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Paysandú Sociedad
El papa León XIV durante una recorrida por la localidad de Metz, Francia, el 28 de setiembre. · Foto: Alberto Pizzoli, AFP

El papa León XIV durante una recorrida por la localidad de Metz, Francia, el 28 de setiembre.

Foto: Alberto Pizzoli, AFP

Visita de León XIV a Paysandú: la seguridad condiciona buena parte del trabajo de los periodistas

La agenda oficial del papa es apenas una parte de todo lo que puede ocurrir durante la visita.

Valentín Bisogni es licenciado en Periodismo de la vecina ciudad de Concepción del Uruguay, provincia de Entre Ríos. Integra el staff de El Miércoles Digital y forma parte de la cooperativa de comunicadores y periodistas El Miércoles Comunicación y Cultura.

En el marco de la próxima visita del papa León XIV, Bisogni participó en capacitaciones específicas sobre coberturas papales, vaticanas y religiosas. Los encuentros reunieron a periodistas especializados, responsables de prensa de la iglesia y corresponsales acreditados en el Vaticano, que compartieron experiencias y detalles sobre la particular dinámica que implica acompañar periodísticamente una gira del papa.

Las capacitaciones estuvieron a cargo de periodistas vaticanistas, profesionales de medios privados especializados en temas del Vaticano, pero que no pertenecen a la Santa Sede ni trabajan para la Iglesia. Para un periodista acostumbrado a desarrollar su tarea en medios locales como los de Paysandú o Concepción del Uruguay, la experiencia permitió acceder a una mirada diferente sobre aquello que sucede detrás de escena.

En una cobertura de estas características no solo importa qué dice el papa. También resulta fundamental conocer cómo se construye la agenda, quién define los recorridos, cómo funcionan las acreditaciones y cuáles son las condiciones de seguridad que atraviesan cada actividad.

Una cobertura que comienza mucho antes

Uno de los primeros aspectos señalados durante las capacitaciones fue la importancia de conocer las fuentes oficiales del Vaticano. Entre ellas se destacó especialmente Vatican News como sitio central para seguir la agenda y la información oficial vinculada al papa, también llamado obispo de Roma.

Pero la cobertura no comienza cuando el pontífice llega a un país. Mucho antes existe un trabajo de planificación en el que intervienen las autoridades locales y la Santa Sede.

“Desde cada país se elevaron propuestas, pero quienes terminan definiendo el itinerario lo hacen desde la Santa Sede”, explicó Bisogni. Para eso, equipos vinculados con el ceremonial, el protocolo y la seguridad del Vaticano recorren previamente los lugares propuestos y evalúan distintos aspectos de cada actividad, como ya sucedió en Paysandú.

La planificación permite comprender, además, una de las características centrales de este tipo de visitas: la seguridad condiciona buena parte del trabajo periodístico.

Según lo explicado en los talleres, las medidas de seguridad que acompañan al papa son comparables, por sus características, con las de grandes acontecimientos internacionales. Esa lógica repercute directamente sobre los periodistas, que deben adaptarse a recorridos delimitados, espacios específicos de cobertura y tiempos estrictamente establecidos.

También los desplazamientos tienen particularidades. El papamóvil circula a una velocidad aproximada de 30 kilómetros por hora y los trayectos suelen ser relativamente cortos. Por eso, los recorridos están cuidadosamente organizados y las posibilidades de acercamiento o interacción espontánea son limitadas.

La agenda que se ve y la que no se ve

Otro aspecto que adquiere importancia es la diferencia entre la agenda pública y la agenda privada del papa.

Las actividades comunicadas oficialmente constituyen apenas una parte de los movimientos que pueden producirse durante una visita. Por eso, el trabajo periodístico local adquiere especial relevancia para detectar quiénes pueden mantener encuentros o participar en actividades que no necesariamente aparecen en un inicio en la agenda pública.

“Hay que hacer un trabajo local”, sostuvo Bisogni. En ese sentido, las reuniones temáticas pueden ofrecer oportunidades periodísticas. La dinámica no consiste necesariamente en un diálogo abierto entre el papa y los asistentes. Se trata de encuentros en los que representantes de un determinado sector escuchan un mensaje del pontífice.

