Esta semana comienza el tratamiento de la Rendición de Cuentas correspondiente al ejercicio 2025, una instancia clave para evaluar la gestión del primer año de gobierno y proyectar los desafíos que el país deberá afrontar en los próximos años.
El contexto en el que asumió esta administración no fue sencillo. La situación internacional se ha vuelto cada vez más compleja, con conflictos que se profundizaron tanto en América Latina como en otras regiones del mundo y que inevitablemente repercuten sobre economías pequeñas y abiertas como la uruguaya. A ello se sumó un escenario fiscal restrictivo, consecuencia del manejo de las finanzas públicas heredado de la administración anterior. Sin desconocer esas dificultades, el desafío consiste en leer el presente para proyectar el futuro, consolidando los aciertos y corrigiendo aquello que aún debe mejorar.
Entre los principales hitos de este primer año se destaca el Diálogo Social, un compromiso asumido durante la campaña electoral que se concretó en los primeros meses de gobierno. Aunque algunos cuestionaron su utilidad, hoy sus resultados comienzan a reflejarse en esta Rendición de Cuentas con la creación de un sistema unificado de transferencias para la primera infancia, que incrementa significativamente el apoyo a los deciles de menores ingresos. No se trata de una medida aislada, sino de una política orientada a enfrentar una de las mayores deudas del país: la pobreza infantil.
En esa misma línea se ubican la implementación del Bono Escolar y la entrega de más de 20.000 becas Butiá, con montos ampliados, pagos mensuales y un acompañamiento integral a quienes las reciben. Estas políticas educativas se complementan con iniciativas como la Ley de Empleo Integral y Uruguay Impulsa, que combinan oportunidades laborales con capacitación para jóvenes, mayores de 50 años y otros colectivos que encuentran mayores dificultades para acceder al empleo.
Otro de los desafíos urgentes fue la atención a las personas en situación de calle. Frente a una realidad que exigía respuestas inmediatas, el gobierno fortaleció el Plan Invierno, destinó mayores recursos y presentó la primera Estrategia Nacional sobre Situación de Calle. Esa prioridad también se refleja en esta Rendición de Cuentas, que incorpora más de 200 millones de pesos para fortalecer estas políticas.
La aprobación de esta Rendición de Cuentas no será únicamente la aprobación de un conjunto de artículos presupuestales. Representará la decisión de destinar más recursos allí donde más se necesitan.
A ello se suman otras medidas de alto impacto para la calidad de vida de la población, como la vacuna gratuita contra el meningococo, la producción diaria de lentes para niños y niñas en el Hospital de Ojos, el fortalecimiento de las políticas de conectividad de Antel mediante la ampliación de la cobertura de fibra óptica en localidades de más de 1.000 habitantes y una estrategia de inserción internacional que vuelve a posicionar a Uruguay en los principales ámbitos de integración, con avances como el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea y el proceso de adhesión al Acuerdo Transpacífico.
Todas estas medidas responden a los compromisos asumidos con la ciudadanía tendientes a reducir la desigualdad, combatir la pobreza infantil y construir una sociedad con mayores niveles de justicia social. Pero también debemos ser conscientes de que llevamos apenas un año y medio de gobierno y que aún queda mucho camino por recorrer. Gobernar también implica reconocer los avances sin perder de vista aquello que todavía falta resolver.
En ese sentido, esta Rendición de Cuentas incorpora nuevas respuestas a demandas concretas de la ciudadanía. Entre ellas, la exoneración del IVA a los materiales de construcción destinados a cooperativas de vivienda, un histórico reclamo del movimiento cooperativo, una inversión sin precedentes en seguridad y convivencia mediante la creación de 300 nuevos cargos policiales para el patrullaje territorial, recursos para identificación biométrica, vehículos, equipamiento e indumentaria policial, así como mayores partidas para la educación pública, fortaleciendo la Universidad de la República, la ANEP y la Universidad Tecnológica, además de nuevas inversiones para la primera infancia.
Lejos de conformarnos, somos conscientes de que las transformaciones sociales requieren continuidad y profundización. La ciudadanía reclama respuestas concretas y espera que no solo el oficialismo, sino el conjunto del sistema político, priorice la mejora de su calidad de vida por encima de las disputas partidarias. Ignorar ese mensaje solo profundizará la crisis de representación que hoy atraviesan muchas democracias.
Tengo la convicción de que nuestro proyecto político continuará ampliando las políticas de bienestar que comenzó a impulsar durante este primer año. Del mismo modo, la ciudadanía espera que la oposición esté a la altura de las circunstancias y priorice el interés nacional por encima de la confrontación permanente.
La aprobación de esta Rendición de Cuentas no será únicamente la aprobación de un conjunto de artículos presupuestales. Representará la decisión de destinar más recursos allí donde más se necesitan y consolidar un rumbo que pone en el centro a las personas. Esa es la responsabilidad que hoy tiene el sistema político y el compromiso que la ciudadanía espera de quienes recibimos su confianza.
Gastón Castillo es diputado suplente por Montevideo y dirigente de Encuentro Sur (Espacio 609, Frente Amplio).