la diaria Sociedad

Soledad Iglesias, Paula Balieto, Martín Pardo y Carlos Grau, el 12 de agosto, durante la actividad.

Foto: Rodrigo Viera Amaral

“Más grave de lo que parece”: la pobreza entre niños de 0 a 3 años alcanza el 45%, según mediciones del Cinve

En una actividad coordinada con la PIAS, representantes de organizaciones sociales reclamaron “apretar el acelerador” para concretar la nueva política de transferencias unificadas.

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No más de 20 personas, entre ellas el presidente del Codicen de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP), Pablo Caggiani, y la exsenadora e integrante de la Red Pro Cuidados Margarita Percovich, se acercaron el martes al edificio anexo del Palacio Legislativo para participar en una instancia abierta al público titulada “Infancias y adolescencias: mitos y realidades de la política de transferencias”.

En su primera actividad organizada de forma conjunta, los equipos del Observatorio de Infancia y Adolescencia del Centro de Investigaciones Económicas (Cinve) y de la Plataforma de Infancias y Adolescencias del Uruguay (PIAs) convocaron a un espacio de intercambio con el objetivo de “socializar visiones, análisis y perspectivas en el marco de la actual discusión de la Rendición de Cuentas que se define en el Parlamento” y “aportar al diálogo desde la evidencia para la construcción de políticas públicas integrales y sostenibles”.

En nombre de la PIAs, Martín Pardo celebró la sinergia entre la plataforma y el Cinve y las acciones coordinadas en las que vienen trabajando en los últimos meses. Además, reconoció que la actividad estaba prevista para más adelante, pero que la coyuntura político-social del país impulsó a la organización a adelantarla.

“El objetivo de esta convocatoria nace de la necesidad de discutir en profundidad estos temas y seguir aportando insumos a la discusión, en un contexto tan particular como el de estos días”, señaló el coordinador de Incidencia en Política Pública de Aldeas Infantiles, y remarcó la importancia de poner en diálogo “una perspectiva que surge de la práctica”. La PIAs fue creada a fines de 2020 y nuclea organizaciones de primer, segundo y tercer nivel que trabajan en territorio con proyectos y programas destinados a la atención de niños, niñas y adolescentes.

Un cambio a fondo

“El tema de las transferencias económicas para niños, niñas y adolescentes fue una propuesta que, junto con otros actores, nosotros impulsamos desde los espacios de Diálogo Social”, subrayó la socióloga Paula Baleato, integrante de la PIAs en representación de la ONG El Abrojo. “Creemos que la propuesta que está ahora mismo arriba de la mesa es muy importante”, agregó, y en ese sentido dijo que resulta fundamental “incrementar y unificar un sistema que históricamente se encuentra fragmentado y tiene un carácter estigmatizante”.

Dentro de su propuesta de Rendición de Cuentas, el gobierno espera que se apruebe una inversión adicional de 31 millones de dólares que permitiría unificar cuatro prestaciones destinadas a niños, niñas y adolescentes de hasta 18 años (Asignaciones Familiares contributivas del BPS, las Asignaciones Familiares del Plan de Equidad, la Tarjeta Uruguay Social y el Bono Crianza), duplicar las transferencias monetarias en los hogares más vulnerables, lo que, según las estimaciones del Ejecutivo, permitiría reducir la pobreza infantil en un 25%.

Según los datos recabados por la plataforma, en Uruguay 30 de cada 100 niñas y niños de 0 a 6 años viven en contextos de pobreza, 160.000 niñas, niños y adolescentes se encuentran en situación de pobreza -medida por ingresos- y uno de cada cinco nace en contextos de privación material extrema. Sobre esa base de acuerdo, Baleato presentó “algunos puntos de mejora u oportunidades de mejora” a la propuesta del gobierno.

Habló de la necesidad de universalizar el sistema de transferencias para que no solo alcance a la primera infancia. “Tenemos un país en el que nacen cada vez menos niños y eso es una oportunidad fabulosa para poder enfrentar de mejor manera los problemas que tenemos con los acotados recursos que tenemos”, planteó. La representante recordó que esta reforma del actual sistema de transferencias monetarias alcanza inicialmente a niñas y niños de 0 a 3 años nacidos entre 2025 y 2027, unos 50.000, con una incorporación gradual de cohortes que se extendería hasta 2035. “Uruguay tiene una tradición gradualista para todo”, dijo, y sostuvo que para atender la urgencia en infancias y adolescencias “es preciso poner el pie en el acelerador y dimensionar el problema mayúsculo que tenemos, no solo por el impacto para los niños y las familias que se encuentran en condiciones de desventaja social, sino para el desarrollo de la sociedad en su conjunto”.

Entre otros aportes de la PIAs, Baleato mencionó la importancia de un resguardo normativo de las prestaciones monetarias y dijo que el incremento previsto “debe quedar protegido por los principios de no regresividad y progresividad, sin depender de la discrecionalidad de futuros gobiernos”.

Asimismo, en relación con las condicionalidades planteadas por actores de la coalición opositora, expresó que la evidencia nacional e internacional respalda avanzar hacia la implementación de instrumentos universales antes que condicionados. “La exigencia de las contraprestaciones no es un mecanismo eficiente ni eficaz para el fin que esas contraprestaciones quieren lograr”, aseguró, y remarcó el impacto negativo que tiene la suspensión de una prestación como la asignación familiar en contextos de alta precariedad e informalidad. “Lo que decimos es que la suspensión no es eficaz para el objetivo que quieren lograr. Como sociedad tenemos que poder garantizar el derecho básico a la supervivencia de un montón de compatriotas que hoy no lo están teniendo”, remarcó.

