La Flotilla Global Sumud emitió un comunicado de prensa este viernes en el que denuncia que las fuerzas israelíes cometieron una serie de graves abusos contra sus integrantes luego de ser interceptados el lunes en el mar Mediterráneo. La flotilla buscaba romper el bloqueo impuesto por Israel y llevar ayuda humanitaria a la Franja de Gaza, pero fue detenida a principios de mes cerca de la isla griega de Creta, en aguas internacionales. En un viaje anterior, habían participado en la flotilla los uruguayos Daniela Lopes y Jorge Vignolo, quienes al retornar denunciaron haber sido testigos de maltratos por parte de las fuerzas israelíes.
En un comunicado de prensa difundido el viernes, desde la Global Sumud denunciaron que se constató un mínimo de 12 episodios de agresión sexual en el buque INS Nahshon, que opera como una “prisión improvisada construida con alambre de púas y contenedores de metal”. Sus integrantes dijeron que el buque “se volvió el sitio primario de una intensa violencia”, y aseguraron haber sido objeto de vejámenes por parte de sus captores.
El documento de la organización ahonda en los testimonios de algunos de sus miembros, y enumera algunos de los abusos cometidos por integrantes de las fuerzas armadas de Israel: entre otros, el uso indiscriminado de balas de goma, picanas eléctricas y granadas de aturdimiento contra los detenidos. Añade que los activistas fueron obligados a mantener posiciones de estrés durante largos períodos de tiempo, y que las integrantes de religión musulmana vieron removidos sus hijabs –sus velos religiosos– de manera forzosa. También denunciaron cacheos humillantes, episodios de acoso y burla sexual, manoseos y tirones genitales y múltiples relatos de violación, entre los que identificaron casos de violación anal e incluso penetración forzosa con un arma.
“Los soldados de las fuerzas de ocupación israelí dispararon pistolas eléctricas en la cara, cuello y cuerpo de los voluntarios; los ataques se multiplicaron con el ingreso de cada grupo. Varios voluntarios reportaron ser fotografiados durante los cacheos y que los guardias se reían en tanto”, describe.
Uno de los testimonios que se recogen en la misiva es el de Verónica Otero, quien asegura haber visto a casi todos los detenidos ser “procesados” en el transcurso de tres días. “Todos fueron abusados de muchas maneras, ni una sola persona pasó sin llevarse nada”, aseveró la activista, que dijo que constató un total de 36 fracturas óseas. “La gente estaba en agonía. La gente no respiraba [debido a las costillas rotas]”, agrega en el documento.
Según denunciaron los integrantes de la flotilla, las violaciones a los derechos humanos continuaron una vez el buque desembarcó en el puerto de Ashdod, en Israel, y excedieron lo mostrado en el video que publicó esta semana en su cuenta de X el ministro de Seguridad Nacional de Israel, el extremista de derecha Itamar Ben Gvir, en el que se muestran diferentes episodios de trato indigno contra activistas, algo que le valió el repudio de diferentes actores a nivel internacional.
En consecuencia, desde la organización instaron a la comunidad internacional a que lleve adelante una investigación independiente sobre los hechos, con especial atención en los testimonios recogidos y crímenes denunciados. También demandaron la “liberación inmediata e incondicional de todos los presos políticos y rehenes palestinos”, y que se permita el acceso de la Cruz Roja a estos para su tratamiento.
Igualmente, exigieron la imposición de sanciones acordes a “las violaciones a la ley internacional” cometidas por Israel, la interrupción del bloqueo sobre la Franja de Gaza y “la remisión por todos los estados pertinentes de los funcionarios israelíes encargados de ordenar, conducir y facilitar la intercepción de la flotilla a la Corte Internacional de Justicia y todos los mecanismos internacionales de rendición de cuentas aplicables”.
