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Ciencia Investigación científica
Aplicación de herbicidas en el departamento de Colonia. Foto: Ignacio Dotti (archivo, enero de 2025)

Aplicación de herbicidas en el departamento de Colonia. Foto: Ignacio Dotti (archivo, enero de 2025)

Uruguay y el otro 1% de la ciencia: agroquímicos, perezosos y Galeano presentes en especial sobre la ciencia desde el Sur global

Edición especial de la revista Proceedings of the Royal Society B, dedicada a investigación desde el Sur global, contiene tres artículos con autoría de investigadoras e investigadores de Uruguay y arranca citando a Galeano.

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El del 1% es un tema escabroso. El gobierno lo evita como gaucho a la luz mala, las organizaciones sociales lo reclaman más que a una falta en el área, y el 1% más rico del planeta –o de nuestro país– confía en que el debate pasajero no logrará modificar un sistema que si bien no necesariamente fue pensado para favorecerlos, lo hace con rotundo éxito. Pero el hecho de que una pequeñísima minoría acapare más que la inmensa mayoría no se aplica solo al mundo de la distribución de la riqueza, el acaparamiento de los recursos o la huella ambiental. También la ciencia es atravesada por grandes inequidades en las que pocos tienen mucho y muchos tienen poco.

Mientras buena parte del sistema científico mira para el costado, hay quienes deciden no barrer bajo la alfombra. Fue el caso de los editores de la antiquísima revista científica inglesa Proceedings of the Royal Society B –sus orígenes se remontan a 1831, cuando comenzó a salir como compendio de resúmenes de artículos sobre biología de la Philosophical Transactions of the Royal Society, que a su vez vio la luz en 1665–, quienes en su reunión anual del comité editorial decidieron hacer algo con un hecho que les partía los ojos: todos los artículos que recibían venían “del mismo pequeño subconjunto de países”.

“Durante un receso de la reunión, desarrollamos la idea de un número especial centrado en la investigación realizada por científicos de países y regiones subrepresentados”, cuentan entonces sobre ese número especial al que titularon El otro 1%: dar visibilidad a la ciencia y a los científicos del Sur global y de las comunidades indígenas y que terminó de ver la luz recientemente.

Para una revista dedicada a las ciencias que indagan en las distintas formas de vida, su historia evolutiva y conservación, aquello de que a menor diversidad, peor las cosas, les preocupaba. Y eso lo dejan ver los autores del artículo que introduce al número especial –Sarah Brosnan, Stephanie Meirmans, Maurine Neiman, Guadalupe Peralta y Shalene Singh– al decidir arrancar el trabajo citando al escritor uruguayo Eduardo Galeano: “Para recuperar la universalidad de la condición humana, que es lo mejor que tenemos, es necesario celebrar al mismo tiempo la diversidad”.

Titulado algo así como “Una edición especial que destaca la ciencia de gran impacto procedente de países y regiones poco representados en Proceedings of the Royal Society B”, el trabajo nos cuenta un poco la cocina detrás de ese número dedicado al “otro 1%” de la ciencia, ese que no publica en revistas de peso a pesar de hacer ciencia de calidad desde lugares donde reside hoy la mayor biodiversidad del planeta. Veamos el asunto, pero antes el spoiler: hay investigadoras e investigadores de Uruguay entre los 43 artículos que conforman la edición especial.

Algo estaba pasando: el otro 1% en cifras

Tras aquella impresión de que la mayoría de los artículos que publicaban en los Proceedings B venían del mismo “pequeño subconjunto de países”, los miembros del Consejo Editorial se propusieron poner eso en números. El artículo que publican entonces reporta que “solo 11 países, todos del Norte global (Estados Unidos, Canadá, Europa, Australia, China y Japón), aportan 77%” de los autores de correspondencia de los artículos que recibieron en 2023.“El 23% restante de los artículos fue enviado por autores de otros países, incluyendo todos los envíos del Sur global”, agrega el trabajo.

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Sostienen luego que “el sesgo geográfico” también fue “evidente en las aceptaciones”: 69% de los artículos aceptados en 2024 “procedían de América del Norte y el norte/oeste de Europa”.

Lejos de evitar mirarse en el espejo, el propio consejo editorial fue motivo de análisis: “Sigue estando representado casi exclusivamente por América del Norte y el norte/oeste de Europa (78% de todos los miembros), aunque la revista ha trabajado diligentemente en los últimos años para ampliar la representación geográfica”, confiesan.

Algo había que hacer, y ese algo fue la idea del número especial con ese “otro 1%”, constituido por “investigación realizada por científicos, países y regiones que están subrepresentados” en la publicación. “Si bien este conjunto de países y regiones, al que llamamos ‘el otro 1%’, incluye países de altos ingresos que están subrepresentados en los artículos remitidos debido a su pequeño tamaño (por ejemplo, Países Bajos, Bélgica o Dinamarca)”, afirman que la mayoría se encuentran en el Sur global.

