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Foto: Alessandro Maradei

Líber López, de la División Montevideo Rural: el objetivo es “priorizar la producción, el arraigo y la generación de oportunidades”

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El director de la recientemente creada división habló con la diaria sobre nuevos instrumentos de apoyo al sector agropecuario como la Cartera de Tierras para la Producción, el incentivo a la implantación de nuevos cultivos y el fomento a la producción ovina.

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En octubre de 2025 la administración del gobierno departamental de Montevideo, encabezada por Mario Bergara, dispuso a través de la Resolución 3946/25 crear la División Desarrollo Rural (DMR), que deberá ocuparse de lo que hasta ese entonces era competencia de la Unidad Montevideo Rural y, además, asumir nuevas y mayores responsabilidades en la atención y asistencia a la producción agropecuaria y en el relacionamiento con sus protagonistas en el departamento.

Líber López, director de la DMR, explicó que esta decisión no fue solamente una modificación administrativa al organigrama de la intendencia, por la cual la oficina encargada de estos asuntos asciende un escalón en la estructura del gobierno departamental, sino que implica una jerarquización de los temas que debe atender y del vínculo con los habitantes del medio rural.

López recuerda que, “en el último tramo del período de Carolina Cosse (al frente de la IM), desde la fuerza política se había propuesto una jerarquización de la Unidad de Montevideo Rural. En ese momento no se logró avanzar, pero ya estaba definido que, en caso de ganar la elección departamental, se ejecutaría un programa de trabajo que dinamizaría la unidad de Montevideo Rural, cosa con la que hacíamos acuerdo con la fuerza política, con el intendente Bergara, y que además atendía la demanda de las organizaciones de productores”.

Como explica López, “esto no desconoce ni echa por tierra” lo actuado por la UMR ni por sus sucesivos directores “Alfonso Carriquiri, Andrés Silva e Isabel Andreoni, sino que, por el contrario, lo que se hizo antes es muy importante y es lo que generó que hoy se haya creado la DMR”. De acuerdo con el nuevo organigrama institucional, “la DMR está ubicada en el tercer escalón. En el primero está el intendente, en el segundo los directores de los diferentes departamentos, y en el tercero los directores de divisiones. Nosotros somos una de las divisiones del Departamento de Desarrollo Económico. En resumen, esto implica una mayor capacidad de incidencia en las definiciones de políticas públicas y lineamientos de trabajo de la Intendencia de Montevideo, implica reforzar la llegada y las líneas de apoyo al sector productivo y a los habitantes de Montevideo Rural”.

Presupuesto rural

El recientemente aprobado presupuesto quinquenal de la Intendencia de Montevideo dispone para la DMR un total de casi 191 millones de pesos. Según López, “este presupuesto prioriza la producción, el arraigo y la generación de oportunidades en el territorio rural, con un Estado presente que acompaña directamente a los productores y promueve la sostenibilidad”.

Este monto se ejecutará a través de las tres unidades que dependen de la DMR –la de Fomento Rural, que capta algo más de 34 millones de pesos; la de Infraestructura Rural, que tiene asignados más de 21 millones de pesos, y la de Desarrollo Productivo y Extensión, que se lleva casi 63 millones de pesos– y del Parque de Actividades Agropecuarias (Pagro), que administrará más de 51 millones de pesos. A estas cifras deben sumarse unos 21 millones de pesos, destinados al funcionamiento, inversiones y gastos de gestión de la DMR.

La Unidad de Fomento Rural tiene una muy amplia gama de cometidos, asociados al concepto de desarrollo rural, entendido como un proceso integral y sostenible de transformación social, económica y ambiental destinado a mejorar la calidad de vida de las comunidades no urbanas, con un fuerte componente de participación de las personas y de sus organizaciones.

Es responsabilidad de esta unidad trabajar en promover el asociativismo, el cooperativismo, la inserción de los productores en cadenas de valor, la articulación con las organizaciones de la sociedad civil existentes y con la institucionalidad pública, además de promover la innovación, la producción no tradicional y uso de tecnologías limpias y apropiadas en el área rural.

