Ingresá
Ciencia Política de ciencia

Instituto de Investigaciones Biológicas Clemente Estable (archivo, mayo de 2025).

Foto: Alessandro Maradei

Otra vez la ciencia es relegada: rendición recorta 18 cargos del Instituto de Investigaciones Biológicas Clemente Estable

La Rendición de Cuentas elimina vacantes científicas en el Clemente Estable, la Comisión de Patrimonio y el Ministerio de Ambiente; el secretario nacional de Ciencia confía en que algunas supresiones serán revisadas.

Contenido exclusivo con tu suscripción de pago
Contenido no disponible con tu suscripción actual
Exclusivo para suscripción digital de pago
Actualizá tu suscripción para tener acceso ilimitado a todos los contenidos del sitio
Para acceder a todos los contenidos de manera ilimitada
Exclusivo para suscripción digital de pago
Para acceder a todos los contenidos del sitio
Si ya tenés una cuenta
Te queda 1 artículo gratuito
Este es tu último artículo gratuito
Nuestro periodismo depende de vos
Nuestro periodismo depende de vos
Si ya tenés una cuenta Ingresá
Llegaste al límite de artículos gratuitos
Nuestro periodismo depende de vos
Para seguir leyendo ingresá o suscribite
Si ya tenés una cuenta
o registrate para acceder a 6 artículos gratis por mes

Editar

La Rendición de Cuentas es un texto bastante complejo de leer. En lo que refiere a la presentada el pasado 30 de junio, al buscar cambios que puedan alterar la ciencia y la investigación, se agregó una nueva dificultad: lo más importante no está en las reparticiones estatales (“incisos” en la jerga del documento) que llevan a cabo investigación en el país, sino en el artículo 285, uno de los tantos que corresponden al “inciso 15”, el que le corresponde al Ministerio de Desarrollo Social (Mides).

En él, con la redacción parca de toda rendición, se asigna al proyecto “Atención a situaciones de especial vulnerabilidad”, en concreto, al “Programa calle y atención mujeres y niños”, una partida anual “de $ 200.000.000 (doscientos millones de pesos uruguayos), con destino a fortalecer de forma integral los dispositivos de atención para personas en situación de calle”.

Luego se señala que, “a efectos de financiar parcialmente” eso que se dispone, se suprimen “los cargos” que constaban en Rentas Generales “de los incisos, unidades ejecutoras y programas que se detallan a continuación”, pasando a una larga lista que comienza en la página 165 y termina en la 170.

En ese listado, que comprende la eliminación de más de 210 cargos, en el inciso 11, que corresponde al Ministerio de Educación y Cultura, y en la unidad ejecutora 011, que corresponde al Instituto de Investigaciones Biológicas Clemente Estable (IIBCE), se listan 18 cargos que caen bajo el “suprímense” del segundo párrafo del artículo 285. De este modo el proyecto de ley elimina un cargo de investigador jefe, cuatro de “técnicos VII”, uno de “técnico III”, al que se agrega el adjetivo de “preparador” en la casilla serie, dos de “administrativo VI”, uno de “técnico en bioterio”, cinco de “especialista VIII”, uno de “técnico en informática”, dos de “investigador” categoría “asistente” y un “oficial VII”.

No son los únicos cargos suprimidos que implican recortes a la ciencia. En la misma planilla se lee que se suprime el cargo de “asesor V”, correspondiente a “licenciado en Ciencias Biológicas - Paleontología” en la unidad ejecutora 008, que corresponde a la Comisión del Patrimonio Cultural de la Nación. Allí también se suprime el cargo de “técnico IX”, que, se detalla, corresponde a “antropología”. En el Ministerio de Ambiente la supresión de cargos es mayor: se borran 26, entre los que constan el de profesionales en “control ambiental”, “impacto ambiental”, “evaluación de calidad ambiental”, “análisis químico”, “ciencias biológicas o ingeniería”, “economía ambiental”, “especialización en fauna” y “licenciado en Ciencias Biológicas”.

En un país donde se ha subrayado la importancia de incorporar a quienes hacen ciencia en posiciones fuera de la academia, y en particular en el Estado y empresas, los recortes de estos cargos resultan llamativos, más allá del loable destino que se dará a ese dinero. El asunto se hace un poco más complejo: en el IIBCE y en las demás instituciones no se echará a nadie, pues no se trata de cargos ocupados hoy por personas, sino de cargos ya creados, que figuran en el presupuesto pero están vacantes. Podría pensarse que si están vacantes es porque no se precisan, pero eso no es así. Todos esos cargos fueron creados luego de evaluaciones y negociaciones, con la convicción de que son necesarios para el funcionamiento de los respectivos organismos. Más aún, buena parte de esos cargos están vacantes por falta de recursos, según se ha argumentado en distintas instancias.

