El Poder Ejecutivo resolvió mantener sin cambios los precios de todos los combustibles durante noviembre, pese a que la Unidad Regulatoria de Servicios de Energía y Agua (Ursea) había recomendado aumentos de hasta 31,34% para el gasoil 50S y de alrededor de 3,5% para las naftas. Con la decisión, el gobierno evita trasladar a los consumidores las subas sugeridas por el organismo y da continuidad a la política de amortiguación aplicada desde abril, en el contexto del conflicto en Medio Oriente.
Los precios máximos de venta al público se mantendrán en noviembre, por lo tanto, en $ 90,45 por litro para la nafta Súper, $ 62,79 para el gasoil 50S y $ 93,56 por kilogramo para el supergás (GLP). Los restantes combustibles también conservan sus valores actuales.
La medida da continuidad a la estrategia que el Poder Ejecutivo implementa desde abril, que busca prevenir el impacto de los conflictos internacionales en los precios del mercado de combustibles.
La metodología de fijación de los precios de los combustibles líquidos está establecida en el Decreto 130/025. Su artículo 5 establece la suspensión transitoria del mecanismo de ajuste, mediante una decisión fundada, cuando se presentan condiciones excepcionales en los mercados nacionales o internacionales que afectan significativamente el equilibrio dentro del sistema de precios.
Es en ese marco que el Poder Ejecutivo y Ancap hacen evaluaciones mensuales para determinar los valores de los combustibles, en las que se contempla la evolución proyectada del petróleo y sus derivados y su incidencia en las proyecciones financieras estatales, al igual que las condiciones que son necesarias para garantizar el abastecimiento.