El presidente de la Comisión de Asuntos y Relaciones Internacionales del Frente Amplio (Carifa), Fernando Gambera, brindó una entrevista a Informativo de cierre en la diaria Radio y dijo que la noticia del diálogo entre los gobiernos uruguayo y estadounidense en torno a la posible llegada de deportados a Uruguay tomó al órgano por sorpresa.
“No solo sorprendió; generó, digamos, una reacción contraria [que] yo diría [que fue] unánime”, acotó Gambera, y agregó que en la Carifa “no se sabía nada” al respecto. Atribuyó el malestar a las formas de negociación del gobierno estadounidense, que “las está desplegando no solo con Uruguay, sino con un conjunto de países, y en algunos casos hay pésimas experiencias”.
Gambera sostuvo que la reacción de la Carifa “tuvo que ver más que nada con razones conceptuales y básicas”, y recordó que la situación migratoria “es uno de los dramas humanitarios más fuertes” en el mundo. Advirtió que el tema no puede ser abordado con frivolidad, sino que requiere “la rigurosidad de todo lo que es la normativa internacional, de todo lo que son la experiencia acumulada y el conocimiento en las oficinas de los organismos multilaterales”. También consideró fundamental atenerse a una serie de “ejes básicos”, entre los que identificó los principios de autodeterminación y no injerencia, así como el hecho de que todo traslado tiene que hacerse “partiendo de la base de la voluntad de la persona de venir a Uruguay”. “No se puede traer a alguien obligado, ¿no? Esto es básico”, remarcó.
Ante la noticia, el Frente Amplio (FA) pidió información a la cancillería, recordó el presidente de la Carifa, y explicó que es necesario “seguir intercambiando” con las autoridades de gobierno. Aun así, advirtió que el hecho “es un mensaje en sí mismo” y que se suma a “varias situaciones que en la fuerza política generan contradicción”, en alusión tanto a la visita del presidente de la República, Yamandú Orsi, a un portaaviones estadounidense como a la participación del embajador uruguayo en Estados Unidos, Daniel Castillos, en una cumbre contra el “terrorismo político de extrema izquierda”, organizada por el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio.
“Son tres hechos claros, son tres hechos relativamente recientes y que, de alguna manera, ya tomaron notoriedad porque hubo claramente una posición contraria del Frente Amplio”, señaló Gambera, que apuntó además a “otras situaciones que se van sumando” y que, aunque no cobraron notoriedad, forman parte de “una serie de hechos que comprueban una falta de circulación de la información y de intercambio”.
En ese sentido, consideró necesaria “una coordinación, una coherencia y una cohesión superior” a la que observa entre el partido de gobierno y el Poder Ejecutivo, algo que “solo se obtiene con cercanía”, de manera que la “información esté más a menudo” y así poder adelantarse incluso a “situaciones posteriores”.
Consultado sobre si entiende que estos hechos obedecen a presiones del gobierno estadounidense a nuestro país, Gambera recordó que “eso es lo que se ha escuchado”. “No lo estoy diciendo yo, se ha escuchado a actores de gobierno [decir] que existen presiones frente a estos temas en conversación”, sostuvo, y subrayó que eso “no es negociación”. En este sentido, dijo que es necesario “construir una respuesta de un país soberano [...] cargada de calor popular y cargada de contenido”.
Gambera afirmó que la situación “no es un problema de recelo”, sino “de análisis político”, e indicó que existe consenso al respecto dentro del FA, donde se celebran “actividades internas de debate sobre el orden internacional”. Así, apuntó a la necesidad de “defender el multilateralismo, defender la paz, defender la convivencia en paz y en libertad” como “un elemento de unión” frente a “un orden mundial en declive”.
Consultado sobre si percibe receptividad en el gobierno en torno a esa postura, Gambera dijo entender que sí, aunque admitió que es probable que no haya sido posible “tener el método” que permita “trabajar en ese sentido”. Asimismo, observó que “no ha estado tan en debate ni ha sido un elemento de discusión continua la línea de inserción internacional de Uruguay”.