Como novedad, el director de la DMR anunció que “estamos investigando el tema plantas medicinales”, lo que podría generar algún tipo de plan de trabajo. Asimismo, destacó que “estamos trabajando fuertemente junto con el MGAP [Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca] para que productores se sumen al cultivo de bambú. Uruguay consume mucho carbón activado derivado del bambú, OSE principalmente”, por lo que podría generarse un interesante desarrollo agroindustrial en el departamento.

Por otra parte, la Unidad de Infraestructura Rural se enfoca en temas vinculados a caminería, agua, erradicación de basurales, y mejoramiento de los espacios públicos, sistemas de iluminación e infraestructura de sistemas de riego, entre otros. “En este quinquenio presupuestamos la construcción de 60 tanques excavados con una capacidad de entre dos y cuatro millones de litros cada uno”, anunció López, y agregó que “ya estamos haciendo una lista de productores que necesitan” mejorar su capacidad de acopio de agua de calidad. Estas obras se suman a las más de 200 que se ejecutaron durante el período pasado, entre obras nuevas y recuperación de antiguas, para hacer frente a “la emergencia hídrica, que fue bastante más severa que la que hoy estamos viviendo”.

En lo vinculado a vialidad, “estamos teniendo resultados importantes en torno a reparación de caminería rural, a arreglos de entradas a las chacras, de entradas a los campos. Eso sabemos que genera una buena repercusión de estos vecinos. Lo mismo con los basurales, aunque esto es mucho más complejo. Hemos limpiado algunos, plantamos árboles, hacemos que el lugar se embellezca, y a los dos días, mugre de vuelta. Se viene trabajando para ver qué camino tomar, porque no es nada fácil terminar con ese círculo. Creo que es un tema cultural, un tema de educación, y en eso fallamos como sociedad”.

Es competencia de la Unidad de Desarrollo Productivo y Extensión entender en sistema de producción y líneas de trabajo que involucran cultivos, recuperación de suelos, fruticultura, enmiendas orgánicas y retención de aguas, áreas demostrativas, fuentes de agua y sistemas de riego, bases forrajeras para la producción animal, y capacitación y transferencia de tecnologías, entre otras.

En materia productiva, López destacó que “el 19 de febrero se hizo el lanzamiento de una nueva edición del Plan Alfalfa; reunimos alrededor de 80 productores ese día y ya hay más de 60 anotados. Estamos por concretar la primera compra de semilla, que será la charrúa, del INIA La Estanzuela, lo que consideramos que le da un valor agregado a este proyecto. Les vamos a dar la semilla a los productores inscriptos. La idea es que la siembra esté garantizada por la DMR. Desde la semilla, el inoculante, el adherente, todo lo que sea necesario en torno al asesoramiento técnico, ahí vamos a estar nosotros”.

Producción ovina

Un capítulo aparte demandaría abordar el tema del convenio suscrito entre la DMR y el Movimiento de la Juventud Agraria (MJA), para desarrollar la producción ovina en el departamento. El rubro ovino fue seleccionado por su accesibilidad y potencial, ya que es una alternativa viable, de bajo costo, que permite integrarse a la producción familiar, diversificar ingresos y fortalecer la sostenibilidad de los predios, además de su compatibilidad con prácticas agroecológicas y su adaptación a diferentes escalas productivas.

El Plan Ovino prevé la realización de instancias de capacitación abiertas en distintos puntos del departamento, así como la selección de 25 predios durante el quinquenio, que accederán a fondos rotatorios, asistencia técnica y apoyo en infraestructura e insumos. Además, se promoverá la creación de espacios demostrativos y de experimentación, fomentando el intercambio entre productores, estudiantes y organizaciones. La convocatoria está abierta a jóvenes rurales, productores familiares, nuevos emprendimientos y estudiantes vinculados al sector agrario. Las inscripciones pueden realizarse a través de organizaciones rurales o mediante un formulario en línea, sin fecha de cierre definida.

