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Gustavo Musso.

Foto: SOHMA, Armada Nacional

“Cardama no construyó un solo patrullero en 100 años de existencia”: los argumentos del contralmirante Musso en la investigación administrativa

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El astillero español presentó una oferta con “plazos irreales”, “precios temerarios” y tuvo acceso a información privilegiada, denunció el exjefe del Estado Mayor de la Armada.

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El contralmirante Gustavo Musso fue jefe del Estado Mayor de la Armada y ha tenido un rol protagónico en el llamado “caso Cardama”. En agosto de 2023 pidió pase a retiro voluntario, tras elaborar un informe en el que cuestionaba la decisión del Ministerio de Defensa Nacional (MDN) de avanzar en la compra de dos patrulleras oceánicas al astillero español. En aquel momento, los fundamentos de las advertencias de Musso contra la opción que tomaba el gobierno fueron divulgadas por el periodista Leonardo Haberkorn en el diario El Observador.

En octubre de 2025, Musso fue citado a declarar en el marco de la investigación administrativa que solicitó la ministra de Defensa, Sandra Lazo, a cuyas actas accedió la diaria, y que recientemente arrojó los primeros resultados, entre ellos un sumario administrativo al exdirector de Recursos Financieros, Damián Galó.

En una declaración que duró casi cuatro horas, el contralmirante Musso detalló cómo fue el proceso de compra que involucró a Cardama y explicó cuáles fueron sus argumentos contrarios a la decisión que tomaron en aquel momento las autoridades del Ministerio de Defensa.

De acuerdo a la versión de Musso, la cúpula de la Armada se enteró de la existencia de una propuesta de Cardama a principios de abril de 2023, por un “cuadernillo” de 20 páginas con “ciertas características técnicas” que el entonces ministro Javier García le había entregado al entonces comandante en jefe de la fuerza, Jorge Wilson.

“Esa fue la primera oferta, por llamarla de alguna manera. Ni la Armada ni el MDN habían llamado a un nuevo proceso licitatorio para la adquisición de patrulleros oceánicos”, recordó el contralmirante, en referencia al proceso que un año antes, en 2022, se había declarado desierto por los altos precios de las propuestas.

El “cuadernillo” de Cardama proponía un buque “extremadamente básico”, que no cumplía “con la mayoría de los requisitos que habían solicitado en la licitación anterior”. “Por eso fue rechazado. Luego de eso, se efectuaron comunicaciones a astilleros que hubieran producido OPV a efectos de que presenten nuevas propuestas, basadas en tres requisitos, bajando notoriamente las más de 80 características que se habían solicitado en la licitación anterior”, repasó.

En esta etapa se presentaron los astilleros Hyundai, Cotecmar, Gondan, CSTC China, Freire España, Damen y Kership. Un mes después, en mayo de 2023, Cardama presentó una nueva propuesta con cambios en relación a la anterior. En su declaración ante los instructores de Servicio Civil, Musso llamó la atención sobre ese episodio: “Casualmente, las modificaciones que presenta [Cardama] como opcionales eran parte de las razones por las que la propuesta inicial se había rechazado. Desconozco cómo es que a Cardama le llega la información de que no cumplía con los requisitos anteriores”.

El contralmirante también puso sobre la mesa que en esta segunda propuesta “mejorada” el astillero español ajustó el precio “al alza” en comparación con la propuesta inicial. “Lo más crítico es que a un astillero se le dijo: 'Mejorá tu oferta'. Quién fue el interlocutor, lo desconozco. Pero si se podía hacer, tendríamos que haberlo hecho con todos los astilleros”, argumentó.

Musso también cuestionó un viaje a Vigo que realizó por esa época el entonces subsecretario de Defensa, Rivera Elgue, para conocer las instalaciones del astillero que luego sería seleccionado. “Ningún otro astillero fue visitado, a pesar de que hubo invitaciones para conocer la capacidad de producción, procedimientos, empleados, infraestructuras, técnicos”, lamentó. Al respecto, dijo que uno de los funcionarios enviados a esa misión oficial -el capitán de navío Marcelo da Silva, hombre de confianza del comandante Wilson- “no tenía la base de conocimiento necesaria” para llevar a cabo esa tarea.

