la diaria Sociedad

Lilián Celiberti (archivo, 2025).

Foto: Rodrigo Viera Amaral

Coordinadora de organizaciones de derechos humanos plantea cambiar la forma de designación de los directores de la INDDHH

La activista feminista Lilián Celiberti dijo que la “preocupación central” es “cómo se debate el perfil de los directivos” de la institución.

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La polémica causada por los dichos del director Marcos Israel durante la 15ª Asamblea de la Institución Nacional de Derechos Humanos y Defensoría del Pueblo (INDDHH) llegó al Parlamento. La Coordinación Nacional de Organizaciones de Derechos Humanos -conformada para la asamblea- compareció este miércoles ante la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados para expresar su preocupación por lo que fue la intervención de Marcos Israel en esa instancia.

En dicha asamblea, el director de la INDDHH defendió el grupo de trabajo creado en la institución para tratar el antisemitismo en Uruguay y, frente a las críticas de las organizaciones por la falta de participación, afirmó que “los nostálgicos de los 60, de la revolución de los 60, quieren otra oportunidad” y “están usando el antisionismo como palanca para otra vez traer vientos de totalitarismo”.

Lilián Celiberti, una de las integrantes de la Coordinación, afirmó en la comisión que “la opinión personal del director está prohibida por ley, porque puede pensar lo que quiera, pero no puede expresar sus opiniones en tanto integrante de la directiva de la Institución Nacional”.

En una entrevista con la diaria, el actual presidente de la INDDHH, Juan Miguel Petit, apuntó que los directores de la institución no pueden opinar de “temas sobre los que no se haya pronunciado la institución y que sean competencias específicas de la institución” y, en esa línea, señaló que “los temas internacionales no son competencias de la institución”.

Según Celiberti, eso “no es verdad”, ya que la institución “acababa de aprobar por mayoría la creación de este grupo de trabajo, que fue contestado por otros grupos de judíos, Judíos contra el Genocidio, también de reconocida trayectoria y presencia pública en el Uruguay”. Si bien dijo que “eso puede ser una opinión como otras”, resaltó que la preocupación de las organizaciones es “cómo se representa la institución”. Afirmó que la postura de las organizaciones es que “un miembro de la institución tiene que mantener cierta ecuanimidad respecto a sus opiniones personales, que es lícito tenerlas, obviamente; pero que cuando habla en nombre de la institución no debe combinar su opinión personal”.

Celiberti dijo que la situación de Marcos Israel se suma a la denuncia contra Carmen Rodríguez, otra de las directoras, por acoso laboral, que sigue sin tratarse en la comisión parlamentaria creada para eso. “Por lo tanto, quedan dos personas cuestionadas en el marco de una directiva de cinco, la verdad es que es una situación bastante preocupante”, apuntó.

En ese marco, Celiberti consideró que “se viola algo que es elemental, que es la confiabilidad de una institución que tiene que estar integrada por personas de probada trayectoria en los temas de derechos humanos y de reconocida elaboración teórica también sobre qué estamos defendiendo, sobre qué defiende la institución”.

Celiberti dijo que el año que viene se elegirá una nueva directiva de la INDDHH, por lo que la “preocupación central” de las organizaciones es “cómo se debate el perfil de los directivos o directivas de la INDDHH”.

De cara a una nueva convocatoria de candidatos, Celiberti planteó dos puntos. Por un lado, “garantizar el debido currículum de las personas que se presentan, en el sentido de su trayectoria en la temática de derechos humanos”, y que las audiencias que el Parlamento realice “sean públicas de manera de poder también intervenir nosotros” en el sentido de “dar eco a los planteos de las personas candidatas que se presenten”. “Cuanto más transparente es ese proceso eleccionario, más legitimidad tiene la institución y la directiva de la Institución, que tiene muchísimas competencias”, afirmó.

Por otro lado, se refirió al hecho de que la Asamblea General del Parlamento es la única que puede destituir a un director, y por el mismo número de votos por el que fueron electos. Celiberti dijo que le gustaría que “se pudieran establecer mecanismos más precisos” y consideró que “la ley tendría que ser revisada, ajustada a lo que sucedió”. “Efectivamente sucedió que alguien cometió una falta y por ser directivo, ahí está y actúa absolutamente como cualquier otro miembro de la directiva; eso a pesar de que la propia directiva dio como buena la investigación realizada, o sea, encaminó hacia el Parlamento los resultados de las investigaciones”, cuestionó.

La diputada del Frente Amplio María Inés Obaldía coincidió en que “hay que rediseñar el sistema”, mientras que la presidenta de la comisión, la también frenteamplista Sandra Nedov, le propuso a la delegación “hacer una propuesta de cómo deberían ser las postulaciones” para que los diputados puedan “trabajar en estas cosas en que entendemos que hay errores de diseño”. “Habrá que ver cómo se puede mejorar. Si no, seguimos trancados en que hay algo que no podemos sortear, pero es así como está planteado”, expresó.