En la 68ª Cumbre de Jefes de Estado y Estados Asociados del Mercosur, que marcó el inicio de la presidencia pro tempore de Uruguay, el presidente Yamandú Orsi y su par chileno, el ultraderechista José Antonio Kast, coincidieron en materia de seguridad. Orsi aseguró que Uruguay buscará fortalecer “la coordinación regional en la lucha contra el crimen organizado transnacional”. Kast participó de la cumbre para proponer principalmente “algo que me alegro mucho de haber escuchado del presidente de Uruguay”, dijo: “Asumir un liderazgo en la región al convocar a una cumbre en contra de la delincuencia, el crimen organizado”.
Como estaba previsto, al día siguiente, el mandatario chileno fue recibido por Orsi en Uruguay y avanzaron en esa concordancia. En la declaración conjunta que suscribieron, “resaltaron que la delincuencia organizada transnacional representa una seria amenaza para la gobernanza, el bienestar y la estabilidad para las sociedades en América Latina”. Sobre esa base, destacaron la importancia del Compromiso Regional de Santiago “como un espacio oportuno para impulsar una coordinación y cooperación regional eficaz, orientada a enfrentar de manera conjunta este fenómeno, aunando esfuerzos y generando sinergias con los mecanismos existentes en el ámbito del Mercosur y Estados Asociados”.
A impulso del gobierno chileno, el Compromiso Regional de Santiago “contra la delincuencia organizada transnacional” fue suscrito el 28 de mayo por Argentina, Bolivia, Ecuador y Perú. La semana pasada, en el marco de la Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos, se sumó Paraguay. Orsi afirmó que, “en los próximos meses”, Uruguay acordará con Chile en ese sentido. El ministro de Relaciones Exteriores, Mario Lubetkin, afirmó que “seguramente nosotros nos integremos de una u otra forma al grupo de trabajo para empezar a actuar”.
Este jueves, en un desayuno organizado por la Asociación de Dirigentes de Marketing (ADM), Kast afirmó que “hay una muy buena disposición de Uruguay de sumarse al acuerdo de Santiago”. “Si no hay seguridad, no hay crecimiento económico”, dijo el presidente y remarcó que para su gobierno es “muy importante tener ese vínculo directo con el presidente Orsi”. “Si bien no somos de la misma línea política, ambos estamos defendiendo la democracia y ahí se han hecho pronunciamientos muy claros de que la democracia no se puede ver afectada por la violencia”, sostuvo.
De adherir al compromiso, Uruguay y Perú serían los únicos participantes que no integren, a su vez, el Escudo de las Américas, la coalición militar internacional contra los cárteles de drogas lanzada por Estados Unidos.
¿Qué propone el Compromiso de Santiago?
El acuerdo prevé la conformación de “un grupo de trabajo integrado por las entidades competentes de cada país” para la elaboración de un “Plan de Acción Conjunto” e “implementar acciones concretas con resultados medibles y verificables, con arreglo a la legislación nacional e internacional aplicable, y de conformidad con las competencias, recursos y marcos institucionales de cada Estado participante”.
El grupo funcionará como “una instancia de coordinación técnico-operativa, con liderazgo rotatorio entre los Estados participantes, de manera anual y por orden alfabético”. Las cuatro áreas principales del acuerdo son “seguridad, inteligencia financiera y tributaria, trazabilidad y control migratorio y control fronterizo”, entre otros temas que los especialistas identifiquen. La primera reunión deberá darse dentro de los 90 días siguientes a la adopción del acuerdo y, en el plazo de 180 días, los Estados parte se “reunirán para revisar el estado de avance del compromiso asumido”.
El acuerdo sostiene que la implementación “deberá realizarse con pleno respeto a la soberanía nacional y en conformidad con el derecho interno y los compromisos internacionales de cada parte”. El presidente chileno, no obstante, afirmó que en la región se necesita “combatir con las mismas leyes, con el mismo estilo, el crimen organizado”. Señaló que, a diferencia de las organizaciones criminales, los Estados “tienen que cumplir con la ley, tienen que respetar las fronteras, tienen líneas”, por lo tanto, “no tienen las mismas reglas para ese juego”.
Lubetkin señaló que en el grupo de trabajo “se tienen que sentar nuestros técnicos, quienes saben de este tema, para empezar a encontrar: primero soluciones –que algunos tenemos más claras y otros tenemos menos claras– y sobre todo empezar un escenario de cooperación entre nuestros países”.
