La 114° Conferencia de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) finalizó este viernes con un discurso del ministro de Trabajo y Seguridad Social de Uruguay, Juan Castillo, quien ofició como presidente de la instancia internacional, que tuvo lugar en Ginebra, Suiza. En el discurso de cierre, el jerarca hizo hincapié en los conceptos de justicia social, diálogo social y cooperación multilateral que defiende la OIT, y también destacó los avances alcanzados durante las distintas jornadas.
“A juzgar por los resultados, tal parece que las horas y días dedicados al análisis y el debate estuvieron a la altura, y que no ha sido en vano el tiempo invertido. Nunca lo será, cuando de construir derechos y beneficios se trate, y mientras se respeten democráticamente la diversidad de culturas, concepciones y demandas que sostienen los ámbitos multilaterales”, expresó Castillo.
El ministro sostuvo que, “cuando el diálogo social funciona”, es decir, “cuando trabajadores, empleadores y gobiernos se sientan a construir acuerdos”, se está avanzando “hacia el trabajo decente y la justicia social”.
Con todo, Castillo advirtió sobre “la compleja coyuntura que atraviesa hoy la humanidad y las situaciones extremas a las que ha llegado, donde la vida se vuelve una verdadera proeza”. “Vivimos en la contradicción de un mundo que invierte más en guerras, bloqueos y destrucción que en defender el derecho a la vida y la pública felicidad de sus habitantes. Por eso, los principios de esta organización siguen siendo tan válidos como hace más de un siglo”, apuntó.
En su intervención, el ministro se refirió al avance de la tecnología digital, que calificó como “acelerado”, y afirmó que “el enorme crecimiento de la productividad y la injusta distribución de la riqueza, han generado una paradoja difícil de aceptar”, ya que “mientras una sola persona podría necesitar cien vidas para gastar su fortuna”, hay “millones de niñas, niños y adolescentes que transitan la única vida que tienen sin ver garantizados sus derechos más elementales”.
“Cuando la abundancia convive con la exclusión, el problema deja de ser económico para convertirse también en un desafío ético. Porque no puede haber paz duradera sin justicia social, y esa sigue siendo la convicción fundacional de la OIT”, resaltó.
En otro fragmento de su discurso, Castillo dijo que durante la 114° Conferencia de la OIT “hubo debates enriquecedores”. Mencionó, por ejemplo, que “se profundizó la discusión sobre la igualdad de género, reafirmando que ningún proceso de transformación del mundo del trabajo será plenamente justo ni sostenible si no incorpora esta perspectiva de manera efectiva, pero todavía queda mucho camino por recorrer”.
También señaló que “se reafirmó el tripartismo y el diálogo social”, dos “pilares fundamentales de la gobernanza laboral democrática”. El ministro señaló que “el desafío ahora es dotar este diálogo de un nuevo contenido que garantice resultados prácticos y beneficios medibles para alcanzar la justicia social que nuestro tiempo nos exige”.
“Se debe tener la coherencia política, la paciencia militante y la virtud suficiente para convencer a las grandes mayorías de que no hay nada más justo ni urgente que todos y todas quepamos en un mundo en paz, con justicia social y equidad”, concluyó Castillo.
