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Es tiempo de la UNED: la visión de exrepresentantes estudiantiles del CFE

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Desde la instalación del Consejo de Formación en Educación (CFE) como órgano transitorio hacia el Instituto Universitario de Educación (IUDE), establecido en la Ley General de Educación de 2008, hasta el asentamiento del CFE como órgano de gobernanza consolidado mediante la ley de urgente consideración de 2020: allí hemos estado los representantes del orden estudiantil, consejeras y consejeros electos del CFE de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP).

Nuestra experiencia nos permitió comprobar las oportunidades, pero también las limitaciones de ocupar el espacio de la consejería estudiantil. Reconocemos la dificultad de acción política que presenta ser representación en minoría, con voz y voto, pero con dificultad para llevar adelante las iniciativas emergentes del estudiantado sin el beneplácito de los y las consejeras designadas políticamente, quienes además de ser mayoría cuentan con voto doble en su presidencia.

Aun así, sostenemos que el ejercicio del rol permitió el fortalecimiento de la organización estudiantil en los distintos períodos, el respaldo y difusión de la voz estudiantil en todo el territorio, la posibilidad de acceso directo a información actualizada de las decisiones tomadas en el Consejo, la presencia constante de la perspectiva del orden al que representamos en los espacios donde participamos y la práctica preparatoria hacia un verdadero cogobierno. Las recorridas nacionales, los congresos, las instancias de discusión y los procesos de construcción de acuerdos entre estudiantes fueron fundamentales para que las demandas del orden estudiantil no quedaran reducidas a planteos individuales o locales, sino que pudieran expresarse como una voz colectiva a nivel nacional.

Por ello, quienes hemos tenido la responsabilidad de representar a los estudiantes sostenemos la necesidad de la concreción de una Universidad Nacional de Educación (UNED) pública, autónoma y cogobernada, donde por fin se concrete en una estructura firme el camino de lucha y participación recorrido por los órdenes del CFE hasta el momento. Entendemos que la construcción de esta nueva institucionalidad no puede realizarse desconociendo la historia y las reivindicaciones de quienes integran la comunidad educativa.

Han transcurrido cerca de dos décadas de propuestas, compromisos y proyectos legislativos que no han logrado concretar definitivamente esta transformación. Esta deuda histórica no es solamente con la formación en educación, sino con toda la sociedad uruguaya, beneficiaria directa de la mejora en las condiciones de formación de quienes acompañan la educación del estudiantado. Cabe destacar lo beneficioso del pasaje del actual CFE a la UNED. El CFE tiene 33 institutos y centros en los 19 departamentos del país; la UNED implica la oportunidad de acceso a la educación terciaria universitaria en todo el territorio nacional, en una institucionalidad que nacerá descentralizada.

No es posible sostener el proyecto de UNED sin reconocer las discusiones actuales ni las diferencias que existen respecto de aspectos específicos del proyecto de universidad presentado al Parlamento o de las propuestas de un plan de titulación para docentes de educación media que llevan al actual conflicto. Por el contrario, estas cuestiones deben ser visibilizadas y debatidas con seriedad, participación y transparencia, colocando en el centro la legitimidad de los reclamos de los órdenes y en el contexto de una UNED verdaderamente autónoma, democrática y cogobernada.

Este año, la comunidad educativa del CFE atraviesa un nuevo conflicto y, en ese marco, reconocemos en las ocupaciones y demás medidas de lucha desarrolladas por estudiantes a nivel nacional las banderas históricas sostenidas por el movimiento estudiantil de la formación en educación. La organización y la movilización se presentan como medios para marcar presencia en las decisiones que afectan la formación y el futuro del estudiantado, decisiones en las cuales no se le ha reconocido como interlocutor legítimo con el que intercambiar y acordar. Una institución terciaria que aspira a convertirse en universitaria debe profundizar, y no restringir, la participación de los distintos órdenes y actores de su comunidad educativa.

El estudiantado demanda ser sujeto de la política educativa y, hasta tanto no tenga incidencia real en su construcción, buscará presencia a través de los medios que tenga a su alcance.

Cuando se concrete la UNED, finalmente las discusiones sobre la formación en educación se darán con independencia del actual órgano rector, el Consejo Directivo Central de la ANEP. Ello permitirá que el centro de la discusión sean las necesidades de la educación y no los proyectos partidarios quinquenales, que obstaculizan la construcción a largo plazo de las políticas educativas. Cualquier propuesta que quite del centro de la toma de decisiones a los actores centrales de la formación en educación, estudiantado, funcionariado y orden de egresados debe ser profundamente cuestionada en tanto actúa en desmedro del camino universitario trazado.

La crítica a las medidas de lucha suele desconocer un aspecto básico: el estudiantado demanda ser sujeto de la política educativa y, hasta tanto no tenga incidencia real en su construcción, buscará presencia a través de los medios que tenga a su alcance. La molestia ante el conflicto debería tornarse en molestia y acción sobre la situación de exclusión que empuja a que este se genere.

La historia también muestra que además de medidas de presión existen antecedentes concretos de elaboración, discusión y construcción de propuestas desde el orden estudiantil, expresados en congresos, documentos y diversas instancias de participación, incluido el Congreso Nacional de Educación de 2017. Como exconsejeras y exconsejeros valoramos aquella experiencia y entendemos que forma parte de un patrimonio colectivo que no debe perderse. Se presenta así como central que estudiantes, docentes, egresados y el conjunto de la comunidad educativa participe activamente en el Congreso de Educación de este año, aportando desde sus experiencias y construyendo colectivamente el proyecto de educación que nuestro país necesita.

Otro espacio de oportunidad en el que, hasta que se concrete la UNED autónoma y cogobernada, entendemos que amerita participar es el espacio de la consejería estudiantil actual. No porque sea un fin en sí mismo, sino porque es un medio útil para las perspectivas del orden. Para que la presencia allí sea valiosa y no meramente testimonial, se lo debe tornar activamente en un frente estratégico en el camino de fortalecimiento de la organización estudiantil local y nacional.

Finalmente, reiteramos que la UNED debe ser el resultado de su construcción histórica: autónoma, cogobernada, democrática, participativa, con presencia real de sus órdenes y profundizando el carácter público y descentralizado de la institucionalidad actual.

Quienes suscribimos esta nota sostenemos que la organización y la lucha estudiantil juegan un papel clave en la reconfiguración de la Formación en Educación hacia su carácter universitario. La universidad es enseñanza, investigación y extensión; también es autonomía y, para que la autonomía sea tal, lo que debe existir es un cogobierno con presencia de los órdenes que integran la comunidad educativa.

Las bases están, ya es tiempo de que se concrete lo debido: la Universidad de la Educación del Uruguay.

Estefanía Barragán, Marco Colo, Santiago Arguiñarena, Noelia Figueroa, Fernanda Leguizamo, Santiago Achigar, Génesis Gallardo y Ramiro Dutra son exrepresentantes del Orden Estudiantil en el Consejo de Formación en Educación.

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