La composición de esos grupos también puede aportar información. En una actividad vinculada al mundo de la cultura, por ejemplo, se buscó reunir perfiles diversos y representativos del sector. Una lógica similar puede aplicarse a encuentros relacionados con el mundo del trabajo, la educación u otros ámbitos sociales.

Para los medios locales, el trabajo previo resulta fundamental. Identificar instituciones, referentes, docentes, estudiantes, trabajadores y representantes de distintos sectores que puedan ser convocados permite encontrar historias propias, más allá de la cobertura general de la visita.

Una cobertura de estas características no debería limitarse a registrar el paso del papa por cada lugar. Las capacitaciones también apuntaron a comprender el contexto y la línea general de cada gira. Los periodistas especializados recomendaron observar las visitas internacionales más recientes del pontífice para conocer su dinámica y los temas que aparecen con mayor frecuencia.

También resulta importante prestar atención a los lugares que visita. En distintas giras aparecen actividades vinculadas con sectores sociales específicos, como personas con discapacidad, migrantes, trabajadores, comunidades educativas u otros espacios de fuerte contenido social.

“Hay que ir a hablar con tiempo, no el día que llega el papa, porque si no, es tarde”, resumió Bisogni al referirse al trabajo que deberían hacer los medios locales. La visita papal, desde esta perspectiva, no comienza cuando aparece el papamóvil. Para el periodismo comienza mucho antes: buscando fuentes, entendiendo la agenda, identificando protagonistas locales y conociendo las reglas de una cobertura en la que cada movimiento está cuidadosamente organizado.

El pool que acompaña al papa

Uno de los elementos particulares de las coberturas papales es el denominado pool de periodistas que acompaña al pontífice durante la gira.

Se trata de profesionales de medios internacionales acreditados ante el Vaticano, entre ellos agencias y medios de referencia internacional, que viajan junto a la delegación papal y posteriormente comparten parte del material obtenido.

Estos periodistas tienen acceso a espacios y actividades que permanecen cerrados para buena parte de la prensa local. No necesariamente todos ingresan a cada lugar: dependiendo de las dimensiones del espacio y de las características de la actividad, pueden establecerse rotaciones entre los integrantes del pool.

La particularidad es que estos profesionales acompañan al papa durante toda la gira. Viajan con él y tienen acceso a determinados momentos que difícilmente puede tener un periodista que se incorpora a la cobertura una vez que la delegación llega a cada país.

El avión, un lugar clave

Uno de los aspectos más llamativos de una cobertura papal es que el avión se transforma en un espacio periodístico privilegiado, según se puede comprobar en el sitio web oficial. Durante los vuelos de la gira el papa puede mantener contactos con los periodistas que integran el pool que lo acompaña. De acuerdo con la información recibida durante la preparación de la cobertura, ese es uno de los momentos en los que puede hacer declaraciones a la prensa.

Esto significa que parte de la información relacionada con el viaje hacia Uruguay puede comenzar a circular antes de que León XIV pise suelo uruguayo. Por esa razón, una de las recomendaciones para los periodistas que permanecerán en Paysandú es seguir de cerca el trabajo de quienes integran el pool, especialmente a través de las redes sociales y los medios internacionales que habitualmente cubren el Vaticano.

El viaje entre Roma y Uruguay, así como los desplazamientos posteriores dentro del país, pueden convertirse así en momentos relevantes para conocer anticipadamente declaraciones, impresiones o referencias que luego tengan impacto en la cobertura local. En Paysandú, en cambio, el periodista local tendrá otra tarea: observar, contextualizar y contar aquello que un periodista que llega desde el exterior difícilmente pueda conocer.

La ventaja de conocer el lugar

En ese aspecto aparece uno de los principales valores de la prensa local. Los periodistas que llegan desde otros países conocen el protocolo de una gira papal, siguen al papa y tienen acceso a determinadas fuentes y actividades. Pero muchas veces llegan a un lugar sin conocer su historia, sus protagonistas ni los detalles de lo que ocurre alrededor de la visita.

Puede saber quiénes trabajaron durante semanas en la organización, qué delegaciones llegaron, de dónde proceden, qué historias existen detrás de quienes esperan al papa, qué instituciones participaron y cuáles son los antecedentes históricos de los lugares que serán visitados. En el caso de Paysandú, esa mirada puede adquirir especial importancia. Un periodista que llegue desde Roma puede conocer perfectamente el funcionamiento de una gira papal, pero difícilmente conozca de antemano todos los elementos que forman parte de la historia sanducera, de la Basílica, de la ciudad y de la relación que tienen sus habitantes con esos lugares.