“Es fundamental contar con el apoyo de la Facultad de Veterinaria y del Ministerio de Ganadería, que serán aliados clave para brindar asesoramiento técnico en el territorio”, señaló López. Asimismo, remarcó que la iniciativa apunta a consolidar el arraigo: “Estamos convencidos de que esta es una herramienta más para que productores y productoras puedan generar oportunidades y permanecer en el medio rural”.

Los fondos rotatorios trabajarán con las razas Frisona Milchschaf y Suffolk. La primera, de doble propósito –carne y leche–, y la segunda, de carne. “La idea es llegar a fin de año, o a principios del año que viene, a más tardar, con corderas de este plan. Vemos que la producción de carne puede realizarse con mayor facilidad. Cuando entramos en el terreno de la producción de leche, es algo más complejo”. Sin embargo, recuerda López, “el Pagro era un tambo de cabras. Ojalá pudiéramos encontrar un productor que se acople a esa idea; nosotros tenemos a disposición el tambo, la idea nuestra es poder generar un vínculo con un productor que lo pueda explotar”.

El Pagro será también el centro operativo de esta iniciativa, al menos en lo que refiere a las instancias de capacitación, “que comenzarán en mayo, junto con e MJA y la Facultad de Veterinaria. Hay que desatacar que esta facultad, dependiente de la Universidad de la República, “accionará en Montevideo Rural por primera vez, fruto de un convenio que ahora está en Jurídica de la intendencia, que permitirá además contar con pasantes, que los estudiantes salgan a recorrer con nosotros, y brindar el asesoramiento integral a los productores de Montevideo. Eso es fundamental, porque en cada recorrida detectamos que eso es una carencia. Tener la facultad al lado es una garantía”.

Mejora de suelos

La calidad y aptitud productiva de los suelos es un tema de atención y preocupación para la DMR. En este sentido, López destacó que “tenemos un fuerte compromiso presupuestal” para atender estos aspectos. Cualquier actividad agropecuaria impacta en las cualidades de la tierra, genera “desgaste, y si no le damos materia orgánica a ese suelo, difícilmente podamos concretar un plan de producción en esos campos”. La Planta de Tratamiento de Residuos Orgánicos (Tresor), dependencia del gobierno departamental, que se encarga de la producción de compost, será el principal aliado de la DMR para resolver esta problemática. López anunció que “ese compost, que es de muy buena calidad, lo vamos a levantar nosotros y se lo vamos a llevar a todos los productores que lo necesiten”.

Cartera de tierras

“La superficie de suelo rural productivo de Montevideo son 15.363 hectáreas, y se supone que un tercio de ellas están abandonadas, o sea que estamos hablando de 5.000 hectáreas de tierra abandonada”.

En un escenario donde se está analizando el uso del suelo en el departamento, lo que sin dudas traerá aparejado un nuevo Plan de Ordenamiento Territorial y, como consecuencia, cambios en la categorización del suelo, en lo que se pueda hacer o construir en cada padrón, López aseveró que “hay lugares donde amerita que haya un cambio de uso de suelo, que pase de rural a, por ejemplo, logística, a suburbano no habitacional, aunque se pierdan algunas hectáreas. Pero entendemos que si hay campo abandonado, hay que ser un poco más riguroso. Hay que trabajar mucho desde la intendencia para el control y monitoreo de esos lugares, para que no se pierda esa ruralidad. Un campo abandonado tiene un montón de componentes que complejizan la zona, es reservorio de insectos, de roedores, de plagas, a veces se suman los robos o los basurales. Ni que hablar de los incendios. Cada temporada se queman entre 150 y 300 hectáreas”, constituyendo un problema ambiental y de seguridad para los vecinos –incluso económico– si el fuego alcanza casas, instalaciones o cultivos. Por lo tanto, anunció el director de la DMR, “estamos estudiando el amparo jurídico que podemos tener. Sabemos que la herramienta debería ser la expropiación. Esto es una novedad, no habíamos dado este dato: ya hay visualizadas alrededor de 400 hectáreas de este paquete de 5.000 que estarían en condiciones de expropiarse”.

