Fin de semana Gobierno nacional

El canciller Mario Lubetkin en diálogo con la diaria.

Foto: Ernesto Ryan

Mario Lubetkin: “Se ha dañado” el vínculo con el FA pero cuando “prime la verdad” se reducirán “los niveles de desencuentro”

El canciller afirmó que la “lección aprendida” de las repercusiones por un eventual acuerdo de deportaciones es que “hay que informar más” y remarcó que el gobierno tiene la misma posición que la fuerza política en este tema.

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Respeto a los derechos humanos y a la voluntad de las personas de no ser enviadas a un país al que no quieren ir serán parámetros de los que “no se moverá” Uruguay en sus conversaciones con Estados Unidos por un eventual acuerdo de deportaciones, aseguró el canciller Mario Lubetkin, en entrevista con la diaria. Afirmó que Uruguay nunca tomó en consideración el documento enviado por Estados Unidos porque en ningún momento se acordó redactar un documento conjunto, ya que no existía “la madurez del diálogo como para llegar a eso”. Por otra parte, anunció que el 2 de setiembre habrá una reunión “informal” de cancilleres del Mercosur para discutir las cuotas del acuerdo Mercosur-Unión Europea (UE) y las transformaciones que necesita el bloque regional, y adelantó que hasta el momento Uruguay se ahorró diez millones de dólares por la aplicación de tarifas preferenciales por parte de la UE.

Además, el canciller afirmó que Uruguay está preocupado por los intentos de eliminar la Corte Penal Internacional (CPI) y por ejercicios militares “no tradicionales” que hay en la región, con participación de Estados Unidos.

A fines de junio, Uruguay asumió la presidencia pro tempore del Mercosur. ¿Qué avances ha habido en estos dos meses respecto de las prioridades del semestre?

Sucedieron cosas en este semestre que no estaban previstas, como el conflicto negativo entre Brasil y Argentina, que era absolutamente inesperado. Creo que entre los temas centrales está poner en práctica lo que se acordó después de 25 años de negociaciones con la UE. Vamos muy bien, porque ya empiezan a aparecer los números de los efectos de la aplicación de las tarifas preferenciales: estamos casi llegando a los diez millones de dólares que no se gastaron y se hubieran gastado si no se aplicaban las cláusulas del acuerdo. Y empezamos en mayo. Por lo tanto, las señales son muy poderosas. Con estos aranceles, nosotros ahorramos diez millones y seguimos profundizando en nuestras áreas: cítricos, carne, pescado, biodiesel, cereales, arroz, vino, etcétera. Estamos ampliando también la lista de países: Países Bajos, España, Portugal, Italia, Bélgica, Lituania, Francia, Hungría, Rumanía, Grecia.

Además, realmente estamos sintiendo por parte de las empresas que nos están mirando en un juego de inversión de nuevo tipo, porque se van dando cuenta de que esta es la otra región en la que pueden jugar, y eso lo vemos con mucho optimismo. Pasemos raya a fin de año, pero la sensación es que vamos muy bien. El 2 de diciembre va a haber una muy buena ronda empresarial entre el Mercosur y la UE, y un mes antes, en noviembre, queremos rehabilitar nuevamente el Mercosur social, que hace bastante que no se hace y que para nosotros es una clave bien importante. El Mercosur social es una articulación de iniciativas en la que participa naturalmente la presidencia de turno, con las fuerzas sociales, los sindicatos. Sin la acción de todos los actores, este Mercosur no va a ir para adelante en la dimensión que tiene que ir.

Justamente por eso, una de las medidas que tomamos fue convocar a una reunión informal de ministros de Relaciones Exteriores, que también hace tiempo no se hacía, para el 2 de setiembre, en la que queremos colocar algunos temas de reflexión. Primero, afrontar lo de las cuotas. Estamos todavía distantes al acuerdo. Yo diría que hay una parte importante que ya estamos casi en sintonía y una parte que no, pero tenemos que ir todos juntos en este esfuerzo.

¿Paraguay continúa distante de las posturas de los otros países?

