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El grupo Prisa de España acelera su giro a la derecha

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La Junta General Ordinaria del grupo mediático español Prisa tendrá lugar el 29 de junio. Dentro de los principales asuntos está la reducción de 14 a 11 del número de miembros del Consejo de Administración, “con el objetivo de agilizar su funcionamiento y elevar la calidad de sus decisiones”. La nueva integración incluirá cinco consejeros independientes (participan en la gestión diaria), cuatro dominicales (representan a los accionistas) y dos ejecutivos (para fortalecer la independencia), “con especial atención a la representación femenina y a la transparencia”. Prisa se define como “el primer grupo de medios de comunicación en los mercados de habla hispana, presente en 22 países y líder en educación, información y entretenimiento”.

La convocatoria tiene una agenda intensa y delicada. Los primeros puntos corresponden a las aprobaciones de las cuentas anuales. Y el quinto es la redefinición del Consejo de Administración, “ratificación y reelección de consejeros”.

Se ha argumentado la necesidad de simplificar y reestructurar el modelo de gestión de Prisa. En el pliego entregado a los accionistas y presentado a Bolsa se deja sentado que “la empresa ha decidido alinearse con las recomendaciones del Código de Buen Gobierno de las Sociedades Cotizadas, que establece que, en situaciones como la de Prisa, es fundamental que al menos la mitad de los consejeros sean independientes”, “cinco de los 11 serán consejeros independientes”. Se aduce que es para “fomentar un ambiente más colaborativo y dinámico, donde las diferentes perspectivas puedan ser escuchadas y valoradas”.

Prisa anuncia los despidos de dos consejeros independientes, Béatrice de Clermont-Tonare e Isabel Sánchez García, y también de Andrés Varela Entrecanales, un consejero dominical. Estos cambios, se argumenta, son parte de una estrategia más amplia para asegurar que el consejo esté formado por “miembros que aporten valor sin conflictos de interés”. Vale recordar que el Grupo Prisa ya había reducido de 15 a 14 el número de consejeros. Los argumentos fueron los mismos: reestructuración y simplificación del modelo de gestión.

Cambio de línea editorial

La última y más definitiva confrontación interna por cuestiones editoriales se acaba de zanjar de manera inocultable, pero en realidad es una batalla que venía de muy atrás. Y tan profunda es la división y fuertes los choques entre las partes, que ni la intervención (interesada) del presidente del gobierno, Pedro Sánchez, pudo lograr un armisticio. A diferencia de las veces anteriores, no hubo milagro. Es que en la medida en que la derecha ha cercado al presidente Sánchez, y se han acumulado algunas operaciones de lawfare con otras más ciertas, y en la medida en que Vox también sube de tono y el Partido Popular atropella, los márgenes de maniobra de Sánchez y sus aliados se estrechan y las tensiones se agudizan tanto en los partidos como en los medios de comunicación; tal el caso del Grupo Prisa.

Los márgenes de maniobra de Pedro Sánchez y sus aliados se estrechan y las tensiones se agudizan tanto en los partidos como en los medios de comunicación, tal el caso del Grupo Prisa.

Por otra parte, las izquierdas no logran un mínimo acuerdo de sustentabilidad. La palabra unidad está fuera del diccionario político. No es que Sánchez resuma la esencia del progresismo español, pero ha asumido valores europeístas irrenunciables y un freno a los avasallamientos que Donald Trump impuso a Europa. Sin duda, Sánchez recuperó para Europa una dignidad e independencia política que esta había perdido. En particular, uno de los puntos fuertes ha sido la negativa de España a autorizar sus bases para atacar a Irán. Trump amenazó con cortar relaciones comerciales con España. Sánchez fue claro y no se dejó intimidar: “El problema es pensar que las reglas son para cumplimiento de todos salvo de uno”.

Volvamos a Prisa. Hace unos días se dirimió el último y más duro enfrentamiento interno cuyo origen y sentido son precisamente estos abandonos, renunciamientos y giros, alejándose de aquel Grupo Prisa que se embanderaba con las ideas progresistas que en otro momento encontraron en el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), en la Unión General de Trabajadoras y Trabajadores (UGT), en Felipe González y Alfonso Guerra, fundamentalmente, en los años de resurgimiento de la democracia. Pero ni Felipe ni Alfonso representan aquel pasado.

Joseph Oughourlian, con Amber Capital, el núcleo francés Vivendi, la familia Polanco y Global Alconaba son hoy los cuatro accionistas de referencia del Grupo Prisa. El control de Prisa está en manos de Oughourlian por dos vías offshore, una en Luxemburgo y otra en Irlanda, y este ha abandonado las señas de identidad de los medios Prisa. La familia Polanco, fundadora del grupo, ha reducido al 7,32% sus acciones.

La última lucha editorial ya se laudó y el choque ocurrió en la Cadena SER. El desacuerdo entre los dueños de Prisa y la principal periodista Angels Barceló (líder de audiencia en su horario) respecto de la línea editorial fue el inicio de una guerra que viene de muy atrás. Barceló tenía que renovar contrato y para ello había exigido ratificar su independencia a la hora de desarrollar la línea editorial en su programa Hoy por hoy y vía libre para elegir a sus tertulianos. Pero le habían advertido que la SER, y todos sus programas, trabajarían a partir de ahora bajo la misma línea editorial impuesta en El País desde la llegada de su nuevo director, Jan Martínez Ahrens.

Obviamente, a partir de una estructura reorganizada para la línea única e inconsulta, las relaciones profesionales y personales se resintieron. Al término de 2025, el inversor francés destituyó a José Miguel Contreras, hasta entonces director de contenidos del grupo de medios. Quien puso fin a los reclamos de Barceló fue Joseph Oughourlian, quien le hizo saber que la decisión era irrevocable y que “quien no se aviniera a los cambios tendría que irse”.

Poco antes, y en las mismas circunstancias, se retiraron Pepa Bueno como directora de El País y Montserrat Domínguez como directora de contenidos de la propia SER. En la despedida, Barceló dijo: “Hoy día doy vuelta la última página, la que quedará del lado izquierdo. Los otros quedarán en la otra, la página de la derecha”. Fina ironía.

Ernesto Kreimerman fue presidente del Servicio de Comunicación Audiovisual Nacional y director de Televisión Nacional del Uruguay y de las radios públicas en 2018 y 2019.

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