Entre otros aportes destinados al combate de la pobreza infantil, Baleato también consideró imprescindible incorporar en el Instituto Nacional de Estadística una medición multidimensional que permita identificar y reconocer otras carencias, como las vinculadas a educación, salud, vivienda, servicios básicos y alimentación, además de los recursos económicos.

Otra apuesta

En el comienzo de su participación, el economista Carlos Grau, en representación del Cinve, expuso un teorema de bienestar para responder a la pregunta de “por qué son importantes las transferencias”, articulando crecimiento económico, pobreza y desigualdad.

“Existe un enfoque del tema en el que se asume que el crecimiento económico alcanza para reducir la pobreza, pero no necesariamente la desigualdad”, explicó. “Un segundo enfoque, más consistente con la evidencia, sostiene que sin transferencias que redistribuyan el ingreso, el crecimiento no logra bajar la pobreza ni la desigualdad de forma sostenida”, continuó, de la mano de una tabla comparativa de los últimos diez años.

Según los datos recabados por el Cinve sobre pobreza total, “el país arranca con una tasa de pobreza promedio del 17% (2015-19) y en estos últimos dos años (2024-25), después de una mejora y un descenso, la tasa vuelve al 17%”. En ese mismo período, de 2015 a 2025, el crecimiento del PBI casi alcanzó un 10%, “pero no alcanzó a mover la aguja de la pobreza”, resaltó Grau, y demostró que tampoco hizo mella en la tasa de indigencia. En el lapso 2015-19 fue de 1,2% y en 2024-25 se sostuvo en 1,6%, describió, y recalcó: “No podemos apostar solamente al crecimiento”.

Centrado luego en el impacto de las transferencias monetarias en el período 2011-2017, Grau mostró que influyeron favorablemente tanto en el descenso de la pobreza, de 15,2%, como en el de la indigencia, de 27,3%.

En relación con los 31 millones de dólares adicionales que el gobierno prevé asignar a la mejora de las prestaciones en infancias y adolescencias, el economista precisó los siguientes datos: equivalen a un 6,5% del gasto actual en transferencias. Para la población del decil más pobre, que actualmente recibe 5.371 pesos y pasaría a cobrar 10.000 pesos, el aumento de la prestación sería de 4.629 pesos. Si se sube hasta el decil 5, el aumento sería de 504 pesos. Actualmente, las cuatro transferencias en cuestión equivalen a medio punto del PBI. El incremento para financiar la propuesta en 2027 representa el 0,035% del PBI, detalló Grau.

En la parte más sustancial de su ponencia, el integrante del Cinve se refirió a “la importancia de no acotar los beneficiarios a niños y niñas que viven en hogares pobres”. Argumentó que “restringir la transferencia a quienes hoy están bajo la línea de pobreza deja fuera a miles de niños y niñas que están apenas por encima de ella”. Advirtió que entre 3.500 y 3.700 niños y niñas, 5,1% a 5,4% del total de 0 a 2 años, están apenas por encima de la línea de pobreza y que “un criterio estrictamente focalizado los deja sin cobertura”. Añadió que otros 3.000 a 3.400 niños y niñas, 9,2% a 10,2%, están apenas por debajo, con el objetivo de advertir que el diseño de la transferencia “debe evitar efectos de corte abrupto en el umbral de pobreza”.

En la misma línea, y retomando el planteo de Baleato de la pobreza como fenómeno multidimensional que no se explica solamente por dificultades económicas, Grau llamó a preguntarse qué entendemos por pobreza en este momento. “Es indudable que estamos en una situación de pobreza infantil grave. Pero queremos dar un paso más todavía y demostrar que puede ser aún más grave de lo que parece”, afirmó. “Un niño no es pobre si no tiene pobreza monetaria y no tiene pobreza multidimensional. Es decir, ninguna de las dos”, argumentó. Por tanto, continuó, un niño es pobre si tiene pobreza monetaria, multidimensional o ambas. Y se preguntó cómo modificaría ese conjunto el porcentaje total de pobreza infantil.

“Si uno evalúa cuál es el porcentaje de los niños menores de 3 años que comparten los dos tipos de pobreza, la cifra alcanza 20%”, aseguró. Si se toma de forma aislada la pobreza monetaria, el porcentaje es de 32,8%, y en el caso de la pobreza multidimensional llega al 31,4%. “Y si nos preguntamos: ‘¿Cuántos niños tienen una, la otra o los dos?’, es de 45%”, afirmó, y agregó que el mismo ejercicio aplicado al tramo de 0 a 17 años lleva la tasa de pobreza al 40%.

Por último, volviendo al inicio de su presentación, Grau remarcó que, para lograr un crecimiento sostenido, la evidencia indica el rol fundamental del capital humano. “Si hay algo que todos los diagnósticos dicen es que el Uruguay tiene que ser más productivo, más competitivo. Con gente con dificultades cognitivas, de salud, con mala nutrición o sin hogar y carente de cuestiones básicas de su crianza, es difícil pensar en la capacidad de ser más productivos”, concluyó.