Ingresá

Corte de la ruta argentina 136 que une Gualeguaychú con el puente internacional Libertador General San Martín por parte de la Asamblea Ambiental de Gualeguaychú en protesta por la construcción de la fábrica de pasta de celulosa Botnia en Fray Bentos, el 24 de julio de 2007.

Foto: Sandro Pereyra

2006, el año en que el conflicto con Argentina por las papeleras escaló a La Haya

8 minutos de lectura
Contenido exclusivo con tu suscripción de pago

Políticos de entonces y de ahora recuerdan el conflicto que se ha vuelto un fantasma que sobrevuela las tensiones en torno a un nuevo proyecto en una ciudad fronteriza con Argentina; a pesar de las evocaciones, para el intendente de Paysandú, “algo aprendimos de todo aquello que nos pasó”

Contenido no disponible con tu suscripción actual
Exclusivo para suscripción digital de pago
Actualizá tu suscripción para tener acceso ilimitado a todos los contenidos del sitio
Para acceder a todos los contenidos de manera ilimitada
Exclusivo para suscripción digital de pago
Para acceder a todos los contenidos del sitio
Si ya tenés una cuenta
Te queda 1 artículo gratuito
Este es tu último artículo gratuito
Nuestro periodismo depende de vos
Nuestro periodismo depende de vos
Si ya tenés una cuenta
Registrate para acceder a 6 artículos gratis por mes
Llegaste al límite de artículos gratuitos
Nuestro periodismo depende de vos
Para seguir leyendo ingresá o suscribite
Si ya tenés una cuenta
o registrate para acceder a 6 artículos gratis por mes

Editar

Solo un momento en la historia puso frente a los líderes de América Latina y Europa a la reina del carnaval de Gualeguaychú. Vestida como tal, con bikini, brillos y lentejuelas, el 12 de mayo de 2006, durante la foto oficial de jefes de Estado de la IV Cumbre de la Unión Europea, América Latina y el Caribe, en Viena, Austria, Evangelina Carrozzo burló la seguridad y desfiló frente a, entre otros, José Luis Rodríguez Zapatero, Angela Merkel, Tony Blair, Luiz Inácio Lula da Silva, Vicente Fox, Michelle Bachelet, Hugo Chávez y, a quienes iba dirigido el cartel que rezaba “Basta de papeleras contaminantes” con la firma de Greenpeace y las banderas de Uruguay y Argentina a cada lado: los presidentes de esos países –un tanto menos– hermanos, Tabaré Vázquez y Néstor Kirchner.

Hacía una semana que Kirchner, ante una multitud reunida en el principal escenario de la reina del carnaval, el corsódromo de Gualeguaychú, declaró que el conflicto por la instalación de plantas de celulosa en Fray Bentos, por el que Argentina había demandado a Uruguay ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya un día antes, “es una lucha de toda la Argentina”.

Los cortes en el puente Libertador General San Martín –que une a Fray Bentos con Gualeguaychú– habían iniciado poco más de un año atrás. El 15 de febrero de 2005, Uruguay autorizó la instalación de la finlandesa Botnia (actual UPM), una de las dos papeleras que se instalaría en la ciudad rionegrense. El otro proyecto, de la española Ence, finalmente se retiró. La construcción de Botnia comenzó el 15 de abril y el 30 de abril se convocó a la primera marcha y bloqueo en contra de los efectos negativos que causaría el proyecto a ambos lados del río. A partir de esa movilización se creó la Asamblea Ciudadana Ambiental de Gualeguaychú y comenzó un quinquenio de protestas locales, mientras el conflicto también se dirimía en el ámbito internacional.

En junio de 2006 tuvo lugar la primera audiencia en La Haya. Argentina afirmó que Uruguay había violado el Estatuto del río Uruguay y solicitó la suspensión de las obras por 90 días, así como la realización de un estudio de impacto ambiental independiente. Dos meses después, la Corte desestimó las medidas provisionales solicitadas por Argentina y, meses más tarde, hizo lo propio con el pedido de Uruguay de obligar a las autoridades argentinas a garantizar la libre circulación en el puente Libertador General San Martín, que une a Fray Bentos con Gualeguaychú. La construcción continuó, al igual que los cortes, y para cuando llegó el fallo definitivo de La Haya –el 20 de abril de 2010– la planta ya tenía más de dos años operando y en ambos países había nuevos gobiernos con ganas de calmar las aguas.

La Corte dictaminó que el Estado uruguayo incumplió las obligaciones procedimentales establecidas en el Estatuto del río Uruguay al autorizar la construcción de la planta sin informar ni notificar a Argentina a través de la Comisión Administrativa del Río Uruguay. Sin embargo, no existía “evidencia concluyente” de que Uruguay no hubiera actuado con “el grado de diligencia debida requerido o que los vertidos de efluentes de la planta de Orión (Botnia) hayan tenido efectos nocivos o causado daños a los recursos vivos o a la calidad del agua o al equilibrio ecológico del río desde que comenzó sus operaciones en noviembre de 2007”.

