En sus poco más de dos años de gestión, el trabajo del embajador chino en Uruguay, Huang Yazhong, no pasó desapercibido en diferentes ámbitos nacionales. Generó vínculos con el gobierno nacional y los locales, partidos políticos, cámaras empresariales y la academia que se reflejaron en líneas de cooperación conjunta y que, sostiene, deben incorporar con más énfasis el intercambio cultural. Fue uno de los principales impulsores de la exoneración de visas a los uruguayos que visiten China, lo que se concretó en 2025, y el primer embajador en Uruguay que fue parte de dos visitas presidenciales a su país (Luis Lacalle Pou en noviembre de 2023 y Yamandú Orsi en 2026). Muestra del reconocimiento a su labor fue que el canciller Mario Lubetkin eligió su recepción de despedida para anunciar el inicio del proceso para exonerar de visa a los ciudadanos chinos que visiten Uruguay.
En entrevista con la diaria, Huang dijo que su país es constructor de paz, que no busca exportar su modelo a otros países y criticó los cuestionamientos al sistema de gobierno chino por parte de Occidente: aseguró que los ciudadanos chinos tienen más autoridad, “sus opiniones son más importantes para nosotros en vez de comentarios irresponsables de medios occidentales”.
¿Cómo definiría la diplomacia china actual, qué estilo, objetivos y formas tiene?
Yo creo que China antes era, ahora es y siempre será un constructor de la paz mundial, un promotor de la economía global y también defensor de las órdenes internacionales. Nosotros promovemos una multipolarización igualitaria y también una integración económica que beneficie a todo el mundo. Con el fin de establecer una comunidad de destino compartido para toda la humanidad, esta es la gran meta de la diplomacia china.
En este momento tan particular del mundo, con la invasión de Israel a Gaza, Cisjordania y Líbano, los ataques de Estados Unidos e Israel a Irán y el secuestro del presidente de Venezuela Nicolás Maduro, ¿hay alguna línea roja para China en cuanto a lo que ocurre en política internacional que pueda definir su intervención?
Aunque es cierto que el mundo está enfrentando algunos desafíos nunca vistos en las últimas décadas, nosotros seguiremos creyendo que la paz, la cooperación y el desarrollo siguen siendo la tendencia principal de la historia y también aspiración común del mundo. Por eso quien está del lado correcto de la tendencia histórica, quien representa las aspiraciones del pueblo ganará el futuro. Y China está dispuesto a trabajar junto con todos los países del mundo para salvaguardar la paz y los órdenes internacionales, pero no cualquier orden internacional, sino el orden internacional representado por las Naciones Unidas dentro del marco de derechos internacionales. No por la fuerza sino por el derecho internacional y no por la fuerza sino por consultas, no por acciones unilaterales sino por diálogos, consultas amistosas para resolver todas estas discrepancias internacionales. En este sentido, algunos miedos a veces se generan.
¿China tiene como objetivos exportar su modelo, su ideología a otros países?
China no tiene ninguna intención de exportar su ideología ni su modelo de desarrollo. Sí es verdad que podemos hacer intercambios de experiencias sobre la gobernanza y otros temas. China está dispuesta a aprender las buenas experiencias de otros países y también a compartir nuestra oportunidad de desarrollo para los países amigos. Pero cada país tiene su carácter, cada país tiene que encontrar la forma, el modelo de desarrollo conveniente para su propia situación nacional. Y este derecho de autonomía debería ser respetado por todo el mundo.
Es la segunda vez que tiene como destino Uruguay; la primera fue en 2000 como consejero político y ahora como embajador. ¿Algunas ideas que le hayan dejado estas dos estadías? ¿Qué es lo que se lleva principalmente del país?
Primero, la inversión. Uruguay se ha desarrollado muy bien, han sido 25 años en los que ha logrado mantener un desarrollo sostenible, así como una estabilidad social por largo tiempo. Es un modelo de desarrollo económico-social en América Latina y también, al mismo tiempo, en 25 años las colaboraciones entre China y Uruguay han logrado muy importantes avances. China lleva 14 años consecutivos como mayor socio comercial de Uruguay y hoy ya hay un consenso de todos los partidos de Uruguay para profundizar aún más las colaboraciones con China. Por eso es un gran logro y, como el presidente Xi Jinping había calificado, las relaciones bilaterales entre China y Uruguay ya consisten en un modelo de coexistencia pacífica entre diferentes sistemas sociales, así como modelo de cooperación ganar-ganar entre diferentes tamaños de economías e intercambio cultural entre diferentes civilizaciones.
Y en lo personal, ¿con qué se va de Uruguay?
