Asado negro, pabellón criollo y carne guisada con vegetales son algunos de los platos que los cocineros venezolanos preparan para las familias y los damnificados y desplazados de los terremotos ocurridos hace 20 días, principalmente en Caracas, así como a los voluntarios que trabajan en la zona de desastre.
“Hemos alternado el carbohidrato entre arroz y pasta. Aquí comemos bastante granos, entonces hicimos lentejas o garbanzos con alguna proteína, casi siempre con cerdo. También sopas, que aquí llamamos el sancocho, que son muy cargadas; suelen ser de carne tipo costilla, también de osobuco, acompañados con distintos tubérculos. Es de verdad lo que estamos buscando, que sea comida muy reconfortante”, explica Mónica Sahmkow, de la academia de gastronomía UCAB y chef del restaurante Bocú, en la capital de Venezuela.
En la región, a los pocos días de los sismos se convocó a una importante iniciativa solidaria gastronómica que reunió a decenas de restaurantes y cocineros, principalmente en Lima y otras ciudades de la zona. Mediante la venta del tradicional plato a base de maíz, el domingo 5 de julio, en coincidencia con la conmemoración de la independencia venezolana, se recaudaron fondos para ser distribuidos por intermedio de organizaciones como World Central Kitchen (WCK), la ONG fundada por el cocinero español José Andrés. La movida apunta a consolidarse más allá de aquella jornada específica.
“Aquí en Caracas”, continúa Sahmkow, lo que hicimos muchos dueños de negocios gastronómicos fue ponernos a la orden y trabajar a partir de las donaciones que estaban dando tanto particulares como empresas del área de la alimentación y elaborar platos fríos o calientes para todas las víctimas, los rescatistas y los voluntarios que han estado trabajando desde el día uno del terremoto. Yo soy directora de una escuela de gastronomía, de la Universidad Católica Andrés Bello, y también soy chef de un restaurante. Entonces me contactaron directamente de WCK para hacer comida y activé la escuela, con todos los alumnos, para hacer las comidas, y una compañía con la que he trabajado, que se llama Caracas Catering, me propuso que trabajáramos juntos en eso”, dice.
“Ellos tienen una cocina bastante equipada, siendo un catering de eventos, pues tienen cuartos más grandes, tienen islas, tienen como 12 hornillas, tienen sartenes de volteo, tienen como tres hornos... Entonces nos aliamos tanto la escuela como yo, en representación también de mi restaurante y esta empresa, para elaborar y entregar comidas. Lo que primero utilizamos fue la guía de WCK, que te manda una especie de ficha técnica sobre cómo deben ser estos platos, cuánto deben contener de proteína, carbohidratos y vegetales, algunos tips de cuáles ingredientes son mejores que otros, el tema de las temperaturas, el empacado y el traslado. Sobre esa base empezamos a cocinar”, resume.
En total, solamente desde allí están logrando servir unas 1.500 comidas diarias. “Otras 1.000 las estamos haciendo a partir de las donaciones que nos han dado: desde la universidad hasta empresas privadas y también clientes de Caracas Catering, y ha habido unas donaciones muy relevantes de proteínas, que es siempre lo más costoso. Se han unido ganaderos de distintas partes del país y nos han dado sobre todo carne de res y carne de cerdo, también pollo”, detalla la cocinera. “Hemos hecho los platos calientes que luego se distribuyen, ya sea en donde todavía hay damnificados, en La Guaira –allí se está entregando mucha comida–, o en Caracas, donde ya se están instalando albergues”. Comenzaron a trabajar el viernes 26 de junio y aún no pararon.
“Al principio era mucho para las personas que están trabajando, por llamarlo de una forma, en los edificios. Muchos civiles rescatistas, que no necesariamente tienen que ser personas formadas, sino que estaban ayudando, incluso civiles con ninguna experiencia previa. Muchas de esas comidas se les entregaban a ellos o a los familiares de las personas que estaban haciendo guardia para ver si conseguían a sus familiares. También se empezaron a formar campamentos en distintas zonas de La Guaira, en los campos de golf de Caraballeda, en un centro de deportes, o sea, en distintos lugares han ido levantando campamentos donde ponen unas tiendas de acampar y ahí duerme la gente. Entonces, también a esas personas se les está dando, a voluntarios que han ido a trabajar. Queda gente, pero ya ha sido más la que se está ubicando porque se quedó sin casa y que está en los albergues; son personas que necesitan porque están sin nada, un poco a la deriva”.
Si bien “a tanta presencia internacional no estábamos muy acostumbrados en general”, apunta Sahmkow, organizaciones como WCK están “muy presentes en distintos puntos” desde el momento del desastre, con “puntos de entrega donde tienen hidratación, incluso café y fruta”.
La cocinera relata que “ha venido ayuda humanitaria francesa, suiza, alemana, española. O sea, hay muchos países que han estado presentes de distinta forma, Naciones Unidas, la Cruz Roja, Samaritaine First, varias organizaciones. Pero en cuanto a brindar alimento, a brindar confort en ese sentido, lo que he visto más organizado realmente es WCK. Mucha sociedad civil, sobre todo caraqueña, se dedicó a bajar alimentos, bajar insumos básicos, agua, y siento que ha habido muchísima presencia de marcas de restaurantes, de distintos proveedores o civiles que han bajado comida. Gente que en su casa se organizó para preparar 30, 50, 100 arepas y así”.
Desde Uruguay partió un avión Hércules cargado con 15 toneladas de ayuda humanitaria. Se puede seguir sumando donativos, por ejemplo, a través de WCK.
(Archivo).
Foto: Rodrigo Viera Amaral
Cordero y tannat
Este mes vuelve un clásico a Bodega Santa Rosa, en Colón: la combinación infalible de tannat y cordero. El menú está a cargo del chef Emilio Pintos y consiste en cordero braseado al tannat, acompañado de cremoso de papa, reducción de tannat y membrillos caramelizados. Se ofrece en un entorno que reúne historia y tradición en la mayor cava subterránea activa de América del Sur. Por reservas, comunicarse al 097 496 777.
Tour de orillo
Peatonal Tours y Molino Guido vuelven a organizar un paseo gastronómico el martes 21 desde las 19.00. El recorrido parte de la plaza Independencia (Mausoleo de Artigas) e invita a conocer el fainá de diferentes bares de Ciudad Vieja (Tasende, Ducon, Fundamento) mientras se repasan anécdotas. Cuesta $ 800 y se reserva lugar en la web.
Revancha mexicana
La revancha by La Cabrona (Brito del Pino 1317) es el pretexto que utiliza el bar mexicano para sumar temporalmente seis platos a su carta, como sopes o chilaquiles. Se pueden procurar miércoles, viernes y sábados de 19.00 a medianoche.
Menú arty
Este fin de semana, de 11.00 a 20.00, continúan en tres niveles del Radisson Montevideo Victoria Plaza Hotel las Jornadas de Arte que incluyen un paseo de compras con 150 stands, demostraciones, talleres y sorteos. Por más datos: http://www.artesuy.com.uy
Cena a beneficio
El Centro Educativo Los Tréboles realizará una nueva edición de su cena anual a beneficio el miércoles 5 de agosto a las 19.30 en la Criolla Elías Regules. Lo recaudado será destinado a fortalecer los programas educativos y de acompañamiento que la institución lleva adelante para más de 500 bebés, niños, niñas, adolescentes, jóvenes y familias de Flor de Maroñas desde hace más de 17 años. Por datos y reservas: bit.ly/cena2026 y 092 761 966. Venta de entradas online en redtickets.uy/evento/Cena-Los-Treboles/31147.