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Modernos y contemporáneos en la arquitectura de Colonia; sobre el nuevo libro de Miguel A Odriozola Guillot

Las miradas sobre la arquitectura de Colonia se han centrado en los valores históricos y patrimoniales; este libro reseña la obra de arquitectos de los siglos XX y XXI y su adaptación de lenguajes internacionales al ámbito local.

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El arquitecto Miguel A Odriozola Guillot, al igual que su padre, demuestra un destacado interés por las prácticas y problemas de la arquitectura, y por su historia. En 2017 publicó una guía arquitectónica referida al Barrio Histórico, en la que ponderaba obras antiguas –coloniales y decimonónicas– y modernas. En este tomo segundo de su guía se detiene en las producciones modernas y contemporáneas desplegadas a lo largo del espacio departamental. El libro cuenta con un antecedente valioso en el trabajo de los arquitectos Lucía Pucci y Gerardo Martínez (2015) sobre el arquitecto Miguel A Otaegui, personalidad muy vinculada al departamento tanto por su historia familiar como por las obras ejecutadas. En este texto de Odriozola, que tiene prólogos de referentes como Laura Alemán y Fredy Massad, se abordan nombres tan emblemáticos como los de Miguel A Odriozola Odriozola, Julio Vilamajó, Heriberto Spósito, Otaegui y Leonel Oronoz, entre otros. El análisis de sus obras revela específicos programas arquitectónicos, entre los que resaltan elementos que van del diseño a los materiales utilizados, visiones de la arquitectura como disciplina y concepciones urbanísticas.

La construcción de los espacios recala tanto en lo próximo como en lo lejano, en las funcionalidades privadas y en las públicas. Las soluciones adoptadas, asimismo, revelan la historicidad de los edificios, su particular inserción en una sociedad. Las viviendas y/o estudios personales, donde aparecen los ejemplos de Odriozola Odriozola, Spósito, Oronoz y Gerardo Martínez, resultan paradigmáticas, ya que adaptan a la intimidad, con funcionalidad y lucidez, los específicos ideales constructivos y estéticos de sus autores. A propósito de la vivienda de Martínez, se habla de una “arquitectura en voz baja”, en la que se establece “un diálogo llano, claro y sensible con los espacios que proyecta” (p. 149).

En contraposición a esta arquitectura privada, hecha en este caso a la sordina, figuran los diseños públicos de la arquitectura de locales educativos. Estos aparecen asociados al nombre de Arturo Bergamino, quien proyectó los liceos de Colonia del Sacramento y de Rosario, este último declarado monumento histórico nacional en 2015. Citando las consideraciones de Laura Cesio en su tesis de maestría sobre los liceos públicos (2020), menciona acerca del centro de estudios rosarino: “El tratamiento de la luz es a la vez el tratamiento térmico del edificio y la resolución constructiva y estructural. De la misma forma, los elementos constructivos protegen del sol y configuran el edificio, envuelven y enriquecen los volúmenes, generan espacios y sensaciones” (p. 164). La luz solar, por lo tanto, se convierte en algo funcional y a la vez estético, aspecto que marca la pericia de un buen arquitecto en la planeación de edificios públicos.

En un plano intermedio, en esa intersección de lo privado y lo público, se destacan los clubes sociales. Emblemático resulta el club social de Rosario, declarado monumento histórico en 2022. Fue diseñado por Otaegui y constituye un buen ejemplar de sus ideales estéticos y constructivos. El empresariado local, de la mano de Leopoldo Fuica, apoyó su realización en 1951. “El edificio apela a un equilibrado manejo volumétrico que, combinado con un lenguaje estrictamente geométrico y potenciado por una gran variedad de materiales, texturas y colores, genera un calificado aporte al tejido urbano de la ciudad de Rosario” (p. 168).

Tampoco faltan ejemplos de arquitectura religiosa, como el Centro Emmanuel de Oronoz, e industrial, como la planta de Fagar-San Juan Refrescos, en la que se destaca el sistema constructivo del ingeniero Eladio Dieste basado en cerámica armada. A propósito de esta obra, proyectada por Odriozola Odriozola, se señala: “La sencillez del esquema de la construcción y su funcionamiento orgánico obedecen a un sentido especial del respeto al trabajo del Hombre y a la Naturaleza” (p. 212).

Esta reflexión ayuda a pensar sobre las múltiples dimensiones –funcionales, estéticas y aun ecológicas– que asume la arquitectura moderna y contemporánea, en profundo diálogo con los valores universales y las sociedades y entornos locales.

Miguel A Odriozola Guillot, Guía 2. Modernos y contemporáneos en la arquitectura del departamento de Colonia, Colonia del Sacramento, 2026, 223 páginas.

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