El presidente de Chile, José Antonio Kast, continúa su gira oficial por Uruguay, luego de haber mantenido este miércoles un intercambio con el presidente de la República, Yamandú Orsi, en la residencia de Suárez y Reyes.
Como parte de su agenda, Kast expuso este jueves en un desayuno organizado por la Asociación de Dirigentes de Marketing (ADM) ante integrantes del sistema político y empresarial uruguayo. En su mensaje señaló que las compañías chilenas llevan invertidos unos 1.800 millones de dólares en Uruguay, por lo que espera “equilibrar la cancha” y que el empresariado uruguayo haga lo propio en tierras andinas. De hecho, dijo que espera que las inversiones uruguayas en Chile se incrementen en 1.000 millones de dólares, por encima de los 500 millones desembolsados hasta el momento.
Kast opinó que las condiciones en Chile han mejorado, después de un período “crítico de mucha discusión política y violencia social” y dos intentos de modificación de la Constitución. Afirmó que la carta magna de 1980, promulgada durante la dictadura de Augusto Pinochet, ha aportado un “grado estabilidad importante” a su país.
Por otra parte, explicó que su gobierno, que comenzó en marzo de este año, impulsa un “proyecto político” basado en tres ejes: seguridad, crecimiento económico y el restablecimiento de la “red social que ayuda a los más vulnerados”, con énfasis en la generación de empleo. Sobre estos lineamientos, sostuvo que “sin seguridad no hay inversión” y afirmó que el principal problema que aqueja a Chile y a otros países de la región es el “cáncer del crimen organizado”.
Kast dijo que para eso es necesario tener “fronteras seguras”, “migración controlada” y que los países de la región combatan con “las mismas leyes” al crimen organizado, que repercute en temas como el narcotráfico o el tráfico de armas, “áreas que ellos ven como distintas líneas de negocio de una sola empresa”.
El presidente chileno afirmó que en los 113 días de su gestión se ha “recuperado” el control de las fronteras a partir de un despliegue de la fuerza policial y militar, que tiene como objetivo “ir cerrando el paso de la ilegalidad”. “Esperamos que todas las personas que lleguen a Chile lo hagan por la puerta, no por la ventana”, expresó.
Sin embargo, puntualizó que no comparte “pedir la colaboración permanente de las Fuerzas Armadas en las calles”, por entender que esto “puede terminar muy mal”, ya que estas “tienen preparación militar pero no del orden público”.
Además, aseguró que “ya no hay territorios donde el Estado no puede entrar”, en referencia al conflicto con las comunidades mapuche en el sur de Chile, que en los últimos años han incrementado sus demandas por reconocimiento, así como su contraposición con las empresas forestales y extractivistas que operan en la región.
Esta arista particular del conflicto se dejó entrever segundos más tarde, cuando Kast celebró las inversiones que en los últimos meses “se han destrabado” de la normativa ambiental que rige en el país. El presidente afirmó que la regulación ambiental es “bastante sólida”, pero se fue ampliando mediante la aplicación de “distintos criterios”. “Cada uno de los funcionarios determinaba una exigencia distinta para cada proyecto”, señaló, y apuntó que, por ese motivo, dispuso cambios en los cargos directivos del Servicio de Evaluación de Impacto Ambiental, encargado de emitir las resoluciones de calificación ambiental. Esta medida se dio en paralelo a la disposición de retirar 43 decretos medioambientales emitidos durante la administración de su antecesor, Gabriel Boric.
De acuerdo con los datos del gobierno chileno, las nuevas disposiciones habilitaron entre abril y julio más de 16.000 millones de dólares en inversiones. Además, se espera habilitar otros 370 proyectos equivalentes a unos 90.000 millones de dólares, lo que definió como “una gran noticia” después de un período de diez años que definió como de “estancamiento”. No obstante, según los datos del Banco Mundial, en la última década la economía chilena creció a una tasa promedio de 2,1% anual.
“Chile quiere recuperar ese espacio de país confiable con el que se puede celebrar acuerdos”, afirmó el presidente trasandino.
Acuerdo Transpacífico y vínculos regionales
Kast llamó a conformar “un grupo de países pequeños” para alcanzar el “mismo nivel de grandes potencias”. “Si vamos unidos en ciertas áreas, sin buscar el proteccionismo, nosotros, que creemos en el libre comercio y en la democracia estable, vamos a tener una mejor posibilidad de conversar con las potencias mundiales”, afirmó.
En este marco, recordó que Uruguay patrocinó a Chile para que sea sede de la Secretaría del Acuerdo sobre la Biodiversidad en Áreas Fuera de la Jurisdicción Nacional, tratado que otorga un marco jurídico de protección de los océanos internacionales.
Del mismo modo, destacó que Chile patrocinará a Uruguay para su ingreso al Acuerdo de Asociación Transpacífico, tratado de libre comercio integrado por Australia, Brunei, Canadá, Chile, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam. Estos países representan en conjunto el 15% del producto interno bruto mundial. Uruguay solicitó formalmente el ingreso al tratado en 2022, y en noviembre del año pasado recibió el “visto bueno” de todos los integrantes del bloque.
En ese sentido, se pretende que Bolivia y Uruguay integren el corredor bioceánico y accedan al comercio de bienes a través de los puertos chilenos. “Es un nuevo modelo económico donde nosotros vamos a recuperar un lugar que va a beneficiar a todos nuestros países”, afirmó.
Asimismo, Kast celebró la apertura de las relaciones con Bolivia a partir del nuevo gobierno de Rodrigo Paz, algo que consideró “histórico”, y manifestó su “optimismo” ante la confirmación del triunfo electoral de Keiko Fujimori. Además, dijo tener “buenas relaciones” con los mandatarios de Ecuador, Daniel Noboa; de Argentina, Javier Milei; e incluso con Luiz Inácio Lula da Silva, de Brasil. “Porque como él [Lula] dice: ‘Son políticas de Estado, no son políticas de un gobierno de un color político u otro’, y eso es algo que valoramos”, afirmó.