“El compromiso en favor de los pobres y con el fin de remover las causas sociales y estructurales de la pobreza, aun siendo importante en los últimos decenios, sigue siendo insuficiente”, advierte el papa León XIV en la exhortación apostólica Dilexi te (“Te he amado”), escrita en octubre de 2025. Vivimos en una sociedad, continúa, que “privilegia algunos criterios de orientación de la existencia y de la política marcados por numerosas desigualdades”. Y muchas personas buscan “la acumulación de la riqueza y del éxito social a toda costa que se ha de conseguir también en detrimento de los demás y beneficiándose de ideales sociales y sistemas políticos y económicos injustos, que favorecen a los más fuertes”.
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Estos son algunos de los conceptos iniciales de ese documento, que Josefina Plá, abogada defensora de derechos humanos e integrante del Partido Demócrata Cristiano (PDC) del Frente Amplio (FA), califica como “de un valor importantísimo”. Allí, León XIV “denuncia la situación de la pobreza como una situación estructural que empobrece nuestra convivencia y nos recuerda el valor que tienen los pobres como revelación de Dios”, señala.
En Dilexi te, León XIV no se contenta con señalar las injusticias estructurales, sino que apunta contra “la falsa visión de la meritocracia” y contra quienes afirman que los pobres son pobres porque no se esforzaron lo suficiente. Este discurso, para el papa, muestra “ceguera y crueldad”. “Obviamente entre los pobres hay también quien no quiere trabajar, quizás porque sus antepasados, que han trabajado toda la vida, han muerto pobres. Pero hay muchos –hombres y mujeres– que de todas maneras trabajan desde la mañana hasta la noche, a veces recogiendo cartones o haciendo otras actividades de ese tipo, aunque este esfuerzo solo les sirva para sobrevivir y nunca para mejorar verdaderamente su vida”, señala.
Josefina Plá destacó especialmente la visita del papa a Casavalle como “un signo muy importante de este viaje, un gesto simbólico muy grande”, porque “se acerca a una realidad que muchas veces la gente o esconde, o no quiere ver”, cuando “las semillas de una vida fraterna pueden estar allí”. Recordó la obra de Rubén Isidro Alonso, conocido como Padre Cacho, y afirmó que la visita de León XIV “fortalece la memoria de alguien” que fue “un ejemplo de vida cristiana”, que vivió conforme a las enseñanzas del Evangelio de que la dignidad humana no es “de quien tiene un saber o un poder”, sino “de todos los seres humanos por el hecho de haber nacido”.
Para la diputada del Partido Nacional Fernanda Auersperg, católica, la visita del papa a Casavalle “es un mensaje muy fuerte para todo el país” que implica “ver situaciones de vulnerabilidad cara a cara” y al mismo tiempo mostrar la acción de la Iglesia en esos territorios.
Por otro lado, el diputado colorado Felipe Schipani dijo que si bien discrepa “profundamente” con la visión de la Iglesia en relación con la agenda de derechos, tiene coincidencias con “esa visión social, solidaria, de preocupación por los sectores más vulnerables”, y estimó que en este aspecto “todos los partidos uruguayos coinciden”.
En su exhortación apostólica, León XIV también escribe a favor de los movimientos populares y sostiene que los líderes populares saben que la solidaridad “también es luchar contra las causas estructurales de la pobreza, la desigualdad, la falta de trabajo, la tierra y la vivienda, la negación de los derechos sociales y laborales”, y es “enfrentar los destructores efectos del imperio del dinero”. “La solidaridad, entendida en su sentido más hondo, es un modo de hacer historia y eso es lo que hacen los movimientos populares”, remarca.
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El discurso en favor de los derechos de los migrantes y el enfrentamiento con Trump
Nelson Villarreal, docente e investigador del Instituto de Historia de las Ideas de la Facultad de Derecho de la Universidad de la República y académico especializado en religión, advierte que es importante ver el contexto en el que surge el papado de León XIV: un contexto de cambio de época y de crisis, de falta de “referencias políticas, éticas y culturales de peso”, así como de socavamiento de la democracia y el conocimiento.
Para Villarreal, las afirmaciones de León XIV sobre la necesidad de fortalecer las instituciones y de no “sumirse en el imperio dominante que es Estados Unidos” adquieren “un peso determinante” en el marco de las acciones de un presidente como Donald Trump, que “construye un relato político guerrista basado en lo religioso”. El papa, en este contexto, “genera referencialidad” y queda en “el lugar del que puede responder moralmente en un momento de crisis”.
