La discusión sobre el papel de las empresas públicas volvió a instalarse en redes sociales a partir de dos publicaciones de La Derecha Diario. En una de ellas, se atribuye al exdiputado Eduardo Lust una afirmación en la que plantea el cierre de empresas públicas deficitarias, mientras que otra recoge los argumentos del exdiputado Pablo Viana, presidente de la libertaria Fundación Free, en torno al costo y el funcionamiento de estas empresas.
Por sobre la discusión de qué empresas debería tener el Estado, la disputa gira en torno a cuánto dinero generan o pierden efectivamente estas compañías y qué relación tienen con las cuentas públicas. Las empresas públicas ocupan un lugar particular en las cuentas del Estado uruguayo. De acuerdo a los datos del Ministerio de Economía y Finanzas, el resultado global de las empresas públicas fue positivo y equivalió al 0,3% del producto bruto interno.
Las principales empresas públicas uruguayas tuvieron resultados muy diferentes en los últimos años. Mientras en OSE no se registran transferencias de resultados a las arcas del Estado; UTE, Antel, ANCAP y BROU suelen realizar transferencia de utilidades a Rentas Generales. En conjunto, en 2025 estas cuatro empresas obtuvieron 1.100 millones de dólares de ganancia, de los cuales unos 700 millones de dólares fueron volcados a Rentas Generales. En cambio, el Correo y AFE tienen un flujo inverso ya que reciben recursos del Gobierno Central.
BROU, UTE y Antel: Los grandes aportantes del Estado
UTE es una de las empresas públicas que genera mayores resultados positivos. Entre 2014 y 2025 acumuló, en términos reales, ganancias por unos 120.000 millones de pesos. A valores de 2025, la ganancia pasó de unos $23.200 millones en 2014 a $12.300 millones en 2015, para luego subir a $22.800 millones en 2016 y alcanzar un máximo de aproximadamente $24.800 millones en 2017. En 2018 el resultado fue de $18.500 millones y posteriormente comenzó una etapa de mayor volatilidad, cerrando el trienio de mayor rentabilidad de los últimos años. Asimismo, la empresa no presenta resultados negativos desde el 2012.
La ganancia cayó a unos $11.800 millones en 2019 y a $6.700 millones en 2020. En 2021 volvió a subir con fuerza, hasta aproximadamente $21.800 millones, producto del recorte en inversiones, pero descendió nuevamente en 2022 y 2023. Este último año fue el mínimo reciente, con unos $4.700 millones.
No obstante, la recuperación posterior fue importante. UTE obtuvo unos $12.700 millones en 2024 y $13.150 millones en 2025. De acuerdo con su último estado financiero, la mejora de 2025 estuvo acompañada por una reducción de las pérdidas financieras. Las transferencias a Rentas Generales también fueron importantes. En 2025 UTE transfirió aproximadamente $6.200 millones, equivalentes a cerca de 47% de su resultado atribuible de ese año.
Por su parte, Antel presenta una evolución diferente. Sus resultados reales fueron relativamente bajos entre 2014 y 2016, cuando las ganancias se ubicaron entre $3.400 millones y $4.300 millones de pesos, a valores de 2025. A partir de 2017 comenzó una expansión significativa: la ganancia fue de unos $6.400 millones ese año y llegó a $8.000 millones en 2018.
La tendencia continuó en 2019 y 2020, cuando la ganancia alcanzó aproximadamente $7.700 millones y $10.100 millones, respectivamente. El máximo de la serie llegó en 2021, con unos $13.400 millones en términos reales. Desde entonces se observa una moderación: $11.700 millones en 2022, $10.500 millones en 2023, $10.000 millones en 2024 y $9.700 millones en 2025.
El comportamiento de las transferencias a Rentas Generales fue prácticamente inverso. Mientras la ganancia de la empresa de telecomunicaciones disminuyó después de 2021, el monto transferido aumentó. Antel pasó de unos $4.300 millones reales en 2021 a $5.200 millones en 2022, $6.100 millones en 2023, $7.800 millones en 2024 y $9.700 millones en 2025.
Los estados financieros de Antel muestran que en 2025 el resultado del ejercicio fue de $9.710 millones, mientras que la contribución a Rentas Generales fue de $9.729 millones, que equivale a la totalidad de la ganancia del ejercicio.
El BROU es la institución que presenta mayores ganancias reales entre las instituciones analizadas en 2025. Entre 2018 y 2025 tuvo resultados positivos todos los años, aunque con una volatilidad considerable.
En valores constantes, la ganancia pasó de unos $23.100 millones en 2018 a $26.300 millones en 2019 y alcanzó $28.900 millones en 2020. Luego descendió a $22.100 millones en 2021 y tuvo un fuerte retroceso en 2022, cuando se ubicó en unos $10.800 millones.
La recuperación fue inmediata: en 2023 la ganancia alcanzó unos $26.300 millones y en 2024 llegó al máximo de toda la serie, con aproximadamente $35.700 millones. En 2025 cayó 45%, hasta $18.837 millones, según el informe de calificación publicado por el propio BROU.
El caso del banco requiere una consideración específica porque la distribución de utilidades está regulada por su Carta Orgánica y no funciona exactamente como una transferencia discrecional de una empresa pública común, con un límite establecido en el 50% de las ganancias, que puede ser ampliado por orden del Poder Ejecutivo. En los últimos ejercicios se llegaron a destinar a Rentas Generales porcentajes de alrededor de 80% en 2023 y 2024. Para 2025, la estimación es de unos $9.400 millones, equivalente a aproximadamente la mitad del resultado.