La idea es crear una cartera de tierras para uso productivo –similar a la Cartera de Tierras para Vivienda que ya gestiona la Intendencia de Montevideo– que administre y disponga la adjudicación de los padrones en situación de abandono. Cabe consignar que el acceso a la tierra en Montevideo es notoriamente más complejo que en el resto del país. Un dato a tener en cuenta es que, mientras que el precio promedio de una hectárea en Uruguay es de 4.178 dólares, el precio de la hectárea en la zona rural productiva de Montevideo se ubica en el entorno de los 40.000 dólares, según la Dirección de Estadísticas Agropecuarias del MGAP.

“Entendemos que si Montevideo avanza sobre una cartera de tierras propia, la iniciativa va a tener muy buen arraigo, sobre todo entre los jóvenes. Hay que buscar los caminos legales que amparen nuestra idea, y es lo que estamos haciendo”. Al respecto, López considera que “hay un socio muy importante que podría sumarse, que es el Instituto Nacional de Colonización, que lamentablemente no entra a Montevideo por la normativa vigente”.

Caracterización productiva

“En Montevideo Rural se mantienen unas 1.300 familias productoras ocupando algo más de 10.000 hectáreas. La hortifruticultura representa algo así como el 40% de la producción agropecuaria del departamento”, y el resto se subdivide en un abanico de sistemas productivos muy amplio.

Según el Censo Agropecuario Nacional 2024, en Montevideo también se encuentran productores dedicados a forestación, citricultura, viticultura, plantines hortícolas, cultivos cerealeros industriales, semilleros de especies forrajeras, viveros de frutales, plantines forestales y plantas y/o flores, vacunos de carne, vacunos de leche, ovinos (producción de carne y/o lana y/o leche), equinos, porcinos, aves, cabras, colmenas y otros animales, venta de reservas forrajeras, servicios agropecuarios, turismo rural, y producción para autoconsumo, de acuerdo con las categorías relevadas por el MGAP.

López destacó la diversidad productiva en el departamento, poniendo algunos ejemplos. “En Montevideo tenemos productores de alcauciles, de espárragos, que son únicos a nivel nacional, con una producción maravillosa. Hay una productora de palmeras, sosteniéndose, que tiene más de 3.000 ejemplares de palmeras pindó, y quién sabe si mañana no puede ser la que nos apoye con el problema que ha generado el picudo rojo. Se mantiene un tambo orgánico –de los pocos tambos orgánicos que hay en Uruguay– y se mantiene con una quesería artesanal, y estos son solamente algunos casos. Tenemos un trabajo cercano con esos productores, ni que hablar con los agrícolas, que son muy fuertes en Montevideo Rural… Esa heterogeneidad se sostiene y queremos dar las herramientas para que se siga sosteniendo”.

López concluyó que “el arraigo a la tierra a veces no depende solo de la voluntad que uno tenga. Puedo tener toda la voluntad de quedarme, pero si no tengo herramientas para poder sostenerme, es muy difícil. Si no hay políticas públicas que realmente den herramientas, es muy difícil salir adelante”.

DMR de cercanía

La oficina central de la División Montevideo Rural se encuentra en el piso 22 de la Intendencia de Montevideo, en pleno centro de la capital. Si bien esa sede se mantendrá por razones administrativas, dada la indispensable necesidad de coordinación interna con otras dependencias del gobierno departamental, se instalarán tres oficinas en territorio. Una de ellas será en el Parque Tecnológico Industrial el Cerro, la segunda se ubicará en el Pagro, y la tercera, en Tresor.

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