La exdiputada comunista y exintendenta de Montevideo Ana Olivera destacó en particular la concepción del papa de que “la gente no se salva sola” y el hincapié que hace en la responsabilidad de los estados, así como su “importantísimo, en este momento, llamado a la paz”.
Auersperg resaltó que León XIV es “un líder espiritual en el sentido amplio” y una persona “que en tiempos de guerra, de confrontación, lo tiende a buscar el encuentro, el camino del medio”. Dijo que en estos momentos, cuando parece que “volvemos a la Guerra Fría”, esta vez “entre el imperialismo yanqui y el bloque chino”, el papa “muestra que hay un camino que corre por el medio y que está por la paz y por la búsqueda de la dignidad humana sobre todo”. Agregó que el papa “ha defendido lo que es el desarme del lenguaje” y ha ido “en contra del insulto, la descalificación”, porque “todo eso erosiona la democracia, imposibilita buscar acuerdos”.
Nicolás Iglesias, licenciado en Trabajo Social e investigador especializado en religión, coincide con que “ciertos mensajes del papa tienen fuerza y toman mayor protagonismo por el contexto en el que estamos”. Por ejemplo, si bien ya Francisco hablaba de la necesidad de una política de bienvenida a los migrantes y de su humanización, León XIV lo dice en el contexto de la política antimigración de Estados Unidos.
León XIV hizo una crítica directa a las políticas represivas del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) impulsadas por Trump, a las que calificó de “inhumanas”. Afirmó que hay personas que han vivido en Estados Unidos “durante años y años sin causar problemas, que se han visto profundamente afectadas” por estas políticas.
En su exhortación apostólica Dilexi te, León XIV recuerda la foto de un niño tendido sin vida en una playa del Mediterráneo, que “provocó un gran impacto” aunque, “lamentablemente, aparte de alguna emoción momentánea, hechos similares se están volviendo cada vez más irrelevantes, reduciéndose a noticias marginales”. Y concluye que “la Iglesia, como madre, camina con los que caminan”. “Donde el mundo ve una amenaza, ella ve hijos; donde se levantan muros, ella construye puentes”; “en cada migrante rechazado, es Cristo mismo quien llama a las puertas de la comunidad”, señala.
Iglesias consideró que este “mensaje de humanización de los migrantes y de bienvenida a los migrantes, y contra la discriminación y la xenofobia, es un mensaje que también tiene un eco en Uruguay” como país receptor. Acotó que no se trata solo de un discurso, y mencionó que la Iglesia católica ha desarrollado acciones concretas y que el ICE se llevó presos a pastores protestantes y curas católicos en Estados Unidos por ese posicionamiento.
Schipani afirmó que la del papa es una opinión que “siempre hay que escuchar” y que tiene temas “temas realmente interesantes”, si bien marcó que cuenta con la “facilidad” de poder decir cosas que “quizás líderes en otras posiciones, que tienen que velar por otros intereses, no las pueden decir”.
La Iglesia católica y la agenda de derechos
Uno de los mayores puntos de fricción de la Iglesia católica con los gobiernos del Frente Amplio fue la agenda de derechos, especialmente el tema de la interrupción voluntaria del embarazo (votada en 2012), el matrimonio igualitario (2013), la Ley Integral para Personas Trans (2018) y más recientemente, en 2025, la de eutanasia.
En estos temas, la posición institucional de la Iglesia no se ha modificado, aunque sí han cambiado los énfasis. Iglesias apunta que es claro que se trata de una institución que “tiene una estructura patriarcal, que no es equitativa en el acceso al poder religioso ni al ejercicio de los ministerios”. Sacerdotes y monjas “no tienen el mismo rango sacramental en términos religiosos, no tienen el mismo lugar de poder en la institución, y eso no se ha movido”. En definitiva, “la doctrina moral y sexual y el lugar que ocupan el hombre y la mujer en la estructura de la Iglesia católica no se ha modificado”.
Sin embargo, lo que sí ha cambiado, fundamentalmente a partir del papado de Francisco son los “gestos pastorales”, señala Iglesias. En el caso de los dos últimos papas, hay un “gesto pastoral de preocupación por los derechos de las personas”.
Villarreal considera que mientras el catolicismo de Juan Pablo II y de Benedicto XVI “buscó moralizar respecto al aborto, la eutanasia”, los últimos dos papados ponen el acento en otros temas, como los dilemas ambientales y sociales, la desigualdad, la exclusión. Mientras el énfasis anterior estaba puesto en la moralización, el actual está puesto en la “transformación social, que integra esa diversidad sin mayores juicios”, sin quedar atrapada en una “visión conservadora de rechazo”, aunque en “conflicto en la propia tradición”, apuntó Villarreal.