Porque Paraguay plantea la división [de las cuotas] en cuatro, pero llega cierto punto en que se tiene que llegar a un acuerdo, o si no, se vuelve al escenario salvaje de este año, donde algunos nos vimos favorecidos. Uruguay fue uno de los favorecidos y uno de los no favorecidos fueron nuestros amigos paraguayos. Entonces, no se trata de seguir al infinito sobre esta situación. Queremos salir de esto. Vamos a hablar de cuotas y vamos a tratar de hablar de dónde está el Mercosur hoy. Porque no es el Mercosur de 1991, y no hubo nunca un proceso de transformación. Pero en el medio Argentina entró en otra fase de acuerdo con Estados Unidos, nosotros estamos en una fase de reflexión con el Transpacífico, Brasil en estos años tomó un conjunto de dinámicas. Está claro que en algún momento tenemos que empezar a reflexionar, no podemos chiflar para arriba.

Eso se viene diciendo hace años, ¿Uruguay va a proponer algo concreto?

Bueno, primero, asumámoslo, porque se viene hablando hace mucho tiempo en discursos puntuales, que no es lo mismo. Tal presidente o tal otro presidente hablan del tema, pero nunca lo tratamos o empezamos a tratarlo para asumir que el tema existe. No está dicho que al final de la agenda lo logremos, pero ese es un tema que vamos a empujar nosotros. Después cuál va a ser el camino... Es lo mismo que si no llegamos a un acuerdo sobre las cuotas el 2 de setiembre, mi intención es que volvamos a hacer encuentros y transiciones de tipo nuevo, o sea, no volver a la máquina burocrática. Si nosotros durante nuestra presidencia llegamos a un acuerdo de cuotas, esa es una contribución extraordinaria. Y todas las iniciativas que estamos preparando, que las tienen los negociadores técnicos, nosotros queremos que se afronten a nivel de cancilleres. Más allá de los conflictos, todos [los ministros de Relaciones Exteriores del Mercosur] vienen, por lo tanto, Mercosur juega.

¿Cómo impacta en estas instancias el conflicto diplomático entre Argentina y Brasil?

¿Qué garantía había de que se podía hacer esta reunión, si había un choque muy intenso? El hecho de que nos juntemos todos, que consideremos al Mercosur como un mecanismo propulsivo... están todos absolutamente confirmados y estoy en diálogo fluido permanente con ellos. Vamos sintiendo cada vez más que otros países de América Latina entienden que si hoy hablan de integración regional, ya no es la suma del Mercosur, Comunidad Andina, centroamericanos y caribeños. Eso no está. Los más dinámicos somos nosotros [en referencia al Mercosur]. ¿Y por qué somos dinámicos? Porque firmamos estos acuerdos.

¿El acuerdo con la UE abrió puertas a negociaciones comerciales con otros países?

Sin duda. Tenemos ecuatorianos, chilenos, panameños, pero hay otros países que nos han hablado. Cuando estuve en la asunción del nuevo presidente de Colombia, el vicepresidente me planteó que ellos están en plena reflexión para ver qué nos plantean a nosotros. También otros países centroamericanos, o sea, se nos activó por la vía de los hechos algo que no tenía que ver con el diseño inicial de cómo podía ser la integración regional. Yo tengo la sensación de que el Mercosur puede ser una de las grandes locomotoras de una nueva integración regional.

¿Cuál es la importancia de que un organismo de integración como la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños [Celac] se mantenga en esta coyuntura global?

