El Departamento de Justicia de Estados Unidos anunció que el expresidente cubano Raúl Castro, de 94 años, fue imputado en un tribunal penal de Miami por los cargos de conspiración para matar a ciudadanos estadounidenses, destrucción de aeronave y asesinato.
El gobierno de Donald Trump, que impulsó esta acusación, llevó a la Justicia hechos ocurridos hace 30 años, el 24 de febrero de 1996. Ese día, fueron derribadas dos avionetas de una organización contraria al gobierno de Cuba, Hermanos al Rescate, que supuestamente buscaban auxiliar a balseros que huían de la isla. En ese incidente, murieron los cuatro pilotos cubanos, tres de ellos con ciudadanía de Estados Unidos, y otro con residencia legal en ese país.
Por entonces, Raúl Castro, era ministro de las Fuerzas Armadas de Cuba, y las familias de los pilotos lo resposabilizan por el ataque. Las autoridades de la isla consideraron que esas personas eran terroristas que amenazaban su territorio, aunque según los familiares, un reporte de Naciones Unidas concluyó que se encontraban sobre aguas internacionales.
El fiscal interino adjunto de Estados Unidos, Todd Blanche, comunicó que Castro fue imputado en la corte federal del Distrito del Sur de Florida. “Esta es una imputación, hubo una orden emitida para su arresto, así que esperamos que él aparezca aquí por su propia voluntad o por cualquier otra forma y vaya a prisión”, dijo.
Blanche informó que si Castro es declarado culpable, podría enfrentar la pena de muerte o una condena a prisión perpetua.
Periodistas le preguntaron si el gobierno de Trump tiene entre sus opciones una acción como la que ejecutó el 3 de enero, cuando atacó Caracas, capturó al presidente venezolano Nicolás Maduro durante la noche y lo trasladó a Estados Unidos .
El fiscal general dijo que no quería “comparar casos” y que Estados Unidos imputa con frecuencia a personas que no están en el país. “Este no es un nuevo proyecto o aventura para nosotros. Y la forma en la que traemos a personas acusadas de un crimen varía”, respondió. Además de Castro, están imputados cinco militares cubanos.
La acusación se enmarca en un momento en que Washington mantiene una política de asfixia económica contra Cuba desde el año pasado, a lo que se suma una ampliación de sanciones para 11 funcionarios y las amenazas frecuentes que lanza Trump acerca de tomar el control de la isla. El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, había manifestado que si Cuba es atacada habrá “un baño de sangre de consecuencias impredecibles”.
Sobre la imputación a Raúl Castro, Díaz-Canel dijo este miércoles que se trata de “una acción política, sin ningún basamento jurídico, que sólo busca engrosar” la lista de argumentos “para justificar el desatino de una agresión militar”. Afirmó que pone de manifiesto “la soberbia y la frustración que le provoca a los representantes del imperio la inquebrantable firmeza de la revolución cubana, y la unidad y fortaleza moral de su liderazgo”. Para el presidente cubano, se trata de un “ridículo intento de menoscabar” la “talla de héroe” de Castro.
Sobre el derribo de las avionetas, el presidente dijo que Cuba actuó “en legítima defensa, dentro de sus aguas jurisdiccionales tras sucesivas y peligrosas violaciones” del espacio aéreo por parte de “connotados terroristas”.
Más temprano, el secretario de Estado, Marco Rubio, había dirigido a la población de Cuba un mensaje difundido en redes sociales. Responsabilizó a las autoridades de la isla de la crisis que atraviesa el país y de haberse enriquecido a costas del pueblo, y llamó a los cubanos a apoyar a una “nueva Cuba” propuesta por Trump.
El presidente estadounidense dijo después ante periodistas que este miércoles es un día muy importante y que “pronto habrá un anuncio” sobre el bloqueo petrolero a Cuba. Consultado sobre la posibilidad de una acción militar respondió: “No, no habrá una escalada. No creo que sea necesario. Ese lugar se cae a pedazos. Ellos perdieron el control”.