En el mismo sentido, Iglesias puntualizó que “no hay que confundir gestos pastorales con doctrina y tradición de la Iglesia”. “El papa Francisco tuvo gestos pastorales de más apertura y acercamiento a las personas de la diversidad y de reivindicar la dignidad de todas las personas. Pero eso no significó, ni en Francisco y tampoco en León XIV, un cambio doctrinal en relación con los temas de moral y ética como centrales de la doctrina de la Iglesia”, señaló. Y agregó, en línea con Villarreal, que lo que también sucedió es que “los temas de la agenda moral, la sexualidad y la familia no están siendo los temas que él elige priorizar en su discurso público, y eso ya es una señal”.
En Dilexi te, León XIV afirma que las mujeres son en ocasiones “doblemente pobres” cuando “sufren situaciones de exclusión, maltrato y violencia”, y que en ellas encontramos, sin embargo, “constantemente los más admirables gestos de heroísmo cotidiano en la defensa y el cuidado de la fragilidad de sus familias”. Remarca que la organización de las sociedades en todo el mundo “todavía está lejos de reflejar con claridad que las mujeres tienen exactamente la misma dignidad e idénticos derechos que los varones”.
La inteligencia artificial, el poder de las plataformas y la “impresión de objetividad”
En su carta encíclica Magnifica Humanitas. Sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial, escrita en mayo de este año, León XIV reflexiona sobre la tecnología y llama a “asumir con lucidez y responsabilidad los retos de nuestro tiempo”. “Es necesario adoptar instrumentos normativos adecuados, capaces de salvaguardar la justicia y de contener los efectos distorsionadores del poder tecnológico. Pero la cuestión no se limita a la regulación. Como advertía el papa Francisco, debemos preguntarnos con realismo quién detenta hoy ese poder y hacia qué fines lo orienta”, señala el papa. Agrega que el poder tecnológico ha adquirido en nuestra época “un rostro inédito, predominantemente privado, y por ello aún más difícil de discernir, gobernar y orientar hacia el bien común”.
“Un orden social justo en la era digital es aquel que garantiza a todos un acceso igualitario a las oportunidades, protege a los más pequeños y a los más frágiles, se opone al odio y a la desinformación y somete a control público el uso de los datos y de las tecnologías, de modo que el criterio no sea solo el beneficio, sino la dignidad de cada persona y el bien de los pueblos”, valora.
Respecto de la implementación de la inteligencia artificial [IA], advierte contra “la idolatría del lucro que sacrifica a los débiles, la uniformidad que aplana las diferencias, la pretensión de un lenguaje único –incluso digital– capaz de traducirlo todo, incluso el misterio de la persona, en datos y rendimientos”. En definitiva, advierte sobre “el riesgo de la deshumanización”.
Señala también que “la facilidad para lograr el resultado, la impresión de objetividad y la simulación de la comunicación humana” que caracterizan a la IA pueden “simplificar nuestras vidas, pero también pueden acostumbrarnos a delegar demasiado y a buscar respuestas rápidas, debilitando el juicio personal y la creatividad”. “La impresión de objetividad que las respuestas y las propuestas de estos sistemas pueden suscitar corre el riesgo de hacernos olvidar que estas reflejan los parámetros culturales de quienes las han proyectado y adiestrado, con todas sus virtudes y defectos”, añade.
Concluye que “pedir prudencia, controles rigurosos y, en ocasiones, también una ralentización en la adopción de la IA no significa estar en contra del progreso, sino ejercitar un cuidado responsable hacia la familia humana”. Finalmente, llama a evitar la concentración de poder y a que las comunidades participen en el “discernimiento” y la “vigilancia” de estas tecnologías, así como a “sustraer a la IA de la lógica de la competencia armamentística”.
Para Iglesias, si bien la Iglesia católica a lo largo de la historia “ha reaccionado a veces negativamente a ciertos avances de la tecnología”, en el caso de esta encíclica, “no se leyó de manera conservadora”, sino “humanista”, porque pone en el centro al ser humano y remarca que la tecnología no puede estar al servicio de las corporaciones y del sistema neoliberal. “En ese sentido, creo que la lectura se vuelve interesante y le ha prestado atención mucha gente del campo progresista porque se ubica en la defensa del ser humano y de los derechos laborales, la necesidad de cuidar la democracia, la manipulación de la información y la tecnología, la crítica de la tecnología al servicio de la guerra”, enumeró.