La Celac venía de un escenario de enfrentamientos muy intensos en los últimos años por razón a, b o c. En la región de los 33 países de la Celac, al menos diez cambiaron de signo político, y todos en una línea conservadora. Diría que la última expresión de triunfo de una fuerza progresista fue en Uruguay, con el Frente Amplio. Si la Celac fuera solamente la expresión de lo que fueron quienes crearon la Celac, que fueron sobre todo líderes progresistas, y si el organismo existiera en función de una definición ideológica de un período, el margen sería cero. Ese fue el primer esfuerzo que hicimos. La Celac tenía que pasar por encima de cualquier tipo de tormentas. Porque lo necesitamos, porque es lo único que tenemos. No solamente es lo único que tenemos mirándonos a nosotros, sino que es lo único que ven de afuera. ¿La UE a quién toma como contraparte? A Celac. ¿Los chinos a quién toman de contraparte? A los 33 de la Celac. ¿Los indios? También. Creo que es absolutamente emblemático que ahora en unos días, que está la reunión de los BRICS en India, me hayan invitado como presidente de la Celac para hablar en la cumbre. Por supuesto que para nosotros es estupendo, porque combina con el esfuerzo que estamos haciendo de pasar a dar un salto de calidad con India, pero además que hablemos delante de los países clave del sur global.

¿Hay conciencia en los gobiernos de signo conservador que han asumido recientemente en América Latina sobre la importancia de este organismo?

Hemos hablado con todos y nadie ha planteado otra cosa que pensar en cómo podemos reforzarnos. Uno de los esfuerzos muy grandes que hemos hecho es trabajar solo en los temas de consenso y nos encontramos con que estamos logrando gradualmente acuerdos de consenso. Casi lo tuvimos sobre Bolivia en el tema de la estabilidad, no lo logramos. Lo logramos sobre Colombia y el terremoto, lo logramos sobre el problema de los fertilizantes y el estrecho de Ormuz, que está aumentando los costos y que va a generar un problema severo para la agricultura. Hicimos una reunión en la que participaron 130 técnicos. O sea, se va entendiendo el instrumento que vamos necesitando para este período.

¿Cuál va a ser la agenda de visitas internacionales del gobierno en los próximos meses?

Vamos a ir a India en setiembre, vamos a estar en la reunión de los BRICS y vamos a avanzar en la preparación de cómo sería la apertura de la embajada aquí y en la posibilidad de que nuestro presidente viaje a India en los primeros meses del año próximo como va a viajar a Japón. Tiene que ser en el mismo modelo de China, o sea, empresarios, gente de la educación, gente del mundo de la sociedad civil. De ahí voy a Ginebra porque se celebran los 40 años de la ronda Uruguay del GATT.

Después, el presidente Orsi viaja a Naciones Unidas y el primer día estamos organizando la primera reunión de la historia de cancilleres de África y de América Latina. Dos días después tendremos una reunión de los cancilleres de América Latina y del Caribe con los cancilleres de la UE para el lanzamiento de la nueva hoja de ruta UE-Celac. Después va a haber una reunión de Celac con China, además de todas las actividades que el presidente va a hacer. Vamos a tener una reunión por Urupabol, que lo estamos asumiendo muy en serio. Esa articulación con Bolivia y Paraguay tiene una potencialidad notable para el desarrollo de la hidrovía.

¿Uruguay va a apoyar la candidatura de Michelle Bachelet a la Secretaría General de Naciones Unidas?

Nosotros hemos dicho públicamente que en este momento apoyamos a los cinco candidatos. ¿Por qué lo estamos diciendo de esta manera? Porque pensamos que estamos ante una oportunidad, no segura pero oportunidad, de que finalmente haya un segundo secretario general de las Naciones Unidas que venga de América Latina. Nuestra militancia va a ser para que entre un latinoamericano, porque si perdemos esta oportunidad, la tendremos dentro de 15 o 20 años. Este tren no puede pasar porque es la forma de que América Latina dé una mano al mundo. Las Naciones Unidas están en una situación muy complicada, tienen que transformarse. A la hora de votar, por supuesto, no es que vamos a votar cinco, vamos a votar uno. Pero en esta fase tenemos que aparecer por encima de las partes, porque es la forma de ayudar a América Latina.

Conversaciones y presiones de Estados Unidos

Estados Unidos resolvió recientemente subir los aranceles del 10% al 12,5% a Uruguay y otros países, ¿hay algo para hacer a nivel diplomático?