Para los diplomáticos trabajar en Uruguay es un lujo porque no vivimos en un mundo pacífico, pero sí vivimos en un país pacífico. No solamente su paisaje, su agradable clima y su rica gastronomía atraen a muchos extranjeros, sino también yo creo que lo que me impresiona más es su pueblo, la hospitalidad y la sinceridad de los uruguayos. En dos misiones tuve el honor de conocer a muchas personas muy ilustres de Uruguay. De ellos hemos aprendido mucho, los vamos a extrañar mucho y haremos los mejores votos para el pueblo uruguayo. Además, en estos más de dos años de gestión como embajador tuve este privilegio de dos visitas presidenciales, de Lacalle Pou y de Yamandú Orsi.
¿Qué relevancia tienen estas visitas en general y qué destacaría de la última de Orsi?
Como embajador me siento muy orgulloso de acompañar a dos presidentes de Uruguay a visitar China. Con la primera visita de Lacalle Pou a China logramos promover nuestras relaciones bilaterales a una asociación estratégica integral. Con la visita del presidente Orsi, ambos estados han logrado importantes consensos para profundizar aún más esta asociación estratégica integral. Hemos firmado más de 30 acuerdos de cooperación. La misma visita del presidente Orsi a China, acompañada por la mayor delegación en la historia, consiste en una excelente promoción de la imagen de Uruguay en China. Yo creo que nuestra cooperación se desarrolla muy bien, pero los productos que exportan a China son muy importantes. La gran complementariedad existe, pero eso no significa automáticamente que los productos que exportan a China sean insustituibles. También hay competidores, por eso, para garantizar el desarrollo sostenible y creciente, se necesita profundizar aún más estos intercambios y conocimientos recíprocos. Todavía, además de la parte tradicional, yo creo que hay muchos nuevos campos por explorar.
El Partido Comunista define su sistema de gobierno como una dictadura democrática popular. ¿Qué significa esta definición?
Es una definición histórica. En esa palabra, dictadura, hay un problema de traducción, no es lo que la literatura entiende. Porque es una lucha revolucionaria, una lucha entre clases, porque antes de la revolución en China, de la fundación del gobierno de la República Popular, China vivía en una sociedad semifeudal, semicolonial. Se describen tres montañas encima del pueblo chino que son imperialismo: los imperios, las clases terratenientes y la clase capitalista. La revolución cambió esta situación. Entonces, esa palabra significa que el poder, todo el poder, debería pertenecer al pueblo, que la dictadura es contra los grandes terratenientes que oprimen al pueblo. Por eso esta palabra se usa hasta hoy día, pero no es la de las interpretaciones modernas. Hoy día China presta mucha importancia al desarrollo, no solamente económico, sino también a la democracia, al sistema político. Claro, tenemos un sistema diferente del estilo occidental, porque el estilo occidental es diseñado con conclusiones de experiencias históricas de los últimos siglos, pero China es un país que tiene una historia milenaria y de nuestras experiencias históricas nosotros también hemos diseñado nuestro modelo. La idea común es diseñar un tipo de democracia que garantice el derecho del pueblo para estimular que ellos también participen en la construcción del país. Nosotros llamamos democracia a todo el proceso, porque creemos que democracia no debe ser solamente un proceso de votación de cada cuatro o cinco años una vez. En otras ocasiones cotidianas también se necesita participación del pueblo, por eso en el diseño de grandes políticas y leyes siempre hacemos consultas al pueblo. Tenemos un sistema de democracia consultiva que permite a la gente expresar sus opiniones, sugerencias y críticas para vigilar el funcionamiento del país. Solo con la participación y el apoyo del pueblo un país puede desarrollarse felizmente y mantener también esta habilidad.
En ese sentido, ¿qué responde a la crítica de que China no es una democracia porque la oposición es ilegal, porque no hay libertad de expresión?
Pienso que en el mundo occidental sistemáticamente describen la situación de China con mala orientación. Es decir, ellos creen que en el mundo solamente hay un modelo, que es el fin de la historia universal, pero nosotros no lo creemos así. Yo creo que un sistema democrático o no, justo o no, garantiza o no los derechos humanos. Su propio pueblo es el que tiene más autoridad. Como si un zapato es cómodo o no: solo nosotros que llevamos el zapato lo sabemos. Las críticas de otras personas no tienen peso. Y el pueblo chino, según encuestas hechas por muchas compañías famosas occidentales, tiene confianza, el índice de confianza del pueblo en China es el más alto, siempre encima del 90%. El pueblo apoya, tiene confianza en el gobierno y cree que estamos en el camino correcto. Eso es muy importante. Sobre la libre expresión, todos esos derechos políticos están garantizados en la Constitución de China. Hoy en día, los chinos tienen libertad de viaje, pueden salir a viajar. Cada año, más de 140 millones de chinos salen a viajar en el ultramar. Es decir, muchos chinos viajan en el ultramar, visitan los países europeos, Estados Unidos y conocen toda la realidad de los países occidentales. Y ellos regresan. Si China es un país sin democracia, sin libertad, sin protección de los derechos humanos, ¿por qué ellos regresan a China? Felizmente, nadie quiere quedarse afuera. Es decir, ellos tienen más autoridad, por eso sus opiniones son más importantes para nosotros en vez de comentarios irresponsables de medios occidentales.