En medio estuvo un reclamo de Uruguay ante el Sistema de Resolución de Controversias del Mercosur, la intermediación del rey Juan Carlos I de España, el envío de militares uruguayos para custodiar la construcción, protestas de Greenpeace en el río Uruguay, un intento de negociación fallido en Chile, el abrazo de Kirchner con activistas de Gualeguaychú –que agitó a Vázquez a autorizar el inicio de la producción de celulosa en Fray Bentos– y hasta un pedido de ayuda de Vázquez al presidente estadounidense George W Bush ante el eventual escenario de un conflicto bélico con Argentina.

“Una herida” en la relación bilateral

“Del otro lado teníamos gente muy enfervorizada”, recordó en diálogo con la diaria el exintendente nacionalista de Río Negro, Omar Lafluf, que asumió ese gobierno departamental unos meses antes de que empezaran los primeros cortes. Para Lafluf, en ese momento a cargo de un departamento que aún sentía el resabio de la crisis de 2002, el conflicto “marcó muy fuerte” esos años. Afirmó sentir “mucho orgullo del pueblo de Río Negro, del pueblo de Fray Bentos”, que se “paró firme” para que “la Asamblea de Gualeguaychú no nos torciera el brazo, porque, si en aquel momento nos hubiesen torcido el brazo y no se hacía la planta de Botnia, hoy Uruguay no tenía las tres plantas que tiene, no tendría ni Montes del Plata, ni UPM 1, ni UPM 2, y hoy no sería la celulosa uno de los rubros más importantes de exportación del país”.

Recordó que, en un principio, “el presidente pretendía que quedara circunscrito a Fray Bentos y Gualeguaychú y que no se transformara en un conflicto país”. “Cuando me llamaba [Héctor] Lescano [exministro de Turismo y Deporte (2005-2012) y exembajador de Uruguay en Argentina (2015-2020)], le decía ‘mire que se está complicando’”, evocó. Destacó el “parate muy firme” desde el gobierno nacional, “especialmente del presidente Vázquez”, y la “muy buena” relación que mantuvo con el Poder Ejecutivo. “A mí me decían: ‘Tenés que pegarle a [Reinaldo] Gargano [canciller 2005-2008]’. Y yo decía: ¿Y yo soluciono el problema? Mi problema es que quiero la inversión, porque preciso trabajo para mi gente en el departamento”.

Desde su cartera, Lescano vio cómo se resintió el turismo a raíz del corte en el puente, por “donde pasaba cerca del 70% del turismo argentino”, dijo a este medio. Señaló que fue un momento “de gran preocupación porque representaba un hecho inusual” en la buena relación que mantuvieron Uruguay y Argentina durante años. “Se sintió en muchos aspectos como una herida en una relación bilateral que, más allá de gobiernos, venía siendo normal desde hace tantos y tantos años”, puntualizó. En la misma línea, el doctor en Sociología Política, Diego Hernández Nilson, consideró que “fue un momento que sorprendió a la política exterior uruguaya”, en parte por la expectativa sobre la afinidad que hubieran podido tener los gobiernos progresistas de Vázquez y Kirchner.

Fueron “los primeros años de una política exterior de izquierda en la historia del país y había expectativas de que la afinidad ideológica permitiera sortear de forma más dialogada las dificultades, y no, se sostuvo hasta el final”, dijo Hernández, quien recordó que la tensión “tuvo otras ramificaciones”, como el veto de Vázquez a la candidatura de Kirchner como secretario general de la Unión de Naciones Suramericanas.

Un conflicto “fogoneado”

La idea de que el conflicto estuvo “fogoneado” desde la política argentina estuvo presente en el diálogo con algunos de los entrevistados. Para Lescano, “sin ninguna duda” lo estuvo. Reconoció que si bien las movilizaciones respondían “a una preocupación real de los habitantes del otro lado del río”, también “hubo una movida política, tanto a nivel de la gobernación, de actores locales, y hasta de la presidencia de la República Argentina, que tomaron un partido muy directo y hubo muchas acciones orientadas a mantener el reclamo y la movilización”.

Hernández señaló que el calendario electoral argentino hizo que “distintos políticos usaran el conflicto para azuzar el nacionalismo pensando en las elecciones legislativas [2005] y en las elecciones provinciales de Entre Ríos [2007]”, una lógica que “tomó por sorpresa a Uruguay”.

“El gobierno uruguayo de la época no supo mucho cómo acompasar la negociación y los avances en la implementación del proyecto de papeleras con el calendario electoral de Argentina”, afirmó.

El exministro coincidió en que “fueron motivos de naturaleza electoral los que movieron a gobernadores, a diputados y al propio presidente de la República” a escalar el conflicto. No obstante, esbozó una autocrítica y se preguntó si el gobierno uruguayo no debería “haber tenido en cuenta la necesidad de actuar sobre la población del otro lado del río” desde el comienzo del proyecto. “Ahí nos faltó eso que uno cree que debe estar presente en toda inversión que pueda tener un efecto sobre la comunidad: haber establecido niveles de diálogo, de información, que ayudaran a las cosas”, señaló.

