aclaró además que la posición de Irán sobre el estrecho de Ormuz, por donde no permite transitar a países que colaboren con la ofensiva de Estados Unidos, se mantiene incambiada.
Más tarde, frente a periodistas, Trump dijo que las negociaciones se han mantenido con “una persona de alto rango” y “muy respetada”, pero no con la máxima autoridad política y religiosa iraní, el ayatolá Mojtaba Jamenei, a cuyo padre y exlíder supremo iraní mataron los primeros ataques contra Irán. El presidente estadounidense manifestó que su país no ha “tenido noticias” de Mojtaba Jamenei. “De vez en cuando se ve alguna declaración, pero no sabemos si está vivo”, dijo. Consideró, de todos modos, que la persona con la que está dialogando es “el líder” del país.
Trump se refirió también a la posibilidad de que Irán y Estados Unidos controlen de manera conjunta el estrecho de Ormuz y de que una nueva autoridad iraní sea equivalente a la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez. “Nos está yendo de maravilla en Venezuela con el petróleo y con la relación entre la presidenta electa [sic] y nosotros; y tal vez encontraremos a alguien así en Irán”, dijo, de acuerdo con la agencia Efe.
El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, que lanzó junto a Estados Unidos los ataques contra Irán desde el 28 de febrero, dio el visto bueno a las supuestas negociaciones y dijo este lunes que Trump le manifestó durante una conversación telefónica que considera posible “lograr los objetivos de la guerra mediante un acuerdo con Irán”.
El efecto económico de las declaraciones de Trump
La guerra en Irán causó caídas en las bolsas de valores y aumentos en el precio del petróleo, que solo se revirtieron de forma contundente con anuncios de Trump de que el conflicto estaba a punto de terminar. Por eso el presidente del Parlamento iraní acusó a Trump de afirmar que hay negociaciones en marcha con la intención de incidir en los mercados.
Después de sus declaraciones, Wall Street cerró este lunes en verde, con la mayor recuperación desde el comienzo del conflicto. El índice Dow Jones tuvo una suba de 1,38%, el S&P 500 aumentó 1,15% y el índice Nasdaq, 1,38%. El petróleo West Texas cayó 10% y cerró a 88,13 dólares el barril. El efecto se sintió también en otros mercados.