Así las cosas, consultamos sobre estos recortes de vacantes a la directora del IIBCE, Silvia Olivera, y al secretario nacional de Ciencia y Valorización del Conocimiento (Senci), David González.

Los recortes vistos desde el IIBCE

Sobre los 18 cargos vacantes que se plantea suprimir en el proyecto de ley de Rendición de Cuentas, la investigadora Silvia Olivera, directora del IIBCE, detalla que muchos “fueron creados en 2017 en la Rendición de Cuentas para regularizar los contratos de trabajo asociados a los funcionarios de las plataformas y administrativos”, ya que “el IIBCE no tiene ningún cargo genuino presupuestado ni en su administración ni en la parte de manejo de equipos, cuando cuenta con varias plataformas con aparatos sofisticados y de gran valor para la investigación”.

Sobre por qué aún no se han llenado esos cargos vacantes, Olivera cuenta que “desde el nstituto se han pedido reiteradamente los cargos”, pero para que eso se concrete, dado el ordenamiento institucional, “el Clemente necesita de la voluntad política y de que se lo ayude desde el punto de vista administrativo”.

¿Qué implicaría perder estos cargos que aún no se han completado, muchos de ellos con el argumento de que no hay recursos? “Aunque esas vacantes sean una promesa, erradicarlas de raíz atenta contra las posibilidades de desarrollo del instituto. Suprimir esos cargos es renunciar a la posibilidad de crear nuevos grupos de investigación o de consolidar grupos existentes. Su suprime un cargo que es el equivalente a un grado 5 de la Universidad [de la República], el grado máximo, y dos equivalentes a un grado 4 universitario, lo que corta las posibilidades de liderazgo de equipos de investigación. Por otro lado, como decía Clemente Estable, la ciencia tiene que tener mucho trabajo de raíz para que luego dé frutos. Si esos cargos, que debieran ser presupuestados y contar con las condiciones adecuadas para que las personas puedan trabajar, están bajo contratos que duran poco tiempo y no le dan al trabajador ni la estabilidad ni las condiciones para que la institución maximice su potencial”, señala Olivera.

¿18 vacantes son muchas o pocas para las dimensiones del IIBCE? Silvia medita y responde: “El instituto tiene 46 personas presupuestadas, 40 vacantes y casi 200 contratos. Esos 200 contratos son de personas que tienen un compromiso sostenido e ineludible con el instituto y están esperando la posibilidad de concursar y regularizar su situación laboral. Es un deber de la institución reconocer su sacrificio y su compromiso, aún más cuando muchos entraron por concurso”.

Silvia propone ver un ejemplo. “Uno de los cargos que se suprimen es el de un técnico en informática. El instituto no tiene en el área informática ningún cargo presupuestado. No hace falta decir la importancia y lo demandante que resulta desde la informática el manejo y la obtención de datos, desde los ómicos hasta las bioimágenes. Apostar a la bioinformática y a la incorporación de inteligencia artificial a la generación de conocimiento es fundamental, pero entre los recortes está ese único técnico”, señala.

Por otro lado, hay una cuestión de derechos de los trabajadores de la ciencia. “Muchas de esas funciones para las que no se llenan las vacantes hoy son realizadas mediante contratos que les brindan al trabajador escasos derechos. Por ejemplo, una persona que es contratada con horas docentes, tanto de investigación como de apoyo, no puede acceder a un préstamo o a una garantía de alquiler”, ejemplifica Silvia. “Son contratos que, más allá de toda nuestra voluntad, no tienen las condiciones mínimas para que las personas trabajen adecuadamente. Eso no solo debería ser de interés institucional, sino también de interés nacional. Nosotros tenemos el compromiso de servir al país porque entendemos que con conocimiento y con ciencia se pueden lograr resultados mejores, más sostenibles e inclusivos. El instituto está disponible para cuando el país lo necesite. La pandemia ya pasó hace seis años, pero los coletazos de la pandemia, y las posibles pandemias, hacen necesario, cada vez más, que las instituciones como el Clemente Estable tengan el personal adecuado para trabajar en lo que el país necesite”, sostiene.

Las puertas no están cerradas. “Obviamente, estamos abiertos a dialogar y a tratar de ver cómo podemos hacer para contemplar las necesidades del país. Somos conscientes de que si 2027 es tiempo de vacas flacas, nosotros podemos esperar para llenar esas vacantes, como ya hemos esperado otros años desde hace tiempo. Pero el hecho de erradicar las vacantes corta de raíz las posibilidades de crecimiento institucional”, redondea.

Vacantes y esperanza desde la Secretaría de Ciencia

El titular de la Senci, David González, tomó conocimiento de esta situación de los cargos del IIBCE el pasado viernes.