A la interna de la Armada, Musso argumentó en contra de Cardama y presentó un informe crítico, pero no logró convencer a otros almirantes. “Mi posición fue que Cardama era el único astillero que no demostraba capacidades para construir los OPV, basado en que Cardama en 100 años de existencia no ha construido un solo patrullero. Tampoco integra el catálogo de la industria de la Defensa de España, o sea que por sí solo no podía instalar sistemas de armas. Los otros astilleros españoles que se presentaron sí están en el catálogo de la Defensa española y han construido para otras armadas”, argumentó.

En este punto, Cardama se había comprometido a “tercerizar” determinadas tareas, pero, según Musso, en ningún momento “planteó certezas de cómo lo cumpliría”. “La verdad es que Cardama nunca construyó un buque que tuviera más de 87 metros de eslora y 1.700 toneladas de desplazamiento”, ratificó.

Junto a otros contralmirantes, Musso elaboró un paquete de preguntas técnicas para Cardama que fue enviado en el marco de la misión oficial a Vigo. “Algunas de las respuestas [que mandó Cardama] no tienen sustento, por ejemplo, considerar que el buque C242 era un patrullero cuando no lo es”, agregó Musso. Ese buque de inspección pesquera, según Musso, se intentó vender en varios países (incluso Uruguay), pero nunca consiguió comprador; se trata de un barco más liviano, diseñado para aguas cerradas, que tendría dificultades para navegar en las aguas del Atlántico Sur.

“Por otra parte, en el proceso de selección apareció como un factor prioritario el tiempo de entrega y el precio. A primera vista, puede parecer coherente que se pretenda contar con recursos navales a la brevedad y por el menor precio posible. Sin embargo, la oferta de Cardama tenía un plazo irreal y un costo por fuera de cualquier consideración económica. Era llamativo, porque lo que había era un diseño genérico y un precio temerario, muy por debajo del promedio. No hubo ninguna explicación de cómo un astillero sin experiencia, sin antecedentes y sin infraestructura podría reducir un 25% el tiempo de construcción y más de un 20% el precio”, continuó.

Otro “antecedente negativo” del astillero español que Musso puso sobre la mesa fue su inactividad: “Llevaba más de seis años sin construir ningún buque y el único multipropósito de 50 metros, para Senegal, estaba desde 2018 sin ser entregado al armador”.

“Los “riesgos de quiebra” y la “insolvencia financiera”

Musso puntualizó que el “factor financiero” fue una de las luces de alerta que lo llevó a argumentar contra el astillero español hacia la interna de la Armada, un hecho que luego iba a precipitar su decisión de pasar a retiro. En un momento de la declaración, pasó ese razonamiento a números: “El contrato que Cardama firmó con el Estado uruguayo implicaba que iba a recibir el equivalente a doscientas veces su ganancia anual promedio. Por eso digo que el factor financiero era algo que había que tener en cuenta”.

El exjefe del Estado Mayor de la Armada responsabilizó directamente por esa falta de evaluación crediticia y financiera al exdirector de Recursos Financieros del MDN, Damián Galó, integrante de la comisión asesora que recomendó cerrar acuerdo con Cardama. Musso recordó que por esa época ya se había hecho público un informe de una consultora internacional que, en una puntuación del 1 al 20 -siendo 1 el peor y 20 el mejor-, había establecido que el riesgo de quiebra de la empresa española era 3.

“En las páginas del Ministerio de Industria de España surge que Cardama, en la actividad de construcción naval de los últimos seis años, tenía actividad cero y también cero contratos, con la excepción del que firmó con Uruguay en 2024”, lamentó el contralmirante Musso.

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