En el segundo gobierno frenteamplista, cuando la relación bilateral comenzaba a recobrar su antigua normalidad, el expresidente José Mujica apostaba a tener “paciencia estratégica” con Argentina, en el sentido de “siempre estar esperando a que Argentina resuelva sus temas internos para poder avanzar en la integración”, recordó Hernández. En la salida del conflicto, para el doctor en Sociología, ayudó la “capacidad de Mujica para entender mejor al peronismo”, en comparación con “la izquierda socialista más tradicional a la que pertenecía Tabaré Vázquez”.

El proyecto de HIF en Paysandú: ¿puede escalar?

“La irracionalidad le ganó a todo y obviamente falló la diplomacia, fallaron los gobiernos, todo... Me da la sensación de que algo aprendimos de todo aquello que nos pasó”, afirmó a la diaria el intendente de Paysandú, Nicolás Olivera, donde la compañía chilena HIF Global pretende construir una planta de hidrógeno verde. En torno a ese proyecto ha habido evocaciones explícitas al conflicto sobre Botnia. El lunes, el gobernador de la provincia argentina de Entre Ríos, Rogelio Frigerio, afirmó: “No podemos permitir una nueva Botnia”; y amenazó con ir a La Haya de ser necesario.

Las autoridades, tanto locales como nacionales, de Argentina y Uruguay han mantenido reuniones desde “el minuto cero”, destacó Frigerio, al reafirmar que su posición es que la “refinería de combustibles sintéticos proyectada en Paysandú tiene que relocalizarse”. Una de las preocupaciones en la ciudad entrerriana de Colón –donde se ha protestado contra el proyecto– es la contaminación visual de la planta y su posible afectación al turismo.

A nivel ministerial, el canciller de Argentina, Pablo Quirno, en noviembre, tras reunirse en Montevideo con autoridades del gobierno por el proyecto, afirmó que “si hay algo” a lo que el gobierno argentino “no se va a oponer nunca es a inversión”, ya que ambos países “necesitan inversión para crecer”. Asimismo, aseguró que los países “no tienen que pasar por esa situación [el conflicto por Botnia] nunca más en la historia”.

Respecto de los dichos de Frigerio, en rueda de prensa, el canciller uruguayo, Mario Lubetkin, afirmó: “Lo que dijo el gobernador de Entre Ríos es lo que ya habíamos hablado: él dice Botnia, yo digo que nadie quiere que pase que se repita lo de los puentes”. Sugirió que “las dinámicas políticas internas” del vecino país se “cruzan con dinámicas locales” y destacó que se incluyó en el estudio de impacto ambiental preocupaciones de Argentina.

Por su parte, el presidente de la República, Yamandú Orsi, aseguró en diálogo con la prensa que Uruguay está “dispuesto a ayudar”, lo que implicaría “decisiones que tendrán que tomar los privados, por supuesto, a sugerencia del Estado uruguayo”. “Venimos bien con la empresa y creo que vamos a lograr algunos acuerdos como para disminuir los problemas con los vecinos argentinos”, dijo.

Consultado –previo a las últimas declaraciones de Frigerio– sobre si la situación de HIF podría escalar a un conflicto como el de Botnia, Lafluf aseguró que cree “firmemente que no” y consideró que Frigerio “es una persona totalmente distinta” al entonces gobernador de Entre Ríos, Jorge Pedro Busti.

“No veo que esto pueda escalar”, dijo Olivera. Sin perjuicio de que la población de Colón se ha movilizado por el tema –“creo que de forma legítima”–, “no creo que nada de esto pueda o deba escalar a patrones no racionales, ni nadie de los que tenemos alguna responsabilidad en el gobierno termine haciendo escalar esto”. Para Olivera, alrededor de UPM, “la irracionalidad ganó”. “Ese momento respondió a que había gente fogoneando el tema y me parece que lo no racional le ganó a todo, porque si lo mirás en perspectiva, si lo mirás 20 años atrás, no te entra en la cabeza cómo se pudieron cortar los puentes por algo que, en todo caso, hoy ya es una anécdota”, agregó.

“Ya vimos la película, sabemos lo que pasa cuando se tira una bala de un lado, otra bala del otro, sabemos dónde hay que parar, sabemos cuáles son los medios, sabemos cuál es la forma”, aseguró el intendente. En ese sentido, destacó que la reunión de noviembre, que contó con “las más altas representaciones de ambos países que podían abordar el tema”, es “la pauta” de que algo cambió. “Va por ahí, va por el lado de dialogar, va por el lado de buscar la vuelta, va por el lado de empatizar también con el otro y sus preocupaciones, va por el lado de que Uruguay le exija también a la empresa que cumpla con todo lo que tenga que cumplir para minimizar la afectación”, sostuvo Olivera.

¿Tenés algún aporte para hacer?

Valoramos cualquier aporte aclaratorio que quieras realizar sobre el artículo que acabás de leer, podés hacerlo completando este formulario.

Este artículo está guardado para leer después en tu lista de lectura
¿Terminaste de leerlo?
Guardaste este artículo como favorito en tu lista de lectura