El lunes trascendió la noticia de que el presidente Yamandú Orsi fue invitado a participar en la primera edición del evento Global Progressive Mobilisation, que tendrá lugar en Barcelona entre el 17 y 18 de abril. Según se describe en el sitio del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), el evento será “un espacio para que las redes, organizaciones y pensadores progresistas más influyentes alineen sus visiones y dimensionen sus impactos”. En ese sentido, el objetivo es visibilizar “soluciones progresistas” en una cumbre que “ofrece una alternativa necesaria a las fuerzas conservadoras y de extrema derecha”. Aunque no está confirmado que Orsi participe, en el sitio oficial de la iniciativa el presidente uruguayo aparece como uno de los exponentes, junto a Lula, Petro y el presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa.
“O nos juntamos o no nos da la nafta para transformar”, lanzó el secretario de Presidencia, Alejandro Sánchez, el viernes pasado en el IV Encuentro de la Red Futuro, que reunió a líderes progresistas de la región en Montevideo. En él participó la exvicepresidenta Lucía Topolansky, quien en diálogo con El País consideró: “Así como la gente de derecha se junta en el continente, también se junta la gente de izquierda”.
En este marco, y con la coordinación de las derechas en aumento, la politóloga Camila Zeballos y la licenciada en Relaciones Internacionales Viviana Barreto señalaron que el carácter internacionalista de las izquierdas es “histórico” y “casi que fundacional” del movimiento político a nivel global.
En el último tiempo, instancias como el Foro de Madrid o la Conferencia de Acción Política Conservadora, que nuclean a movimientos de derecha, han ganado más protagonismo frente a espacios como el Foro de San Pablo o el Grupo de Puebla, que reúnen a partidos de izquierda y a líderes progresistas de América Latina y Europa.
Barreto apuntó que la “preocupación” que hay en torno a este tema es que los diálogos puedan ser “más efectivos en la construcción de una agenda de disputa de poder real, de opinión pública, del relato, del modelo”. “Entre otras cosas, lo que pasa es que tienen apoyo popular gobiernos que implementan agendas absolutamente antipopulares”, dijo, e hizo referencia a Javier Milei en Argentina, a Daniel Noboa en Ecuador y a José Antonio Kast en Chile.
“Hay algo que es transversal en la región, y es que no necesariamente la izquierda sostiene una legitimidad política y una credibilidad para disputar electoralmente con fuerzas políticas que implementan con muchísima rapidez y crudeza agendas antipopulares, y ganan los discursos y los modelos de la eficiencia económica, la necesidad de ajustes competitivos del mercado de trabajo que tienen impactos concretos en la vida de las personas”, sostuvo.
El politólogo Daniel Buquet coincidió en que “da la impresión” de que los movimientos de derecha “tienen respuestas mejor articuladas que las izquierdas” en términos discursivos, y que esas son “respuestas” en las que las personas ven “una alternativa real, mientras que la izquierda no las ofrece”.
Por su parte, la politóloga y dirigente del Frente Amplio (FA) Patricia González, quien publicó el artículo “Nadie se salva solo: articulaciones progresistas en el cambio de época”, dijo que, si se analiza el contexto actual “en términos de Game of Thrones”, se llega a la conclusión de que “están ganando ellos”, o sea, los movimientos de derecha, ya que “son los que manejan la narrativa, los algoritmos y son los que tienen la mayor cantidad de capital económico”, por lo que “son ellos los que marcan la cancha”. En ese sentido, González consideró que las izquierdas “están en búsqueda de un relato, de un modelo político y económico que pueda responder a sus principios”.
Barreto apuntó que las redes de las derechas puede que sean “un poco más notorias” por la “espectacularización de la política” que Milei “trae”, pero, en realidad, “históricamente los partidos de la derecha también tuvieron construcciones regionales e internacionales”, y con “más capacidades de recursos de lo que habitualmente tienen las izquierdas”.
