Desde 2021 está vigente una ordenanza de la Universidad de la República (Udelar) que establece una estructura específica para atender situaciones de violencia, acoso y discriminación, tanto a nivel central como en los distintos servicios universitarios. En el caso del Cenur Litoral Norte de la Udelar, se creó un equipo técnico con integración multidisciplinaria, encargado de recibir consultas, tramitar denuncias y realizar su seguimiento.
Según explicó a la diaria Andreina Cuccaro, referente de la unidad, los equipos intervienen ante situaciones de “acoso laboral, acoso sexual, violencia psicológica” y otras formas de violencia que puedan producirse tanto en los espacios de trabajo como de estudio.
La estructura funciona en dos niveles: mientras la unidad central recibe y atiende situaciones provenientes de todo el país, los equipos técnicos instalados en los territorios ofrecen un espacio de cercanía para quienes necesiten orientación o quieran presentar una denuncia. “Lo que hacemos es tener un espacio de consulta y de denuncia en el territorio, en caso de que la persona quiera realizarla”, explicó Cuccaro.
Aclaró que, si bien la ordenanza que establece este mecanismo de atención está vigente desde 2021, el equipo técnico del Cenur Litoral Norte comenzó a funcionar recién en 2025.
Además, se trata de un equipo de alcance regional, por lo que atiende situaciones que puedan surgir en cualquiera de los cuatro departamentos que integran el Cenur: Artigas, Salto, Paysandú y Río Negro.
Desde su conformación, el equipo ha solicitado a las direcciones regionales y a los distintos jerarcas universitarios que refuercen la difusión de su existencia y de sus cometidos. El motivo, explicó Cuccaro, es que buena parte de la comunidad universitaria todavía desconoce que existe tanto una unidad central como equipos técnicos territoriales a los que puede recurrir ante situaciones de violencia, acoso o discriminación.
“No sabemos si es por falta de interés en informarse sobre la temática o si ha sido una falta de difusión”, señaló. Según explicó, desde el comienzo se han buscado distintos canales para acercar esta información a la comunidad universitaria: se ha trabajado con los gremios (que cumplen un papel relevante en la difusión), hablado en la radio de la universidad y compartido información a través de los canales institucionales. Sin embargo, la experiencia del equipo muestra que esos esfuerzos todavía no alcanzan. “En la práctica se ha demostrado que no todos son conscientes de la existencia de este equipo técnico”, afirmó Cuccaro.
Desde 2018, cuando la violencia basada en género comenzó a ganar mayor visibilidad y a ocupar un lugar más presente en los discursos públicos, la Udelar ha desarrollado distintas acciones de capacitación y sensibilización sobre la temática. Sin embargo, estas instancias no son obligatorias y, como ocurre con otras propuestas de formación, suelen participar principalmente quienes ya tienen un interés previo en el tema.
En ese sentido, Cuccaro señaló que actualmente se están desarrollando reuniones para definir cuáles serán las acciones inmediatas que deberá impulsar la Udelar en materia de prevención y concientización. El objetivo es que la comunidad universitaria cuente con más herramientas, no solo para actuar frente a situaciones de violencia, sino también para “poder detectar antes de que sucedan las cosas”.
La referente consideró que ampliar la formación es un desafío que requiere involucrar a toda la comunidad universitaria. Por eso, invitó especialmente a los estudiantes a acercarse al equipo técnico y a participar en la construcción de las propuestas.
Violencia machista
“El mensaje es que los estudiantes se acerquen a la unidad, que propongan actividades que crean que para su carrera y su generación son las más importantes, y que planteen de qué manera se puede abordar el tema”, sostuvo. La intención, explicó, es que la difusión y las distintas acciones de prevención puedan construirse de forma conjunta, atendiendo a las particularidades de cada carrera y generación.
Para Cuccaro, la reciente tentativa de femicidio ocurrida en la Facultad de Medicina constituye una nueva muestra de la violencia machista que atraviesa a la sociedad y refuerza la necesidad de profundizar el trabajo de prevención. En ese contexto, destacó la importancia de que las instituciones y la comunidad universitaria trabajen de manera articulada para generar herramientas que permitan identificar las situaciones de violencia y actuar antes de que se agraven.