Nosotros consideramos que no es bueno; tampoco nos genera un impacto devastador, porque estamos viendo en otras realidades escenarios donde... pongamos el caso de Canadá, que de un día para el otro, le aplicaron un 50%. O el caso de Brasil, que le aplicaron 50%, después lo bajaron al 10% y después lo dejaron en 25%. Estamos analizando comportamientos. Si tú me preguntas, ¿es parte de algún debate nuestro con Estados Unidos? Absolutamente no. Pero miramos la realidad como es.

¿Estados Unidos le expresó malestar al gobierno uruguayo por la visita que hizo a China con una delegación de empresarios y actores sociales el año pasado?

Públicamente sí, diplomáticamente hacia nosotros no. Hemos dicho claramente que seguimos una línea de soberanía y de independencia con todos los actores.

¿En qué estado están actualmente las conversaciones con Estados Unidos por un eventual acuerdo de deportaciones?

A un cierto punto, por una razón que me cuesta entender, prácticamente se entendía que el acuerdo estaba hecho y que la negociación estaba cerrada, cosa que siempre dijimos que no era así. No hay negociación avanzada y no hay acuerdo cerrado, y quiero subrayarlo cuatro veces, porque como todo el debate fue sobre eso... Hoy, en la medida en que va pasando el tiempo y no hay señales, esa es la realidad. No hemos tratado ningún documento, no estamos discutiendo ningún documento con nuestra contraparte.

¿Cómo se explica que desde la cancillería se haya dicho que no había una propuesta concreta, pero después se hizo público un borrador de acuerdo?

Hay que ponerlo en el contexto de la negociación. No habíamos llegado a ningún acuerdo de hacer ningún documento. Además, ese documento, que para mí era una sugerencia como otras, nunca lo tratamos. No lo tomamos como referencia.

¿Nunca se acordó entre las partes hacer un documento conjunto?

No. Además, ese documento no lo tomamos. Si te llega algo y la contraparte lo toma con mucha seriedad, lo primero que tiene que estar son nuestras respuestas, y nosotros no hicimos nada. Por lo tanto, si no hacés nada, es porque no lo estás tomando en consideración, y considerás que todavía no está la madurez del diálogo como para llegar a eso. De cualquier manera, que quede absolutamente claro que hay cuatro parámetros de los que nosotros no nos vamos a mover, porque no nos podemos mover. Obviamente, estamos hablando de los derechos humanos, de la gestión histórica que hemos tenido sobre todo el tema de los prófugos y los refugiados, y que no le cambiamos una coma. Estamos hablando de que cualquier movimiento que hagamos no lo haremos sin tener una capacidad técnica y tampoco habrá posibilidad de una acción ni una resolución si el ciudadano equis, venga del país que venga, no viene con la convicción de que quiere venir. Sin esos cuatro puntos no hay movimiento. Pero no con Estados Unidos, con cualquier país del mundo. El ciudadano tiene que tener la garantía de eso, que fue lo que nos dijeron todos en un debate que nosotros nunca entendimos, porque éramos inocentes en relación con el tema. Lo que dijeron todos, incluso parlamentarios de la oposición, pero lo que dijeron los parlamentarios del Frente Amplio (FA), lo que dijo el FA, lo que dijo el presidente del FA, lo que dijeron las fuerzas sociales, los institutos especializados, es exactamente la posición del gobierno. El problema es que cuando quisimos decirlo, apareció todo un debate... Bueno, esta es nuestra posición.

¿Qué te pareció que el presidente del FA se haya reunido con el presidente Yamandú Orsi para transmitirle cuál era la línea para el partido que no podía cruzarse?

Yo creo que estas situaciones tienen que generarnos aprendizaje. No se pueden generar estas confusiones. Pongamos que hay una responsabilidad nuestra de que cuando uno trabaja en los temas diplomáticos habla poquito. Entonces, el tema es cómo comunicar situaciones. ¿Qué vamos a comunicar, los 100 diálogos que tenemos en este momento? ¿Hacía cuánto que estábamos dialogando con nuestros amigos de Estados Unidos? ¿Ocho, diez, 12 meses? Por un lado, está la complejidad del manejo diplomático que lleva a que hablemos poco y, por otro, la necesidad del manejo de cierta lógica informativa que no genere las confusiones que para mí se generaron.