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Dejar fuera todo ese conocimiento, dicen, es una “omisión científicamente crítica”, y señalan que “los obstáculos para estos investigadores van desde lo material (acceso limitado a recursos, infraestructura, financiación, redes, etcétera) hasta la desconfianza derivada de diferencias de percepción (con respecto a estudios a pequeña escala, conocimientos tradicionales, etcétera)”. También reconocen “que la historia del colonialismo ha moldeado las disparidades en la ciencia moderna”, algo que vimos que sigue sucediendo en nuestros días.

¿Por qué hacer esto? “Nuestra motivación fue multifacética”, reconocen los editores del número especial. “Como muchos investigadores, valoramos la diversidad por sus propios méritos y por la inclusión de diferentes perspectivas y experiencias, pero también porque existe una creciente evidencia de que los equipos más diversos hacen mejor ciencia”, afirman. No se quedan solo allí: “Una mejor comprensión del mundo biológico también provendrá de una mayor diversidad en la investigación, que en la actualidad está fuertemente sesgada hacia ecosistemas, temas y perspectivas de regiones geográficamente pequeñas pero científicamente dominantes”, agregan, aclarando que “es especialmente importante abordar este sesgo porque la mayor parte de la biodiversidad se encuentra en el Sur global”.

Separando entre el 1% y los paracaidistas

Para el número especial llamaron a interesados en publicar artículos a través de mails y redes, pero dado que querían llegar a investigadoras e investigadores de países que no publican en la revista, hicieron un esfuerzo especial por contactar “colegas que sabíamos que tenían conexiones con nuestras regiones globales prioritarias y les pedimos que compartieran nuestros materiales de reclutamiento con sus redes”. En esa primera instancia pedían solo un resumen de lo que versaría el posible artículo. Recibieron 232 propuestas. Y entonces, el tema se complejizó.

“Aprendimos mucho durante el proceso de selección de propuestas para su presentación como manuscrito completo”, confiesa el grupo de editores. “Nos dimos cuenta de que no siempre era fácil discernir si la propuesta cumplía con nuestros criterios de representación geográfica”, detallan contando que en efecto, en muchos casos, “uno o más autores, a veces incluyendo al primer autor, provenían de los países o grupos que deseábamos destacar, pero el autor principal pertenecía a una institución con sede en un país con alta representación”. El desafío justamente procuraba no caer en la publicación de lo que se conoce como “ciencia helicóptero” o “ciencia paracaidista”, aquella en la que “investigadores de entornos con mayores ingresos o más privilegiados realizan investigaciones en entornos con escasos recursos, con una participación limitada o nula de las comunidades locales o de otros investigadores”. Que hubiera trabajos con investigadores principales que fueran de países del norte global y los primeros del sur, sostienen, “suele ser una señal positiva de inclusión de investigadores locales”, pero aquello les mostró que con solo mirar la procedencia de los autores no alcanzaba.

Tras un serio trabajo, se quedaron finalmente con 97 propuestas de artículos, de las que finalmente se remitieron 82 manuscritos para entrar al proceso de revisión. De todos ellos, solo 43 pasaron todas las instancias y fueron publicados. Sobre esto último hacen una aclaración: “Si bien la tasa de rechazo de 48% parece inferior a la de 75%” habitual para los artículos que se remiten a esa revista (sí, que te publiquen un artículo no es algo sencillo), destacan que eso no tiene que ver con que hayan sido más permisivos o bajaran sus estándares, sino a que “las presentaciones para nuestra edición especial fueron preseleccionadas en cuanto a su idoneidad y alcance”. Si se toma el total inicial de las propuestas recibidas (las 232, la tasa de rechazo es similar a la de todos los artículos remitidos a la revista).

Uruguay presente con fuerza

En el artículo no detallan las nacionalidades de los autores y autoras de los 43 artículos que conforman el número especial dedicado al otro 1%. Pero [como todos los trabajos son de acceso abierto, se puede husmear en ellos]. Lo primero que salta a la vista cuando se mira el número especial desde aquí es que hay tres artículos con participación de investigadoras e investigadores de Uruguay.

Listado en el cuarto lugar de los 43 trabajos del número especial, aparece uno titulado “El aumento de la eutrofización influye en el comportamiento reproductivo y territorial de las libélulas adultas en los hábitats andinos”. Por el título, que remite a insectos andinos, se nos podría pasar por alto que entre los autores está Sabrina Clavijo, de la Sección Etología de la Facultad de Ciencias de la Universidad de la República (Udelar). Que figure allí no es casual: es la tutora del primer autor, Fredy Palacino, colombiano que vino a nuestro país para hacer el doctorado. El artículo fue publicado en febrero de 2026 y aquí hay un dato relevante: los 43 artículos que forman parte de la edición especial fueron publicados entre fines de 2024 y principios de 2026.