OSE: resultados positivos, pero sin aporte al tesoro estatal
En contrapartida, OSE tuvo pérdidas en 2014 y 2015, de unos $340 millones y $940 millones, respectivamente, en pesos constantes. Desde 2016 volvió a obtener resultados positivos, cuando la ganancia real fue de aproximadamente $2.800 millones, $2.400 millones en 2017, $1.700 millones en 2018, $1.100 millones en 2019 y apenas $650 millones en 2020.
A partir de 2021 se produjo un salto considerable. Ese servicio descentralizado obtuvo unos $6.600 millones de ganancia real ese año y alcanzó su máximo de la serie en 2022, con aproximadamente $7.900 millones. Posteriormente el resultado se moderó: unos $5.900 millones en 2023, $4.300 millones en 2024 y $4.300 millones en 2025. La particularidad está en lo que ocurre con esas ganancias ya que OSE no registra transferencias de resultados a Rentas Generales.
Ancap: de deficitaria a sustentable
El caso de Ancap es muy diferente. La empresa registra los resultados más extremos entre los entes estatales, con pérdidas importantes en algunos años y ganancias elevadas en otros.
En 2014 Ancap registró una pérdida real de aproximadamente $17.100 millones, mientras que en 2015 la pérdida fue de unos $11.800 millones. En ambos ejercicios incidieron fuertemente los resultados financieros y las diferencias de cambio, además de ajustes vinculados con negocios fallidos de la empresa, que a la postre pusieron en jaque a quien dirigió la compañía durante la presidencia de José Mujica, el exvicepresidente de la República Raúl Sendic.
La situación comenzó a revertirse en 2016, luego de que Tabaré Vázquez designara al frente de la petrolera estatal a la ingeniera Marta Jara con el objetivo de ordenar las cuentas de la empresa. Ese año la compañía obtuvo una ganancia real de unos $800 millones de pesos (a valores de 2025) luego de arrastrar cinco años consecutivos de pérdidas. Ese resultado aumentó a $1.900 millones en 2017 y a $4.600 millones en 2018. En 2019 la ganancia bajó nuevamente, hasta unos $2.200 millones.
En 2020 Ancap volvió a registrar una pérdida, cercana a $700 millones de pesos constantes. En 2021 y 2022, en cambio, recuperó fuertemente la rentabilidad. El resultado real llegó a unos $4.900 millones en 2021 y a $7.500 millones en 2022, cifra récord en la última década.
En 2023 la ganancia bajó a unos $3.600 millones y en 2024 la empresa volvió a registrar una pérdida, esta vez de aproximadamente $5.400 millones. Estos resultados se explican en buena medida por la parada técnica que afectó la refinería de La Teja durante varios meses. Una vez puesta en funcionamiento la planta, en 2025 Ancap recuperó el terreno positivo y obtuvo una ganancia real cercana a $2.830 millones de pesos, unos 71 millones de dólares.
En lo que respecta a las transferencias a Rentas Generales, estas fueron discontinuas. En 2020, Ancap transfirió unos $1.300 millones de pesos constantes, pese a haber registrado pérdidas; producto de los resultados acumulados de la empresa subsidiaria DUCSA, según consta en los balances de la empresa de ese año.
En 2023 transfirió unos $500 millones, en 2024 alrededor de $1.100 millones y en 2025 $1.639 millones. El estado individual de ANCAP registra para 2025 un traspaso a Rentas Generales por $1.638 millones de pesos, equivalentes a aproximadamente 85% de la ganancia.
Correo y AFE: las empresas logísticas deficitarias
El Correo Uruguayo se ubica en el extremo opuesto, y registra pérdidas durante casi todo el período en los últimos años, lo que llevó a que debiera ser asistida con recursos del Gobierno Central.
En términos reales, la pérdida pasó de aproximadamente $1.100 millones en 2014 a $1.500 millones en 2015, $1.600 millones en 2016 y $1.700 millones en 2017. En 2018 alcanzó unos $1.800 millones.
El año 2019 fue una excepción, en el que el Correo prácticamente llegó al equilibrio. Pero desde 2020 volvió a registrar pérdidas importantes. En 2020 el resultado negativo fue de unos $1.900 millones de pesos constantes y en 2021 de $1.800 millones.
En 2022 la pérdida fue de $1.400 millones, en 2023 de $1.600 millones y en 2024 de $1.600 millones. En 2025 la empresa registró una pérdida de aproximadamente $1.500 millones, mientras que recibió unos $1.470 millones de asistencia del Gobierno Central.
Por otra parte, AFE presenta un patrón similar al Correo, aunque con una estructura económica diferente. Los datos disponibles desde 2017 muestran resultados negativos de manera persistente.
La pérdida real fue de aproximadamente $850 millones en 2017, $1.100 millones en 2018 y $1.200 millones en 2019. En 2021 la pérdida fue de unos $1.100 millones y en 2022 de aproximadamente $1.000 millones. En 2023 se ubicó en unos $1.100 millones y en 2024 bajó a unos $850 millones.
El problema de AFE no es solamente financiero. En 2019, por ejemplo, los ingresos operativos consolidados fueron de unos $166 millones frente a costos de los servicios prestados por más de $760 millones. El resultado operativo fue, por tanto, fuertemente negativo, por lo que la empresa precisa subsidios del Gobierno Central. Para 2022, el MEF registró un subsidio de capital de $720 millones nominales, y en 2024 la asistencia fue de unos $606 millones nominales.
