Valentín Bisogni es licenciado en Periodismo de la vecina ciudad de Concepción del Uruguay, provincia de Entre Ríos. Integra el staff de El Miércoles Digital y forma parte de la cooperativa de comunicadores y periodistas El Miércoles Comunicación y Cultura. También trabaja en el canal de la Universidad Nacional de Entre Ríos, donde se desempeña como productor y responsable institucional.
En el marco de la próxima visita del papa, Bisogni participó en capacitaciones específicas sobre coberturas papales, vaticanas y religiosas. Los encuentros reunieron a periodistas especializados, responsables de prensa de la iglesia y corresponsales acreditados en el Vaticano, que compartieron experiencias y detalles sobre la particular dinámica que implica acompañar periodísticamente una gira del papa.
La capacitación fue realizada por periodistas vaticanistas que son periodistas de medios privados especializados en coberturas sobre temas vaticanos, pero no son del Vaticano ni trabajan para la iglesia. Para un periodista que habitualmente trabaja en medios locales, la experiencia permitió acceder a una mirada poco frecuente: la que está detrás de escena de una cobertura papal.
No solamente importa lo que dice el papa, sino cómo se construye la agenda, quién define los recorridos, cómo funcionan las acreditaciones y cuáles son las condiciones de seguridad que atraviesan cada actividad.
Uno de los primeros aspectos que Bisogni destaca es la importancia de conocer las fuentes oficiales del Vaticano. Durante las capacitaciones señalaron especialmente a Vatican News como sitio central para seguir la agenda y la información oficial vinculada con el papa.
Pero se podría colegir que la cobertura no comienza cuando el papa llega a un país. Mucho antes, explica Bisogni, existe un trabajo de planificación en el que intervienen las autoridades locales y la Santa Sede.
“Desde cada país se elevaron propuestas, pero quienes terminan definiendo el itinerario lo hacen desde la Santa Sede”, señala. Para eso, equipos vinculados con el ceremonial, el protocolo y la seguridad del Vaticano recorren previamente los lugares propuestos y evalúan distintos aspectos de cada actividad.
Esa planificación también permite comprender una de las características centrales de este tipo de visitas: la seguridad condiciona buena parte de la cobertura periodística.
Bisogni cuenta que durante las capacitaciones se insistió en que las medidas de seguridad que acompañan al papa son comparables, por sus características, con las de grandes acontecimientos internacionales. Esa lógica repercute directamente en los periodistas, que deben adaptarse a recorridos delimitados, espacios de cobertura específicos y tiempos estrictamente establecidos.
También existe una particularidad en los desplazamientos. Según lo explicado durante los talleres, el papamóvil circula a una velocidad aproximada de 30 kilómetros por hora y los trayectos suelen ser relativamente cortos. Esto implica que los recorridos están cuidadosamente organizados y que las posibilidades de acercamiento o interacción espontánea son realmente limitadas.
La agenda que se ve y la que no se ve
Otro de los aspectos que Bisogni considera relevante es diferenciar la agenda pública de la agenda privada del papa.
Las actividades que aparecen oficialmente comunicadas constituyen apenas una parte del movimiento que puede producirse durante una visita. Por eso, sostiene, el trabajo periodístico local tiene un papel importante: “Hay que hacer un trabajo local”, especialmente para detectar quiénes pueden mantener encuentros o participar en actividades que no necesariamente aparecen inicialmente en la agenda pública.
En ese sentido, las reuniones temáticas adquieren especial importancia. La dinámica, explica Bisogni a partir de lo aprendido en las capacitaciones, no consiste necesariamente en un diálogo abierto entre el papa y los asistentes. Se trata de encuentros en los que distintos representantes de un sector escuchan un mensaje del pontífice.
La composición de esos grupos también puede ofrecer pistas periodísticas. En una actividad vinculada al mundo de la cultura, por ejemplo, se buscó reunir perfiles diversos y representativos del sector. La misma lógica podría trasladarse a los encuentros vinculados con el mundo del trabajo o la educación.
Por eso, para los medios locales, el trabajo previo resulta fundamental. Identificar instituciones, referentes, docentes, estudiantes, trabajadores o representantes de distintos sectores que puedan ser convocados permite encontrar historias propias más allá de la cobertura general de la visita.
Mucho más que seguir al papa
Para Bisogni, una cobertura de estas características no debería limitarse a registrar el paso del papa por cada lugar. Las capacitaciones también apuntaron a comprender el contexto y la línea general de cada gira. En ese sentido, los periodistas especializados recomendaron observar las visitas internacionales más recientes del pontífice para conocer su dinámica y los temas que aparecen con mayor frecuencia.
También señalaron la importancia de prestar atención a los lugares que visita. En distintas giras aparecen actividades vinculadas con sectores sociales específicos, como personas con discapacidad, migrantes, trabajadores, comunidades educativas u otros espacios de fuerte contenido social.
La mirada periodística, entonces, requiere cierta anticipación. ¿Con quienes se reunirá el obispo de Roma en Paysandú? “Hay que ir a hablar con tiempo, no el día que llega el papa, porque si no, es tarde”, resume Bisogni al referirse al trabajo que deberían realizar los medios locales.
La visita papal, desde esta perspectiva, entonces, no empieza cuando aparece el papamóvil. Para el periodismo, empieza mucho antes: buscando fuentes, entendiendo la agenda, identificando protagonistas locales y conociendo las reglas de una cobertura en la que cada movimiento está cuidadosamente organizado.