Mario Lubetkin.

Foto: Ernesto Ryan

¿Pero considerás que le cabe responsabilidad, por ejemplo, a la Cancillería por no haber sido más precisos en su momento respecto de este tema?

Yo te digo: “Lección aprendida”. En un cierto punto hubo algo que no funcionó. No funcionó, no solamente con la fuerza política de gobierno -que no funcionó-, sino en general. Hay un elemento importante y es que el Parlamento me llamó para el 4 de setiembre y allí espero expresar de la mejor forma muchos de estos temas. Voy a ir también, por invitación del presidente [del FA, Fernando Pereira], a la Mesa Política, el 31 de agosto. Yo creo que es bueno, hasta donde podamos, que haya un manejo de la información. Reitero, en un mundo muy complicado, donde muchas cosas hay que mantenerlas con mucho cuidado.

Algunos referentes del FA han dicho en estos días, a raíz de estos cortocircuitos, que hace falta más diálogo entre la fuerza política y el gobierno, ¿estás de acuerdo?

Absolutamente sí, pero ¿cómo lo hacemos? Yo puedo ir cada dos meses a la Mesa Política del FA, todas las veces que me invitan. O cada vez que diputados y senadores del FA me inviten o cada vez que la comisión o el Senado me invite. Pero van a ir naciendo otros problemas de nuevo tipo en los cuales en algunos podremos avanzar más y en otros podremos avanzar menos hasta que maduren. Yo pienso que esto de Estados Unidos está en ese límite. No casualmente el artículo del diario norteamericano pone supuestas frases de la cancillería o del gobierno que se demostraron no válidas, por lo tanto, eran forzadas. El artículo prácticamente dice que también de este lado habíamos dado un ok, que no lo dimos, no dimos un ok a nada.

¿A qué te referís cuando decís que lo de Estados Unidos “está en ese límite”?

Cuando es muy sensible y delicado y puede no existir nada, como al momento no existió nada. El punto es qué tipo de debate para presentar qué. Si tú vienes y me dices: “¿Por qué no lo hablamos hace seis meses?”. Porque no había nada. “¿Por qué no lo hablamos hace un mes?”. Porque si no hubiera estado el artículo de The New York Times, ¿qué había? Lo que podíamos haber dicho el día anterior al artículo lo podemos decir hoy. Esa salida de información no fue una salida correcta, fue una salida... no quiero usar la palabra falsa, pero...

¿Intencionada?

Al menos sorpresiva. Yo estoy sorprendido de la dinámica de que aparezca un diario norteamericano que dice cosas que acá se toman como válidas y nosotros cuando hablamos no se nos escucha.

Pero ahí la fuente fue el gobierno de Estados Unidos.

Pero lo que yo digo es: si hay una próxima así, ¿vamos a repetir todo este caos? Es lo que digo que tenemos que aprender como lección. Estoy totalmente de acuerdo, hay que informar más. El cómo tendremos que pensarlo. ¿Por qué? Porque hay diálogos que no van a terminar en nada. Si no estaba lo de The New York Times y nosotros no avanzamos una coma, ¿qué era lo que había que informar? Si no había nada. Está claro, entendimos el problema. A veces es fácil encontrar el problema, pero no tanto encontrar la solución. No es que vamos a hacer una reunión diciendo: “Estamos dialogando con equis o con a”. Voy a un extremo. Pero también te voy al otro extremo, no debemos no informar. Entonces, si cada dos meses nosotros hacemos una overview, una cosa general, capaz que de esa manera...

¿Existe cierto debilitamiento de la confianza en la interna del FA, se dañaron los vínculos por otros hechos anteriores también relacionados con la política exterior?