La cobertura local puede aportar precisamente ese contexto. No se trata solamente de contar que el papa llegó, que recorrió determinado trayecto o que celebró una misa. También se trata de explicar qué significa ese momento para la ciudad y quiénes están detrás de él.

Tres anillos de seguridad

Otro de los aspectos centrales será el dispositivo de seguridad. Las coberturas papales cuentan con un esquema particularmente complejo y, según se explicó, los eventos tienen características comparables, en materia de organización y protocolo, con grandes acontecimientos internacionales.

Uno de los conceptos que aparecen en este tipo de coberturas es el de séquito papal. Se trata del grupo que acompaña al papa durante sus desplazamientos e incluye, entre otros, cardenales, médicos, secretarios y otros integrantes de la delegación.

A eso se suma el dispositivo de seguridad. La cobertura debe contemplar diferentes niveles de protección, desde los equipos vinculados directamente a la seguridad del papa hasta los dispositivos desplegados por las autoridades del país que recibe la visita. Para el periodista, esto significa que el movimiento alrededor del pontífice está fuertemente delimitado. No se trata de una cobertura en la que sea posible desplazarse libremente junto con la comitiva o detener a sus integrantes para hacer entrevistas.

La visita tiene un recorrido establecido y el dispositivo permanece prácticamente encapsulado. Sin embargo, existe un elemento que puede alterar, al menos momentáneamente, esa planificación: el propio papa. Durante sus recorridos puede detenerse para saludar a una persona, a un niño o a alguien que haya llamado su atención con un cartel. Cuando eso sucede, toda la comitiva debe detenerse y adaptarse a ese movimiento.

Ese tipo de situaciones constituye precisamente uno de los elementos que el periodista debe observar con atención.

En los actos masivos se prevén espacios específicos para periodistas, camarógrafos y fotógrafos. Habrá sectores delimitados para la prensa y carpas o áreas de trabajo con conectividad, mesas y condiciones para que los periodistas puedan redactar y enviar sus materiales mientras se desarrolla la actividad.

En el caso de la misa prevista en el parque París Londres, la prensa deberá trabajar desde los sectores establecidos para la cobertura.

La organización de estos espacios responde a protocolos vinculados con las visitas papales y contempla tanto a los medios locales como a los periodistas internacionales que llegarán especialmente para cubrir la gira.

A su vez, se prevé instalar un Centro Internacional de Prensa en Montevideo, concebido como punto de referencia para la cobertura de la visita y el trabajo conjunto entre periodistas nacionales y extranjeros.

La transmisión oficial

Otro aspecto de la cobertura será la transmisión de las actividades. Según lo explicado durante la preparación, la señal oficial de las actividades papales no necesariamente es producida directamente por la televisión del Vaticano. En Paysandú pudimos saber que la transmisión oficial será de canal 5, portal de los medios públicos.

La señal oficial permite contar con imágenes comunes para los medios, mientras que cada empresa periodística desarrolla posteriormente su propia cobertura, con sus periodistas, cámaras, entrevistas y enfoques. Hay otro elemento especialmente importante para quienes trabajen en la cobertura: los discursos.

En este tipo de acontecimientos, los periodistas pueden recibir con anticipación copias de los textos que el papa utilizará durante sus intervenciones. Pero esos documentos pueden estar sujetos a embargo. Esto significa que el periodista recibe el material antes de la actividad para poder leerlo, analizarlo y preparar la información, pero no puede publicarlo hasta la hora establecida.

El embargo forma parte de las reglas de trabajo y su incumplimiento puede generar sanciones.

Pero existe además una advertencia periodística fundamental: el texto entregado en la previa no necesariamente contiene todo lo que dirá el papa. Durante sus intervenciones puede haber modificaciones, agregados o improvisaciones. Por eso, el discurso escrito funciona como una guía, pero la declaración efectivamente realizada adquiere especial relevancia para la cobertura.

Para el periodista, esto implica no limitarse a reproducir el documento recibido con anticipación. Hay que escuchar el discurso del papa. Una frase improvisada, una referencia a una situación que observó durante el viaje o una expresión incorporada en el momento puede convertirse en uno de los elementos centrales de la noticia.