“En conversaciones que ya llevaban algunos meses, el gobierno les había comunicado a los distintos incisos de los ministerios que se debían eliminar 65% de las vacancias, porque se iban a trasladar para atender problemas de infancia y de seguridad que eran prioritarios. En todos los incisos hay muchos cargos vacantes, que existen pero no se llenan porque no hay presupuesto en el inciso que permita llenarlos, y el IIBCE no era una excepción”, comienza rebobinando David.

El secretario puntualiza que si bien hoy no se está echando a nadie del Clemente Estable, “lo que sí se está limitando, y no es poco, es la legítima expectativa de tener otro tipo de contratación” para las distintas personas que cumplen diversas tareas en el instituto siendo contratadas por el mecanismo de “horas docentes”, que, como ya vimos, implica una alta precariedad laboral.

Al comentarle lo que sucede en la Comisión de Patrimonio, que desde hace años procura contar con un paleontólogo o una paleontóloga rentada, así como con una arqueóloga o arqueólogo, medita. “Probablemente lo que suceda es que un paleontólogo, porque es muy vocacional, seguirá asesorando a la Comisión de Patrimonio y le seguirán pagando en forma precaria, porque al final los investigadores siguen haciendo las cosas. Lo que pasa es que esa es una forma de desprofesionalización de la investigación”.

Hablando con David queda clara una cosa: no hay en la Rendición de Cuentas un recorte presupuestal para el IIBCE en virtud de estos 18 cargos suprimidos, porque esas vacantes nunca habían sido llenadas por falta de presupuesto. El asunto es que saltan varias interrogantes que alguien debería responder. Si los cargos no fueron llenados por falta de presupuesto, es decir, porque no había dinero, ¿cómo es que al pasar al Mides, ahora sí, ese dinero aparece? ¿Ocurría, entonces, que el dinero para esos cargos, creados porque se entendió que eran necesarios para el funcionamiento de un instituto científico, se desviaba a otras áreas del Estado? Si era así, ¿por qué no seguir con el mismo mecanismo de desvío y pasar este año esos recursos al Mides sin tener que suprimir los cargos definitivamente? Hay algo que no se entiende bien. Pero más allá de eso, hay una luz de esperanza en el horizonte.

“Seguramente en el Parlamento se va a buscar una solución para que esos cargos no sean eliminados”, confía David.

Lo del IIBCE no es el único cambio en el que confía en que habrá cambios: de otros es partícipe directo. Los artículos 347 a 350 de la Rendición de Cuentas incluyen cambios al Programa de Desarrollo de las Ciencias Básicas (Pedeciba), institución que David conoce bien porque dirigió por años hasta renunciar al ser nombrado líder de la nueva secretaría. Sin embargo, los cambios que allí constan han generado cortocircuitos y resquemores en ciertos ámbitos de la ciencia.

“El Pedeciba cumple 40 años en 2026, y creo que hace no menos de 25 que reclama poder contar con personería jurídica, porque al no tenerla hay un montón de cosas que no puede hacer. Por ejemplo, no puede recibir una donación, no puede presentarse a la Corte si le hacen un juicio ni tampoco hacerle un juicio a nadie, no puede abrir cuentas en un banco. Tiene empleados que están en el BPS [Banco de Previsión Social], pero no es una persona jurídica. Ninguna de esas cosas tiene sentido”, enumera David.

“Escribí un pequeño artículo para cambiar eso, pero luego, durante la elaboración de la Rendición de Cuentas, con buena intención se amplió ese artículo y, creo, al hacerlo quedaron cosas que requieren ser pulidas”, confiesa. “Ya lo reescribí y lo presentaré esta semana ante la comisión directiva del Pedeciba. Si todo está bien, la idea es presentarlo a los legisladores para que introduzcan un sustitutivo durante el tratamiento parlamentario. Creo que, con esas modificaciones, será algo muy bueno para el Pedeciba”, adelanta el secretario de la Senci.

Cruzando los dedos

Esta es la primera Rendición de Cuentas con un secretario de Ciencia nombrado. ¿Para qué sirve tener un secretario de Ciencia o un ministro de Ciencia o lo que sea que vaya a quedar tras la discusión parlamentaria? Mirar estos detalles es una de ellas. Una regla al barrer para eliminar vacantes puede atentar contra la intención declarada por el propio gobierno de incorporar la ciencia y la investigación a diversas áreas del Estado. Eso se nota fuertemente en un instituto de investigación como el Clemente Estable, en la Comisión del Patrimonio Cultural de la Nación o en un ministerio con alta demanda de investigadores e investigadoras como el de Ambiente, o en los detalles de un articulado que afecta a un valioso programa como el Pedeciba. Algunos cambios ya están en curso, otros requerirán, una vez más, la sensibilidad y el buen juicio de parlamentarias y parlamentarios. No todo está perdido.

¿Te interesa la ciencia?
Suscribite y recibí la newsletter de Ciencia en tu email.
Suscribite
¿Te interesa la ciencia?
Recibí la newsletter de Ciencia en tu email cada dos viernes.
Recibir