La semana pasada, Aldo Tomassini asumió como secretario general de la Junta Nacional de Drogas (JND) tras el fallecimiento de Gabriel Rossi a principios de agosto a raíz de un siniestro de tránsito. En charla con Panorama informativo dela diaria Radio, dijo que “no hay una regularización tan clara” sobre el consumo de alcohol en la ley que regula su comercialización (19.855) y que es un elemento que abordarán durante este período.
“En el reglamento de la ley de alcohol hay distintos puntos que deberíamos profundizar en este mandato, por ejemplo, el control de los lugares de venta o expendio”, sostuvo Tomassini. Además, enfatizó en “el trabajo en la prevención en términos generales”, dado que “analizar la densidad de los puestos de venta de algunas sustancias como el alcohol parece necesario y pertinente”.
Respecto de la posible regularización de otras drogas de uso recreativo en el período, sostuvo que “debatir sobre sustancias no es malo” y lo importante es “tomar las decisiones en función de los datos”; no obstante, aclaró que “no hay evidencia disponible, al día de hoy, para pensar en la regulación de ninguna otra sustancia”. Tomassini acotó que las “situaciones en el mundo vienen cambiando en el día a día” y, a pesar de que no hay debates instalados, la ciudadanía puede elevar propuestas y la JND considerarlas.
Uruguay tiene 373.000 personas con uso problemático de alcohol
En la primera sesión de la JND en este mandato, Rossi llamó a “no pensar en la política de drogas siempre con la sustancia en el medio”. Tomassini explicó que este concepto se vincula a la idea de que “la calidad de vida gira en torno a muchísimas cosas” donde el uso de sustancias es una más, por lo que si las políticas de drogas se centran solo en ello “por lo general se hace un énfasis sobredimensionado” en la fiscalización y la criminalización, siendo que “los impactos derivados de los usos de sustancias van por múltiples vías”.
Reducir el uso de sustancias requiere acciones que “no se relacionen directamente a los usos de sustancias o la sustancia en sí”, sino a través de “múltiples abordajes”. Como ejemplo mencionó la campaña pública “Evidencias familiares sobre el uso problemático de alcohol”, que busca problematizar “el apoyo de las familias para que los adolescentes empiecen a experimentar usos de sustancias”, en el entendido de que muchas familias consideran que es mejor que “empiecen a consumir sustancias en el cuidado del hogar”, una práctica que tiene repercusiones “severas a largo plazo”, advirtió.
La campaña busca problematizar algo que “está muy naturalizado, se vuelve invisible y que pensamos que está bien hacerlo porque siempre se hace”, dijo Tomassini, y señaló que en el país hay 373.000 personas con uso problemático de alcohol, algo que “no solamente se asocia a la dependencia”, sino que, “por los patrones, las cantidades de consumo o las decisiones que tomamos en el día a día, podemos estar teniendo alguna consecuencia en la vida en general” y, “de una forma u otra, la sustancia está presente muy seguido”.
Agregó que algunos factores complejizan la situación. Uno es la normalización y que esté “muy al alcance de la gente en general”, pero también señaló que, de las 373.000 personas, “apenas el 4% solicita ayuda, apoyo o tratamiento”, porque no lo consideran necesario o rechazan el “estigma”.
Por otra parte, Tomassini señaló que la JND prevé desarrollar el Sistema Integral de Atención y Tratamiento, un sistema único de atención al consumo problemático que funcionará para hospitales públicos, en primera instancia, y el sistema privado en una segunda etapa con el objetivo de que “la persona no sea la responsable de buscar el mejor tratamiento asociado a la situación en la que está” y, con asesoramiento, sea “un único paso para trabajarlo”.
No obstante, más allá de la red asistencial, es preciso que las personas “se sientan con la confianza” de solicitar tratamiento: “No está tan mal reconocer que quizás tenemos un problema asociado a los usos de sustancias y que los dispositivos de tratamiento también dan buenos resultados”, dijo el jerarca. Con todo, informó que el “principal patrón para empezar a identificar que uno puede llegar a necesitar ayuda es cuando uno se lo pregunta” o alguien del entorno lo señala.
La JND estudia el consumo de pasta base en la calle
Tomassini indicó que el Observatorio Uruguayo de Drogas, que funciona bajo la órbita de la JND, busca desarrollar distintas formas de investigación para alcanzar sustancias que son difíciles de sondear. Adelantó que prevén “innovar en un tipo de medición en aguas residuales” –algo que ya se ha hecho en baños químicos–, que implica analizar medidores de caudales para “analizar los metabolitos que hay en adulterantes de sustancias y conocer de primera mano qué es lo que realmente las personas están usando”.
Además, explicó que desarrollaron una investigación que arrojará los primeros resultados a fin de año y que relevó las “características de vida” de la población en situación de calle que consume pasta base. En ese sentido, advirtió por el “estigma internalizado” que existe sobre esta porción de la sociedad, lo que a su vez retarda las solicitudes de tratamiento, y dijo que Uruguay se debe “el cuidado en las formas en que nos dirigimos o entender que todos podemos, de una forma u otra, necesitar ayuda”.