El Ministerio de Defensa Nacional (MDN) había sido convocado a la comisión homónima del Senado para informar sobre la puesta en marcha del nuevo sistema de aterrizaje en el Aeropuerto Internacional de Carrasco, que ha provocado algunas críticas desde las aerolíneas. Sin embargo, en un momento dado de la sesión, apareció el tema de la utilización de personal militar en tareas de seguridad pública.
Fue a instancias del senador del Partido Nacional (PN) Sergio Botana, quien, una vez finalizado el intercambio sobre los vuelos, manifestó: “Yo pertenezco a ese 6% de la opinión pública que no quiere la intervención de los militares en la calle”. Si bien reconoció encontrarse en una posición de “absoluta minoría” a nivel de la opinión pública, el legislador nacionalista dijo tener la “firme convicción” de que el despliegue de personal militar en la vía pública “sería altamente negativo”. Botana esgrimió “una razón básica y fundamental”: “Quien está en contacto con el delito tiene el más claro y absoluto riesgo de contaminarse, de caer en el delito y de corromperse. Eso es lo que muestra la experiencia”, expresó.
Según consta en la versión taquigráfica de la sesión, a la que tuvo acceso la diaria, el senador del PN puso este tema sobre la mesa por un proyecto de ley, presentado por su correligionario Javier García, que plantea extender de 20 a 40 kilómetros la zona fronteriza en la que los militares pueden realizar tareas de vigilancia.
Botana señaló que el Senado “vota todos los meses” las destituciones de funcionarios del Instituto Nacional de Rehabilitación –organismo responsable de la gestión del sistema carcelario– “porque su contacto con personas que delinquen hace que caigan en el delito”. “Entonces, ¿cuál es la idea del Ejército? Justamente, la de mantenerlo como una fuerza de reserva dedicada a garantizar el buen funcionamiento de las instituciones y a que podamos tener esta libertad de discutir las cosas, en el clima en que puede hacerse en Uruguay”, apuntó.
A su juicio, cuando se le encomienda al Ejército llevar a cabo “tareas policiales de represión de lo que es considerado por algunos el contrabando menor y por otros, un trabajo para el sustento de la familia”, se está ingresando “dentro de ese margen de riesgo”.
“Yo he visto lo que estoy diciendo: en épocas de la dictadura, por ejemplo, las cosas que se compraban en Aceguá –los muebles, las cocinas, las heladeras– llegaban a Melo en vehículos del Ejército, o sea, vi la corrupción absolutamente desembozada en un hecho que parecía natural”, profundizó el exintendente de Cerro Largo.
Un narco podría comprar “100 soldados por día”
El subsecretario de Defensa Nacional, Joel Rodríguez, que compareció ante la comisión en calidad de ministro interino por un viaje de Sandra Lazo al exterior, señaló “dos cosas” luego de la reflexión de Botana.
En primer lugar, afirmó que el gobierno tiene “un 100% de confianza” en los miembros de las Fuerzas Armadas. Si bien reconoció que “quien está en contacto con el delito puede contaminarse”, aseguró que, en el caso de los efectivos militares, “la gran mayoría trabaja con una vocación de servicio y de cumplimiento del deber realmente destacada”.
Por otra parte, Rodríguez manifestó: “Hoy en día realmente podemos estar tranquilos de que contamos con unas Fuerzas Armadas democráticas, que adhieren y respetan la Constitución, las leyes y el mando civil, y de que no estamos ni cerca de algunos riesgos de los que se mencionan, afortunadamente; creo que eso es algo que nos alegra a todos”. “No quiero decir que esa haya sido su insinuación, pero hecha la referencia, me interesaba dejar esto dicho”, añadió.
En respuesta, Botana aclaró el alcance de su comentario sobre el contrabando en Cerro Largo durante la dictadura cívico-militar. “Quiero decir que, obviamente, le tengo enorme fe y confianza al personal de las Fuerzas Armadas y, por supuesto, a la vocación democrática de todas sus autoridades, pero también le tengo fe y confianza al personal del Ministerio del Interior”, expresó.
El senador del PN dijo que el principal problema reside en que “no debemos dar oportunidad, en ningún caso, a que aflore la naturaleza humana”. “En algún momento alguien habló de poner cárceles de narcos dentro de los cuarteles. Ante esa afirmación, y teniendo en cuenta los ingresos del narco y el sueldo del soldado, pensé que un narco podría comprar 100 soldados por mes. Eso pensé yo, pero después rectifiqué y dije que ‘por semana’, y luego que ‘seguramente pueda comprar 100 soldados por día’. Realmente, sería una exposición por demás indebida”, agregó.