Respecto del desgaste... sí, sin duda, se ha dañado. Ahora, cuando prime la verdad acerca de este tipo de cosas, y sobre todo cuando haya un flujo de información muy superior a la que tenemos actualmente, pienso que se van a reducir los niveles de desencuentro y van a aumentar los niveles de confianza. Lo espero. Lo que se ponga de este lado, del lado del gobierno y del Ministerio de Relaciones Exteriores, está garantizado. Hay que ver el cómo. En estos días he hablado con muchas figuras de primer nivel de este país y con todos estamos de acuerdo en que ese es el camino, además, porque todo esto lo vamos a hacer en un cuadro internacional que va a modificarse nuevamente en forma terrible. Te pongo dos elementos que son donde está nuestra preocupación fuerte: el primero, ese intento de reducir y eliminar la Corte Penal Internacional (CPI).

Por parte de Estados Unidos...

No solamente. Para nosotros sería un verdadero drama, ¿por qué? Este es el sistema, con todas las dificultades, que se dio el sistema internacional para aplicar justicia. Si desaparece esto, ¿qué queda? No estamos hablando solamente de las condenas que tiene [el primer ministro israelí, Benjamin] Netanyahu, podemos hablar de algunos que fueron detenidos por la CPI a nivel internacional. O sea, jugó un gran papel, y afectando, por ejemplo, a la presidenta ahora se está afectando a la CPI [se refiere a las sanciones impuestas por Estados Unidos a la jueza japonesa Tomoko Akane, presidenta de la CPI, que incluyen congelación de activos en Estados Unidos y la prohibición de viajar a ese país]. Esas son señales muy negativas para un orden del sistema internacional con el que Uruguay siempre se identificó.

¿Estados Unidos le ha pedido a Uruguay, por ejemplo, que respalde su posición respecto de la CPI?

A mí no me lo ha pedido y está claro que Uruguay se va a quedar en la CPI, de eso no hay lugar a duda. Es un tema muy grave para el sistema internacional y es uno de los temas en los que tenemos que tener un diálogo diferente, con el sistema político todo, porque no creo que haya nadie que esté en contra de que Uruguay se mantenga en la CPI. Nosotros lo tenemos que hablar con nuestra fuerza política de una forma diferente para que se entienda la dimensión de esto. Pongo otro ejemplo que tiene que ver con la cultura del país y la cultura de nuestra fuerza política: nosotros estamos muy preocupados por el tema de la paz en América Latina, porque pensamos que habíamos conquistado la idea de que América Latina y el Caribe sea zona de paz y desnuclearizada, y estamos notando movimientos que van en sentido contrario.

¿Por ejemplo?

Bueno, escenarios de acciones, de ejercicios militares en una dimensión que no tenía antecedentes. Porque ejercicios militares son cosas normales, Uruguay los tiene con todos, pero en una dimensión que no estaba planteada antes. Hay informaciones que vamos recibiendo, que estamos tratando de confirmarlas, que refieren a ejercicios que van en sentido contrario a la idea de que América Latina tiene que ser una zona de paz.

¿Con participación de Estados Unidos? ¿En Ecuador, por ejemplo?

Con Ecuador fue a más. Con Ecuador fue la idea de abrir una base militar, que el referéndum la rechazó. Pero estamos sintiendo eso de otras realidades. Y lo que yo digo es: si eso se activa… creo que no hay una valoración en nuestra región del significado de que nosotros somos una región desnuclearizada. Brasil podía haber nuclearizado la región y no lo hizo por opción, quizás Argentina, y no lo hizo. No hay ninguna otra región que esté en la misma situación. Ahora, si se activan esos mecanismos en este mundo que está tomando una dimensión bastante loca, no solamente nos va a afectar en la estabilidad de la región, sino hasta desde el punto de vista económico.

¿Te referís a la situación de Colombia, por ejemplo?

Es uno de los casos que estamos mirando. Hay otro que lo mantengo en reserva, pero sé que hay toda una serie de movimientos que no son tradicionales. Eso nos preocupa mucho. Estoy hablando de que el continente se mantenga como zona de paz. Si no, creo que hasta puede crear una inestabilidad social, política y económica.

En ese contexto, ¿cómo ve el gobierno y la cancillería en particular el uso del término narcoterrorismo?

No es lenguaje nuestro.

¿Lo consideran una excusa para el intervencionismo?