Octavo entre los 43 artículos, encontramos el trabajo “Desigualdades globales en la legislación sobre plaguicidas: casi la mitad de los plaguicidas aprobados en los principales cultivos de América Latina no están permitidos en la Unión Europea”. Allí no solo podemos pensar que sí hay autores de nuestro país involucrados –somos un país agroexportador–, sino que además se trata de una investigación que ya cubrimos en esta sección a principios de año. Entre investigadoras e investigadores de Argentina, Chile, México, Bolivia, Brasil Irlanda e Italia, figuran allí Karina Antúnez y Diego Vázquez, del Laboratorio de Microbiología y Salud de las Abejas y el Centro de Investigación en Ciencias Ambientales del Instituto de Investigaciones Biológicas Clemente Estable (IIBCE); Natalia Arbulo, del Departamento de Sistemas Agrarios y Paisajes Culturales del Centro Universitario Regional del Este (CURE, Rocha, Udelar); Belén Branchiccela, de la Sección Apicultura del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA, Colonia); Pablo Juri, del Departamento de Producción Animal de la Facultad de Veterinaria (Udelar); y Sheena Salvarrey, de la Sección Etología de la Facultad de Ciencias (Udelar), quien recientemente se incorporó a la Facultad de Agronomía en su sede de Salto.

El valiosísimo trabajo sobre plaguicidas es además motivo de destaque en el artículo de los editores sobre el número especial. “Dado el fuerte enfoque de las ciencias biológicas en los ecosistemas occidentales, otro impacto importante de nuestra edición especial es la ampliación del alcance geográfico y taxonómico de las publicaciones en ecología de sistemas, caracterizando las interacciones complejas que son un componente integral para comprender la ecología de poblaciones, comunidades y ecosistemas”, señalan. Luego de decir que “muchos de estos artículos se centraron en temas más aplicados que los que se suele abordar en Proceedings B”, destacan que, “sin embargo, tienen un impacto potencialmente alto para los ecosistemas y las sociedades”. Y entonces van a un ejemplo: “Un estudio documentó que aproximadamente el 50% de los ingredientes activos de plaguicidas aprobados en América Latina para diez cultivos principales no están permitidos en la Unión Europea”. Tras abordar otros detalles, sintetizan que “esta evidencia de las relaciones interconectadas entre los factores económicos, la salud humana y ambiental y los contratos sociales, pone de manifiesto la necesidad de abordar las asimetrías en la gobernanza de los plaguicidas y repensar el paradigma agrícola predominante”.

El tercer trabajo con autores celestes está listado en el lugar 35 entre los 43 del número especial, ya que salió publicado en julio de 2025. Se titula “Primeros datos isotópicos de 87Sr/86Sr para el perezoso extinto_ Lestodon armatus_: perspectivas sobre la ecología espacial de la megafauna del Pleistoceno tardío de América del Sur” y lleva la firma de los paleontólogos de la Facultad de Ciencias Luciano Varela y Richard Fariña, que ya nos han deleitado con fabulosas investigaciones sobre estos animales de nuestro pasado fósil.

Viendo qué tan representado está Uruguay en este “otro 1%”, la verdad no estamos nada mal. De los 43 trabajos publicados, 28% tienen autores o autoras de Argentina, otro 28% de Brasil, 14% de India y 12% de México. El quinto lugar es compartido por Uruguay, Colombia y Chile: cada país metió investigadoras e investigadores en 7% de los 43 artículos del número especial.

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De ahora en más

“Como destaca nuestra edición especial, se está llevando a cabo una excelente investigación biológica en todo el mundo, pero gran parte de ella, especialmente la proveniente de países fuera del Norte global, nunca se publica en revistas como Proceedings B”, dicen los editores.

“Esperamos que, además de visibilizar estas áreas geográficas, especies y temas poco estudiados, esta edición especial sirva de apoyo a los científicos que trabajan y viven en países y regiones subrepresentados en Proceedings B. Conviene dar a conocer a estos científicos y la ciencia de alta calidad que se desarrolla en estas regiones, lo que, con suerte, ayudará a los investigadores a obtener financiación y colaboradores, y a ampliar sus opciones de publicación”, dicen al desnudar lo que esperan que pase. De hecho cuentan que varios de los autores les dijeron que “no habrían considerado publicar sus trabajos en Proceedings B antes de la edición especial, pero que a partir de ahora la tendrán en cuenta”. Confían en que otros “investigadores de estas partes del mundo que vean los artículos del número especial o conozcan las experiencias de sus autores también consideren publicar en Proceedings B u otras revistas similares que quizás no habían considerado anteriormente”.

“Animamos a otras revistas a considerar la posibilidad de reconocer explícitamente la diversidad de la buena ciencia. Esto no necesariamente requiere un número especial formal, sino que podría incluir la convocatoria específica de artículos a personas, instituciones o regiones subrepresentadas en sus revistas, o bien una política explícita de apoyo a estos autores”, dicen casi para finalizar, destacando que “estos esfuerzos no implican modificar los criterios de aceptación ni disminuir la calidad de los artículos publicados en la revista, sino simplemente brindar el apoyo necesario a estos autores para que participen de manera justa en el proceso”. Aplauso para ellos por la iniciativa y para nuestras investigadoras e investigadores por mostrar que el sur también existe.

Artículo: A special feature highlighting impactful science from countries and regions underrepresented in Proceedings of the Royal Society B
Publicación: Proceedings of the Royal Society, Series B (junio de 2026)
Autores: Sarah Brosnan, Stephanie Meirmans, Maurine Neiman, Guadalupe Peralta y Shalene Singh.