Sin embargo, señaló que las redes progresistas “son muy señaladas peyorativamente, como si ahí hubiera una asociación para complotar con algo, cuando en realidad tiene que ver con pensar estrategias políticas, pensar un modelo de país, un modelo de sociedad”. “Si nunca tuvo mucho sentido hacerlo dentro de las fronteras nacionales en este tiempo, es indudable que es un absurdo total pensar en el encierro del país”, agregó.
La participación de Orsi en los encuentros progresistas
La posible asistencia del presidente al evento que se realizará en España despertó las críticas de la oposición, que lo acusa de violentar la Constitución. Para Barreto, el hecho de que Orsi participe en un evento como el de Barcelona es “marcar perspectiva política, preocupación sobre el atropello que se realiza por algunas fuerzas a las democracias, el deterioro de la democracia y las ideas de ultraderecha”.
Sobre la participación de Orsi en otros encuentros progresistas, como por ejemplo el organizado en Chile Democracia Siempre, Barreto dijo que le “alegra mucho” que “el gobierno sea proactivo en marcar esta articulación y esta posición”. “Siempre tiendo a creer que tener una proactividad, una agenda de compromiso y de acción es mejor que quedarnos quietos, porque es demasiado grave lo que está pasando en el mundo para no tomar ningún tipo de acción política”, remarcó.
En cuanto a las críticas que han surgido desde la oposición, Zeballos dijo que la pregunta que hay que hacerse es “¿por qué no iría un presidente de izquierda a un encuentro que tiene ese objetivo?”, en referencia a construir una alternativa a la “derecha más radical”. “El problema sería que un presidente de izquierda no vaya a un encuentro de eso, sobre todo para su base electoral”, afirmó.
Estos espacios, dijo la politóloga, “son necesarios para reformular ideas, para reformular conceptos, para pensar estrategias” y “para tratar de entender qué es lo que le está pasando a la ciudadanía”. A su vez, destacó como particularidad que Uruguay “tiene la virtud de no haber experimentado con la ultraderecha”. Por lo tanto, estos ámbitos “pueden ser espacios de aprendizaje para saber cómo se contienen estas expresiones de derecha, aprender de los otros, y también tratar de contarle a los otros cómo se viene conteniendo eso”.
“Capaz que en esos encuentros lo que empiezan a hacer –y que la derecha lo hizo– es ver qué le está pasando a la ciudadanía, y crear candidatos que se acoplen a las necesidades e intereses de esa ciudadanía desafectada o desapasionada”, resaltó.
Por su parte, el politólogo Daniel Buquet afirmó que “lo menos que puede hacer” el presidente “es tratar de jugar de líder de la izquierda latinoamericana y enfrentarse a [Donald] Trump”, ya que Uruguay es “un país que no tiene la más mínima capacidad de reaccionar frente a nada”. “Si lo invitan al Escudo de las Américas, Orsi va a ir”, dijo.
Integración regional en escenarios de incertidumbre
Este año, Brasil y Colombia tienen elecciones presidenciales en las que se dirimirá si los países giran nuevamente a la derecha o, si en cambio, Lula es reelegido y gana el candidato de Petro, Iván Cepeda. En cuanto al primer escenario, si eso sucede, Orsi no tendría como pares a otros presidentes progresistas en América Latina, como hasta ahora.
Sobre esto, Patricia González dijo que, si bien no quiere ser “tremendista” con respecto al tema, “nadie sabe lo que hay que hacer” en un escenario así, ya que “lo que estamos viviendo ahora no lo vivimos nunca”. En ese sentido, Barreto dijo que sería una situación “extremadamente difícil” en cuanto a la integración regional.
“Si la integración regional ha tenido dificultades históricamente, imaginate en un contexto de gobiernos que miran absolutamente para el norte y que no creen en ningún tipo de articulación o de política regional”, sugirió, y sostuvo que “no es posible pensar en un desarrollo justo desde Uruguay, si no es en clave de región”. De esta forma, la especialista marcó la necesidad de que haya “algún pensamiento en clave estratégica proyectiva de cuál sería nuestra agenda si eso ocurriera”.