Puede ser una de las variantes. Nuestra visión es: narcoterrorismo no. Para nada. Que hay que luchar contra el crimen organizado, sí, hay que encontrar nuevas formas, y en el ámbito de la integración. Por eso, cuando los amigos chilenos nos propusieron, entramos a esa lógica, porque es una lógica de integración [se refiere al Compromiso Regional de Santiago para combatir el crimen organizado, al que Uruguay se sumó en julio de este año].

¿Estados Unidos le ha pedido a Uruguay que declare al Primer Comando Capital como organización terrorista?

No hemos recibido nada. Por lo menos, en Relaciones Exteriores. No sé si lo han hablado con el Ministerio del Interior, no hemos recibido ninguna información de este.

¿Por qué se decidió enviar al embajador de Uruguay en Washington a la cumbre contra el terrorismo político que organizó Estados Unidos y no a un funcionario de menor jerarquía?

En verdad, porque la mitad de los países que participaron lo hicieron con embajadores. Nosotros habíamos llegado a un acuerdo con esa mitad de países, algunos de los cuales tienen una posición política similar que el nuestro sobre esos temas y que, a diferencia de nosotros, hablaron y participaron en los debates. Nosotros solamente tomamos nota. Ese era el acuerdo que habíamos establecido, que algunos países lo respetaron y otros no. Pero nosotros lo que queríamos era tener una posición común, no íbamos a mandar ministros.

¿Lo de mandar embajadores fue entonces un acuerdo con gobiernos de similar signo político?

Exacto, con España, Noruega, Dinamarca, también con los nuestros de la región. No todos lo cumplieron como se había establecido. Nosotros no podíamos no ir, porque era el país que te invitaba.

Imagino igual que hay actividades a las que te invitan como país y no asistís.

Depende de qué tipo de invitación. Además no había compromiso, porque el compromiso hubiera sido si se firmaba algo. No firmamos nada. ¿Hablamos o no hablamos? No hicimos ninguna de esas cosas. Otros sí lo hicieron. Nosotros no.

Si mañana se convoca una nueva instancia de esta cumbre, ¿Uruguay iría nuevamente?

Bueno, creo que las lecciones aprendidas tienen que llevar también a reflexionar el qué y el cómo. Primero, no creo que haga nada parecido a lo que fue por todo lo que se generó. Nosotros tomamos nota con mucha fuerza de todo lo que han sido los debates acá. Nadie puede considerar que tiene la verdad acabada y verdadera. Este gobierno trata de llevar adelante, a partir de toda la información que tiene y de lo que es la tradición, los valores y los parámetros de este país, una línea de acción.

¿Qué conclusiones sacaron de esa cumbre?

La sensación que tenemos es que esa cumbre empezó y terminó. No vemos ningún desarrollo específico de lo que planteó la intervención original, porque fue un debate muy grande. ¿Tú qué te imaginas que fue la intervención de los españoles? Nosotros la suscribíamos al 100%. Sí, hubo una introducción por parte de Estados Unidos, pero después cada uno dijo lo que quería decir. Entonces, no es la cumbre orientada en cierta dirección. Al final, la declaración no fue tal y, por lo tanto, si hacen una segunda convocatoria, la veremos. Nosotros no vemos una continuidad.

Las diferencias por Gaza

En el documento del Plenario del FA para el Congreso, aprobado recientemente, dice que existen “legítimas valoraciones éticas negativas” respecto del posicionamiento del gobierno en el tema de Gaza y se cuestiona la falta de precisión. ¿Qué respondés a esa crítica?

