Fernando Cerimedo, el consultor argentino que asesoró a Javier Milei y Jair Bolsonaro y que hasta ahora trabajaba como asesor externo del presidente boliviano Rodrigo Paz, permanece detenido en Bolivia y su situación judicial se complicó durante los últimos días. La Justicia boliviana dispuso el viernes 21 de agosto su prisión preventiva durante 180 días en el penal de Palmasola, en Santa Cruz, mientras avanza la investigación por el ataque a tiros contra su expareja, la abogada Nadia Beller.
El caso, sin embargo, dejó de estar limitado a la investigación por el intento de femicidio. La Fiscalía abrió una investigación por presunto enriquecimiento ilícito y legitimación de ganancias ilícitas luego de realizar varios allanamientos en propiedades vinculadas a Cerimedo en La Paz. En esos procedimientos se encontraron más de 40.000 dólares, más de medio millón de bolivianos, documentación y otros elementos que serán sometidos a pericias.
Pero uno de los hallazgos que más llamó la atención fue una estructura que el fiscal departamental de La Paz, Luis Carlos Torres, definió como una “minigranja de bots”. La Fiscalía informó que los equipos fueron secuestrados para ser analizados, pero hasta ahora no brindó detalles sobre cuántos dispositivos había, qué software utilizaban, qué plataformas podían administrar ni qué cuentas estaban asociadas a ellos.
¿Qué es una granja de bots?
Un bot es una cuenta de una red social cuya actividad está controlada total o parcialmente mediante un programa informático. Puede publicar, responder, seguir cuentas, compartir contenidos o realizar otras acciones sin que una persona tenga que ejecutar manualmente cada una de ellas. Este tipo de cuentas suele ser utilizado para amplificar determinados mensajes y alterar artificialmente las conversaciones en redes sociales.
Una “granja de bots” es una infraestructura que permite administrar muchas de esas cuentas de manera coordinada. La imagen más habitual asociada al concepto es la de una habitación llena de teléfonos celulares conectados simultáneamente. Ese tipo de instalaciones existe, pero no es necesario tener cientos de teléfonos para montar una granja de bots. También puede utilizarse infraestructura informática alojada en servidores físicos o en la nube para controlar múltiples cuentas.
La diferencia es relevante para el caso Cerimedo. Después de que la Fiscalía anunciara el hallazgo, comenzaron a circular fotografías y videos que supuestamente mostraban la infraestructura incautada en La Paz. Sin embargo, algunas de esas imágenes no tienen relación con el operativo. Una de las piezas que circuló como supuesto registro de la granja de Cerimedo corresponde en realidad a un video grabado en Vietnam y publicado originalmente en 2025, y que logró colarse en los reportes de los canales informativos de la televisión argentina.
¿Para qué puede utilizarse una granja de bots?
El funcionamiento puede ser muy sencillo. Un operador puede programar decenas, cientos o miles de cuentas para publicar determinados mensajes, compartir una publicación, responder a otros usuarios o interactuar con un hashtag. El objetivo no necesariamente consiste en convencer directamente a cada persona que recibe esos mensajes, sino en “fabricar volumen”.
Si un mensaje recibe de manera coordinada cientos de publicaciones, respuestas, compartidos o “me gusta”, puede adquirir una visibilidad que no tendría de forma espontánea. Esa actividad puede ayudar a instalar un hashtag, colocar un tema entre las tendencias de una plataforma, aumentar artificialmente la percepción de apoyo a una determinada posición o generar la impresión de que una opinión es mucho más extendida de lo que realmente es.
La investigadora argentina Natalia Aruguete explicó al portal argentino Chequeado que el efecto principal de estas operaciones no necesariamente es convencer de manera directa a grandes cantidades de personas, sino modificar las condiciones en las que se desarrolla la conversación pública: aumentar artificialmente el volumen de determinados mensajes, repetir consignas, atacar a determinados actores o producir una apariencia de consenso o rechazo mayor a la existente.
El mecanismo puede generar además un efecto de retroalimentación. Un contenido que inicialmente fue impulsado artificialmente puede adquirir suficiente visibilidad para ser visto por usuarios reales, periodistas o dirigentes. Si estos actores comienzan a comentarlo o difundirlo, el contenido deja de depender exclusivamente de las cuentas automatizadas y puede incorporarse a la conversación pública orgánica.
Por eso, el problema de las granjas de bots no se reduce a la existencia de cuentas falsas. Lo relevante es la capacidad de una infraestructura coordinada para modificar artificialmente la visibilidad de determinados contenidos.