Las reacciones políticas locales a la visita del papa: “Virajes increíbles” y el “ethos humanista cristiano”
El martes 3 de noviembre, en La Huella de Seregni, se realizó el encuentro “Frente Amplio y cristianismo”, para conversar sobre los vínculos entre estas colectividades.
En este contexto, Schipani criticó lo que calificó como “virajes increíbles” del FA. “Un partido de concepción marxista ahora se quiere alinear a la Iglesia católica, cuando el marxismo siempre fue anticlerical por esencia”, cuestionó. Evaluó que “evidentemente hay un objetivo político de procurar captar algún rédito de la presencia de León XIV aquí en el país”. Agregó que, personalmente, no comparte que se realicen este tipo de eventos, porque para él, “religión y política [son temas] separados”. “Jamás se me ocurriría pensar en un evento en la casa del Partido Colorado que se llame ‘el Partido Colorado y la Iglesia católica’. Cada uno puede crear lo que quiera y eso forma parte de la libertad de culto, pero los partidos políticos asociados a posiciones religiosas me parece que es un error en un país laico como Uruguay”, indicó.
Ana Olivera opinó que Schipani “debe leer más” y marcó que hay “toda una trayectoria de vínculo entre cristianos y marxistas” que es “anterior a la formación del Frente Amplio”. Tanto la exdiputada como Iglesias, Villarreal y Plá recordaron que el cristianismo estuvo en los orígenes de la creación del FA, y que el diálogo entre marxistas y cristianos también estuvo presente en décadas anteriores, en la del 50 y la del 60.
Entre otros ejemplos de cercanía, mencionaron cuando concurrió el obispo Carlos Parteli al sepelio de los comunistas asesinados por los militares en abril de 1972, y cómo en esa ocasión el dirigente comunista Rodney Arismendi le dijo: “El sermón de la montaña nos une”, en referencia a una de las enseñanzas más conocidas de Jesús de Nazaret.
Iglesias marcó que en el FA perdura un “ethos humanista cristiano” que trasciende al PDC, y que tiene que ver con la propia conformación de la coalición de izquierda. Evaluó que luego de la recuperación democrática hubo un “corte de la memoria” y el FA “dejó de lado esa identidad”, también “tensionado” por los temas vinculados a la agenda de derechos, mientras “sectores del cristianismo conservador y las derechas utilizaron esas banderas morales para apropiarse y hegemonizar el campo cristiano como un campo vinculado solo a la derecha y el Partido Nacional”.
Iglesias apuntó que este “es un momento de hacer memoria y visibilizar ese origen cristiano y marxista que tiene el Frente Amplio”. Olivera destacó que el encuentro realizado el 3 de noviembre tuvo “una enorme concurrencia, mucho mayor de lo que habíamos imaginado”, y evaluó que “existe una necesidad de debatir estos temas y de hablar del humanismo de nuestra fuerza política”. “El humanismo es lo que nos une a cristianos y marxistas, no hay ninguna duda en eso”, consideró.
Para Villarreal, la “derecha católica uruguaya no sabe qué hacer con la visita del papa, le genera mucha molestia” porque “habla de temas a los que se han opuesto”. “Porque no han hablado contra la guerra, no han hablado a favor de los migrantes, no han hablado a favor de la distribución económica, de que el capitalismo es un problema. Entonces, lo que siempre fue dicho por el pensamiento social de la Iglesia hoy adquiere una dimensión que a la derecha uruguaya la deja mal parada”, consideró.
Auersperg afirmó que “ser católico no es izquierda ni derecha” y que el catolicismo “es amplio” y “abarca todo el espectro”. “Y está buenísimo que así sea”, señaló.
Plá afirmó que “marxistas y cristianos” forjaron un “camino de unidad para crear y transformar la realidad” con la fundación del FA, pero en la misma línea que Auersperg, dijo que no le gusta “estar discutiendo quién es más fiel al evangelio”. “Creo que todos tenemos que hacer lo mejor, porque la responsabilidad de una generación es lograr una sociedad más justa en este tiempo en que el poder y el lucro amenazan y empobrecen la democracia. Tenemos que poner lo mejor de todos nosotros para construir una sociedad más fraterna, más solidaria, con menos desigualdad y con más democracia, más humana. Nos tenemos que encontrar mucho más unos a otros construyendo el bien común”, concluyó.