Si la miramos por la positiva, digamos que aquí faltó nuevamente información en la dimensión que tiene que ser. Volvemos a la misma pregunta: ¿cómo hacerlo mejor? Porque, ¿qué hizo Uruguay a nivel internacional el último año y medio en relación con el escenario de Medio Oriente? La medida es cómo votó Uruguay en Naciones Unidas. Uruguay, como la mayoría de los países del mundo, votó para la realización de una conferencia internacional de alto nivel sobre la solución pacífica de la cuestión de Palestina y de la implementación de la solución de dos estados. Votó contra las acciones ilegales de Israel en la Jerusalén oriental ocupada y el resto de los territorios palestinos ocupados. Votó expresando la preocupación por las repercusiones económicas y sociales de la ocupación israelí en las condiciones de vida del pueblo palestino en los territorios ocupados, incluido Jerusalén Este. Votó la resolución sobre la soberanía permanente del pueblo palestino. Votó por el derecho del pueblo palestino a su libre determinación. Respaldó a los organismos de obras públicas y socorro de las Naciones Unidas para el respaldo de los refugiados en Palestina y el Cercano Oriente. Votó contra las prácticas israelíes que afectan a los derechos humanos del pueblo palestino y otros habitantes árabes. ¿Qué es lo que no hicimos? Dejo de lado el debate sobre la suspensión de la oficina de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación [ANII] en Jerusalén. Entonces, ¿cuál es el punto? Yo no critico a quien escribió esa frase, lo que digo es: es evidente que falta información.

El punto que se enfatiza es la decisión de no calificar el accionar de Israel como genocidio, el gobierno se mantiene en esa posición, ¿cuáles son sus fundamentos?

El principal punto era que se hablaba de genocidio y eso significaba que había una parálisis de la acción del gobierno uruguayo. Acabo de demostrar que el gobierno uruguayo no se paró y que hizo todo lo que tenía que hacer, como lo señalan las autoridades palestinas, sobre todo en el ámbito de las Naciones Unidas. Creo que lo han dicho las autoridades palestinas acá en Montevideo, por lo tanto, la esencia está ahí. [Respecto de] lo otro, nos hemos mantenido como nos mantenemos hasta ahora. Una vez que las Naciones Unidas defina que es genocidio, nosotros lo vamos a acompañar. Estamos acompañando todas las resoluciones, absolutamente todo.

Una comisión de expertos de las Naciones Unidas ya lo señaló de esa forma.

No es Naciones Unidas.

Ustedes van a esperar el pronunciamiento del organismo.

Exacto. Como actuamos en cada una de las propuestas, que las acompañamos todas, cosa que en el período anterior no acontecía. Esto interpretamos que es la opinión de la fuerza mayoritaria que hoy gobierna este país. Tuvimos la incapacidad de explicarlo de esta manera, quizás. Yo creo que hicimos varios intentos y no lo logramos, pero esta es la realidad. También quiero decir: ojo que esto active una lógica antisemita. Lo que pasó el 7 de octubre [de 2023, los atentados de Hamas], fue un verdadero drama también. Vamos a estar en primera línea también en la lucha contra el antisemitismo. No hay ninguna contradicción.

¿No te parece que a veces se confunden las críticas legítimas al gobierno de Israel con el antisemitismo como concepto y como actitud?

Correcto, sí, pero también tenemos los números de que hay un aumento del antisemitismo. Por otra parte, como estamos en la CPI, vamos a llevar adelante todas las resoluciones de la CPI, si nos toca a nosotros.

Si viene Netanyahu a Uruguay, por ejemplo, se lo debería capturar.

Si la CPI mantiene esa posición, por supuesto, sí. Si viene un carnicero serbio o croata, por supuesto que sí. Porque nosotros aplicamos dentro de la CPI y vamos a seguir aplicando. Si se pierden las referencias, ¿qué tipo de mundo vamos a tener? Si se dispersa todo en voluntades locales sin parámetros legales, ¿cómo vamos a gestionar la política internacional?

¿Cómo calificarías el accionar de Israel sobre Gaza y sobre Líbano?

Lo que nosotros tenemos clarísimo es que por escenarios de guerra no se va a ningún lado. Sin duda, el nivel de masacre en Gaza fue gigantesco. Aparentemente había un objetivo que era eliminar a Hamas. Se ha eliminado a tanta gente y Hamas está vivo. No es a través de la vía militar, tiene que ser por la vía del diálogo político. Veremos qué pasa en las elecciones israelíes. Como siempre, nosotros confiamos en la inteligencia de los pueblos y naturalmente en la inteligencia del pueblo israelí para encontrar las mejores soluciones a partir del camino electoral en octubre.