Su uso puede observarse en campañas de marketing electoral a lo largo de todo el globo, y Uruguay no fue la excepción. Durante la contienda de 2024, el analista digital español Julián Macías Tovar denunció la existencia de una presunta “usina de bots” que operaba contra Yamandú Orsi.
A partir del análisis de redes sociales y de los patrones de actividad de las cuentas en ese entonces, se identificaron al menos 500 perfiles que el analista consideró apócrifos y que habían sido utilizados para difundir contenidos negativos sobre el candidato del Frente Amplio. Según su investigación, esas mismas cuentas amplificaban contenidos vinculados a La Derecha Diario, portal fundado por Cerimedo, y difundían mensajes favorables a la fórmula del Partido Nacional.
En octubre de 2024, el entonces candidato colorado Andrés Ojeda denunció, por su parte, una presunta “campaña de enchastre” en su contra y anunció que llevaría el caso a la Fiscalía. Uno de los episodios señalados ocurrió durante la transmisión por YouTube de su cierre de campaña, cuando aparecieron numerosos usuarios con nombres extraños y mensajes repetitivos o incoherentes, lo que generó sospechas de que se trataba de cuentas automatizadas destinadas a inflar artificialmente la cantidad de espectadores o generar la apariencia de una actividad inusual alrededor de la transmisión. Ojeda negó haber contratado esos bots y sostuvo que se trataba de una maniobra para perjudicarlo y hacer parecer que la operación provenía de su propia campaña.
Bots, trolls y cuentas falsas no son exactamente lo mismo
En la discusión pública estos términos suelen utilizarse como sinónimos, pero no significan exactamente lo mismo. Un bot es una cuenta cuyo comportamiento está automatizado, al menos parcialmente, mediante software. Un troll, en cambio, puede ser una persona real que participa deliberadamente en una conversación con el objetivo de provocar, hostigar o atacar a otros usuarios. También existen sistemas híbridos en los que personas reales administran numerosas cuentas y utilizan herramientas automáticas para aumentar la velocidad y el volumen de sus acciones.
De hecho, Meta utiliza el concepto de “comportamiento inauténtico coordinado” para describir operaciones en las que las cuentas falsas son utilizadas de manera coordinada para manipular el debate público. La propia empresa ha señalado que este tipo de operaciones no siempre depende de bots completamente automatizados: en algunos casos son personas las que manejan manualmente numerosas cuentas falsas y, en otros, se combinan automatización y control humano.
Esto también permite entender por qué una fotografía de muchos celulares, por sí sola, no demuestra la existencia de una operación de desinformación. Para determinar qué hacía una infraestructura concreta es necesario analizar los dispositivos, los programas utilizados, las cuentas administradas, las conexiones y los patrones de actividad.
En una entrevista de 2022 con la revista Noticias, el consultor reconoció utilizar herramientas de este tipo y habló de “granjas de trolls”. Un año después, durante la campaña presidencial argentina, explicó que su equipo creaba cuentas artificiales con inteligencia artificial y que buscaba dotarlas de volumen y credibilidad para utilizarlas dentro de estrategias de comunicación.
Según Chequeado, Cerimedo había explicado que esas cuentas podían utilizarse para intervenir en conversaciones y aumentar la influencia de determinados contenidos. El consultor también sostuvo que las estrategias digitales habían cambiado después de la pandemia debido a las modificaciones en el funcionamiento de los algoritmos y al aumento del volumen de usuarios conectados.
Bolivia y Argentina toman distancia de Cerimedo
Mientras avanzan las investigaciones judiciales, los gobiernos de Bolivia y Argentina comenzaron a despegarse públicamente de sus vínculos con el consultor. En Argentina, el vocero presidencial Adrián Ravier afirmó este martes que Javier Milei dejó de tener relación con Cerimedo “hace algunos años”, aunque existen registros de sus ingresos a la Casa Rosada hasta 2024.
La situación del gobierno de Rodrigo Paz es diferente. Cerimedo había tenido un vínculo reciente con el mandatario boliviano y era considerado uno de sus asesores cercanos. De hecho, permaneció vinculado al entorno presidencial hasta poco antes de su detención en el aeropuerto de Santa Cruz de la Sierra. La abogada Nadia Beller, cuya agresión dio origen a una de las investigaciones contra el consultor, cuestionó incluso la posibilidad de que Cerimedo pueda continuar ejerciendo influencia pese a encontrarse detenido. “Si siguen manejando decisiones desde la cárcel, es una explicación que Rodrigo le debe al país”, declaró.