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Evento Salud Mental: desafíos y avances en el modelo de abordaje comunitario, el 16 de octubre, en el edificio anexo de la Torre Ejecutiva, en Montevideo.

Foto: Presidencia

La mitad de los usuarios del Hospital Vilardebó y Ceremos están en situación de calle, según censo de ASSE

En el marco de una actividad de la Comisión Intersectorial de Salud Mental, Danza agregó que un “importante número de personas” está en condiciones de recibir el alta, aunque algunas requieren apoyo para funciones cotidianas.

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“El bienestar solo se construye en común” es la consigna de una campaña de sensibilización impulsada por la Comisión Intersectorial de Salud Mental, creada por la Ley 19.529. La comisión reúne a distintos organismos del Estado y a la sociedad civil para coordinar políticas, implementar la ley y garantizar que todas las áreas trabajen de manera articulada.

En torno a esta consigna giró una propuesta que los integrantes de la comisión desarrollaron este viernes en la Torre Ejecutiva, con el objetivo de presentar distintas experiencias ya realizadas y otras en las que los organismos civiles y gubernamentales están trabajando. Todas las iniciativas apuntan a una salud mental comunitaria, compartida e inclusiva.

Uno de los expositores fue el presidente de la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE), Álvaro Danza, quien, entre otras cosas, compartió los datos de un censo que el prestador público finalizó recientemente en colaboración con la Organización Panamericana de la Salud y residentes de la Facultad de Psicología de la Universidad de la República, quienes estuvieron a cargo de realizar la medición en el Hospital Vilardebó y en el Centro de Rehabilitación Médico Ocupacional y Sicosocial (Ceremos).

Entre el Vilardebó y Ceremos hay 503 personas que llevan más de seis meses internadas. A su vez, el 56% de las personas censadas en el Vilardebó y el 76% de las censadas en Ceremos “no reciben visitas nunca”. “Las cifras nos obligan a preguntarnos qué es lo que ha pasado con los vínculos. Salir de estas situaciones complejas requiere un hogar y un contexto comunitario que realmente dé cabida”, dijo Danza.

El jerarca agregó que el censo también identificó un “importante número de personas” que están en condiciones de ser dadas de alta, aunque algunas requieren apoyo para funciones básicas como vestirse o alimentarse. Además, señaló que el 50% de los usuarios de ambas instituciones están en situación de calle, mientras que el 25% estuvo privado de libertad en algún momento. De estos últimos, el 75% está en situación de calle.

“Venimos trabajando en dispositivos de cercanía. Los tiempos son mucho más tediosos que los que todos desearíamos”, reflexionó, y agregó: “Quiero que sepan que ASSE está trabajando mucho en este tema, con mucho compromiso. Nuestros datos son complicados, necesitamos de mucho apoyo para poder enfrentarlos”.

La rehabilitación comunitaria

Por su parte, Selva Tabeira, una histórica militante por la salud mental, contó su experiencia al frente de distintas iniciativas de rehabilitación psicosocial. A partir de su trabajo como auxiliar de servicio, lideró el taller de la sala 12 del Hospital Vilardebó, donde comenzó un proyecto de rehabilitación psicosocial a través del trabajo. Luego, impulsó El Trébol, una residencia para usuarios; el lavadero industrial, que permitió transformar esa rehabilitación en una oportunidad laboral; y, finalmente, Hamabi, una cooperativa de viviendas que aún está en pleno proceso.

“Soy una simple auxiliar de enfermería. Pienso que lo que logré hacer fue porque tenemos audacia, quisimos salir y convocamos a mucha gente del barrio, vecinos, políticos y al presidente Pepe Mujica, que fue fundamental para el Hospital Vilardebó”, contó.

Tabeira recordó qué la impulsó a trabajar en estas iniciativas cuando comenzó a desempeñarse en el hospital, donde no se acordaban ni cuánto tiempo hacía que algunas personas estaban internadas. “Vimos que el arte nos podía llevar a muchos lugares. Logramos mandarle fotos a los familiares de lo que hacíamos, pasajes para que no hubiera excusa de que no tenían plata para venir a verlos. Recuperamos muchos vínculos perdidos en un momento por estos pacientes inimputables”, recordó.

También “les dimos a los pacientes baños con puertas, agua caliente y camas que no fueran de hormigón”, dijo. Por último, Selva reflexionó que “hay que confiar en las personas. Han aprendido a defenderse dentro del hospital porque no todo es color de rosas y no todo el mundo cree en la rehabilitación”.

Lustemberg reconoció desafíos en la atención

En rueda de prensa, la ministra de Salud Pública, Cristina Lustemberg, dijo que la “salud mental es una prioridad para el gobierno y para el país”. También señaló que este viernes se “rindieron cuentas” del trabajo intersectorial entre el gobierno y la sociedad civil, ya que la salud mental está vinculada al acceso a distintas áreas, como el trabajo, la educación y la cultura. En tanto, realizó un racconto de las acciones que el gobierno viene desarrollando.

En el Ministerio de Salud Pública se trabaja en el abordaje comunitario y en el fortalecimiento del primer nivel de atención, con capacitaciones para brindar herramientas que permitan atender “a cualquier persona que se acerque a los centros de salud”, repasó. Además, se está ejecutando el programa Acción País.

Por otra parte, agregó que 50 licenciados en Psicología trabajan en educación en el marco del programa Más Aula, en educación media. Se trata de un plan piloto que luego será extendido. Los profesionales colaboran con los equipos interdisciplinarios que ya se desempeñaban en las instituciones.

Lustemberg agregó que también están trabajando a nivel departamental en identificar los centros de salud públicos y privados. Además, se puso en funcionamiento un portal que reúne en un único espacio información sobre centros de atención y distintas prestaciones.

“Tenemos muchos desafíos porque a veces los recursos humanos no están en los servicios de salud”, reconoció. En este sentido, mencionó el compromiso de contar con más casas de medio camino y poner en funcionamiento otros dispositivos como el recientemente creado para adolescentes en el hospital Saint Bois.

También señaló que se trabaja con el Ministerio de Desarrollo Social para mejorar el abordaje de las personas mayores. En coordinación con el Instituto Nacional de la Juventud, se busca extender a cinco departamentos más, en 2027, los siete dispositivos de Ni Silencio Ni Tabú que ya estaban en funcionamiento.

En julio de 2025, Lustemberg dijo que había 30.000 personas en lista de espera para una consulta con psiquiatría. Consultada sobre posibles cambios en la cifra, afirmó que hubo una disminución del 15%, sobre todo en ASSE. “Hay días que tenemos las guardias descubiertas en el Vilardebó y en el Hospital Maciel. No hay falta de especialistas; muchos no están en algunos lugares y trabajan “en el ejercicio libre de la profesión”, detalló.

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