Daniel Radío (archivo).

Foto: Gianni Schiaffarino

Daniel Radío: el comisionado parlamentario de infancias y adolescencias “no es necesario” porque el monitoreo lo cumple la INDDHH

El director del Inisa señaló que su nombre “sería de consenso” para el comisionado parlamentario para las cárceles y que Orsi “está conteste” con esa posibilidad.

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Este jueves, en Panorama informativo de la diaria Radio, el director del Instituto Nacional de Inclusión Social Adolescente (Inisa), Daniel Radío, abordó el proyecto del comisionado parlamentario de infancias y adolescencias que aprobó la Cámara de Senadores con los votos del oficialismo, que ha generado resistencias de algunos actores, como la Institución Nacional de Derechos Humanos (INDDHH), por la posible superposición de competencias.

Radío aclaró que no pretende incidir en el debate, que corresponde a “la arena política”, y reconoció la “intencionalidad positiva” de la promotora de la iniciativa, la senadora frenteamplista Blanca Rodríguez. Sin embargo, opinó que “en principio” este proyecto “no es necesario” ya que, a su entender, el rol de monitoreo de las infancias y adolescencias ya lo cumple la INDDHH. El jerarca ejemplificó que en el Inisa existen “controles periódicos de parte de la INDDHH”, que son “severos”, “corrigen cosas” y “rezongan” y “lo hacen bien”.

Consultado respecto de si, más allá de la iniciativa puntual, es necesario conformar una figura que vele por los derechos de las infancias y las adolescencias, insistió en que eso “lo hace la INDDHH”, a pesar de que “tiene muchos temas más a cargo”. Al margen de su posición, recordó que antes de que exista la INDDHH “se discutía su conveniencia porque estaba el comisionado carcelario”, y un debate similar “se podría reeditar eventualmente ahora”.

Orsi está “conteste” con que Radío ocupe el cargo de comisionado parlamentario

En línea con lo que también hizo el Partido Nacional hace “más de un semestre”, Radío señaló que desde el oficialismo –a través de la senadora Bettiana Díaz– se acercaron recientemente para transmitirle que su figura “sería de consenso” para representar al comisionado parlamentario para las cárceles y solicitarle permiso para llevar su nombre al presidente de la República, Yamandú Orsi.

En ese sentido, valoró que lo “llena de orgullo” ser valorado positivamente por los “dos partidos principales de este país” y también recibir “felicitaciones” por parte del Partido Colorado, ya que se vive un contexto en el que “es difícil que se pongan de acuerdo en cosas”. Radío reconoció que ya lo conversó tanto con Saavedra como con el propio Orsi, quien está “conteste” con esa posibilidad. En tanto, confesó que Saavedra “no quiere” que deje el Inisa.

“La vara está muy alta. Los dos antecedentes como comisionado parlamentario lo hicieron muy bien. Durante los 10 años que fui legislador integré la comisión de seguimiento carcelario, en la primera etapa estaba [Álvaro] Garcé, y era muy bueno. Luego vino [Juan Miguel] Petit y es muy bueno”, apuntó. En suma, la institución “fue muy importante porque eran ellos, no solo porque la figura sea importante, sino que además jugaron muy bien ese rol”.

En cuanto a la situación del sistema carcelario en general, exhortó a “mirar más hacia cómo tratamos a los privados de libertad”, porque “nos definimos también en eso como sociedad”, y, en esa línea, identificó una “lógica perversa que ha hecho que cada vez tengamos más” privados de libertad –la cifra actual supera los 17.000– y seguramente “el hecho de que tengamos cada vez más delitos esté relacionado con que tengamos cada vez más presos”, reflexionó. A su entender, esto es peligroso porque las organizaciones criminales se “crean y conducen” desde ahí.

Radío llamó a “abonar la tesis de la rehabilitación, que además es un mandato constitucional”, y pidió “no permitir que sea hegemónico este discurso de que no hay posibilidades de corregir”.

Radío: “Me incomoda” el modelo de laicidad uruguayo

En una entrevista con el canal Casillero Vacío, el presidente de la República, Yamandú Orsi, abordó días atrás el rol de la religión y las drogas en la sociedad. Radío dijo que el modelo de laicidad uruguayo lo “incomoda” porque “tenemos una mirada donde cada vez que alguien desde el ámbito religioso sale a hablar de un tema público se lo descalifica” y persiste una “desconfianza” hacia la religión en el país.

“Artigas decía, en las Instrucciones del año 13, que el Estado debe promover la libertad civil y religiosa en toda su extensión imaginable. Creo que nosotros tenemos muy poca imaginación, si esta es toda la extensión imaginable que se nos ocurre”, apuntó. Radío agregó que la Constitución “dice que el Estado no sostiene religión alguna”, pero eso “no quiere decir que los temas religiosos no estén arriba de la mesa”.

Al margen de lo anterior, el director del Inisa no cree que las instituciones vinculadas a la religión atiendan “más y mejor”, ya que el Estado tiene “una responsabilidad irrenunciable”, aunque sí “es necesario el aporte de todos, todos suman y es bueno comprenderlos a todos”. En todo caso, el rol del aparato público es “vertebrar con una racionalidad propia sin perjuicio de que dé participación a las instituciones religiosas”.

El seguimiento luego de los egresos del sistema

Radío también habló sobre el trabajo que el Inisa lleva adelante con jóvenes institucionalizados y dijo que se vincula con la reflexión sobre “cuál es el objetivo de la sanción penal”. En su análisis, el objetivo debe apuntar a la “reeducación, resocialización y rehabilitación”, lo que considera el “objetivo principal, sea cual sea la sanción. Asimismo, extendió el alcance de la afirmación porque considera que “el aparato del Estado existe para la inclusión social”.

“El ingreso al mundo delictivo no es generalmente un accidente. En algún caso puede serlo, pero seguro que los condicionantes medioambientales y socioeconómicos o culturales juegan un papel importante, que no se modifica necesariamente porque uno esté sancionado penalmente”, dijo. En sus palabras, los entornos familiares muchas veces se convierten en un “factor de riesgo” porque hay familias que “reivindican el linaje delictivo” en vez de condenarlo.

El jerarca cree que la gran mayoría de los adolescentes institucionalizados actualmente están en una “situación de mejoría”, dado que “tienen que tener una segunda oportunidad y en algunos casos la aprovechan” a través de la oferta de programas socioeducativos de la institución. Al incorporarse en las propuestas, Radío nota “involucramiento” y “ganas”, lo que incluye a “gente que ha cometido delitos terribles y le han amargado la vida a otros”.

“Cuando los muchachos salen de la puerta, nosotros perdemos competencia prácticamente”, apuntó, sobre una de las dificultades que enfrenta el sistema, para la cual “seguramente se precise articulación interinstitucional”. En esa línea, planteó que “sería bueno que se tuviera la posibilidad de hacer un seguimiento”, y dijo que en el marco del programa conjunto con el exdirigente sindical Richard Read, Cosechando Esperanzas, se está “pensando en la posibilidad de tutores”.

“Para el que sale de la cárcel, que sale con el estigma de ser un ex preso, está más difícil, además de que vos tenés cierta predisposición por tus antecedentes a ir al mundo del delito y la vida se te hace más difícil afuera; ojalá uno tuviera capacidad, no solo de supervisar y controlar, sino de tener un menú de opciones de integración en la sociedad”, condensó.