En expresiones culturales chinas, como algunas películas y libros, se cuestionan los resultados de acontecimientos históricos como la revolución cultural y la represión a manifestantes en 1989 en la plaza Tiananmen. ¿En el gobierno y en la interna del Partido Comunista Chino se hizo una revisión de hechos históricos como estos?
Hace unos años el Partido Comunista de China aprobó una resolución sobre grandes acontecimientos en la historia del partido. Creo que estas conclusiones son ampliamente apoyadas, reconocidas por el pueblo. Por eso en China no tenemos debates todavía no concluidos. Todo el pueblo ahora está muy unido alrededor del gobierno para seguir avanzando sin tener dudas o discrepancias históricas que molesten hasta hoy en día.
¿Qué significación le da a que en su recepción de despedida el canciller hiciera el anuncio del inicio del proceso para exonerar de visa a los ciudadanos chinos que visiten Uruguay?
Creo que es un gesto muy amistoso de Uruguay. No solamente para aumentar y profundizar nuestras cooperaciones existentes y atraer beneficios reales económicos para Uruguay, sino que también es un gesto muy amistoso del pueblo y del gobierno uruguayo hacia el pueblo chino. China antes de la pandemia ya era el mayor país de origen de turistas internacionales. Cada año más de 140 millones de chinos viajan a ultramar y ahora hemos recuperado este ritmo. He leído una estadística que muestra que hasta el año pasado, en 2025, los turistas chinos han gastado más de 250.000 millones de dólares. China es el mayor contribuidor de turistas en el mercado internacional. La embajada china está dispuesta a colaborar con el Ministerio de Turismo, así como con otras entidades, para que esta política pueda materializarse lo antes posible y atraer más turistas chinos. Creo que esto, más allá de los intereses económicos, puede ayudar a profundizar mucho el conocimiento recíproco entre ambos pueblos. El año pasado China definió la exoneración de visas para ciudadanos uruguayos. Esto ha promovido mucho la visita no solamente de comerciantes y académicos uruguayos a China, sino también de mucha gente común a conocer mi país. El presidente Xi también dijo que para promover las relaciones chino-uruguayos, sobre todo para promover el establecimiento de una asociación, un futuro compartido entre China y América Latina, tenemos que hacerlo en cinco programas de cooperación, de unidad, de paz, de cultura, y también, y lo más importante, es el programa de personas, es decir, del pueblo, promoviendo intercambios de visitas de las personas y facilitar la visita recíproca. Así puede profundizar aún más nuestro conocimiento recíproco y la amistad existente.
¿Cómo se maneja la relación bilateral siendo dos países tan diferentes en escala? Usted hablaba de que son dos países complementarios.
Tenemos mucha complementariedad. Esta palabra significa que somos diferentes, pero esa diferencia no es motivo de mal entendimiento, sino de oportunidad de cooperaciones. Justamente, son diferentes pero pueden ayudarse en todos los sentidos. Porque naturalmente China tiene apenas 7% de la tierra cultivable del mundo, con lo cual tenemos que alimentar a casi 20% de la población mundial y para garantizar la seguridad alimentaria tenemos que concentrar toda la tierra para cultivar cereales. Por eso para vivir mejor necesitamos importar los productos agropecuarios uruguayos de alta calidad. El rápido crecimiento económico de China permite que ahora, con el crecimiento de la población de clase media, esta demanda crezca mucho. Por eso somos socios naturales, por eso esta diferencia no cuestiona ningún obstáculo, sino oportunidades para profundizar aún más las cooperaciones.
¿Qué importancia tiene la diplomacia cultural en esto de conocerse más los pueblos?
Pienso que la gente siempre se conoce primero y luego crea confianza, crea amistad. En eso consiste la base para hacer cooperaciones económicas y por eso, para profundizar nuestra cooperación económica, necesitamos desarrollar aún más esta amistad ya existente, histórica, para que la gente se conozca, cree esta confianza y ganas de cooperar.
Es hijo de Huang Zhiliang, diplomático de gran relevancia en la relación de China con países de América Latina, de los primeros de su país en hablar español. ¿Cómo incidió él en que usted haya elegido la diplomacia y tenga un nivel tan alto de español?
Mi padre fue de los primeros diplomáticos chinos hispanohablantes. Había trabajado muchos años en América Latina. Y creo que desde niño he tenido muchas historias contadas sobre los amigos de América Latina. Tenemos mucha inspiración sobre esta tierra tan lejana, y esa es una de las razones por las que nosotros seleccionamos esta carrera. Mi señora y yo también somos compañeros de estudios, por eso queremos seguir promoviendo estas cooperaciones amistosas entre ambos continentes. Creo que China y América Latina comparten muchas historias similares. Hoy en día enfrentamos los mismos desafíos y la misma tarea de desarrollo económico social. Y podemos hacer muchas colaboraciones. Somos socios naturales.