En el último tiempo, el músico Diego Presa anda más prolífico que nunca. En 2025 sacó La mañana del incendio, el sexto disco de la banda de casi toda su vida, Buceo Invisible; en paralelo, se ha presentado en vivo con el dúo que formó con la actriz y cantante argentina Julieta Díaz -con la que también publicó material-, y ahora editó Otra visión del monte, su nuevo disco de estudio como solista, luego de [Flor abierta]((https://ladiaria.com.uy/cultura/articulo/2024/8/nuevos-discos-de-diego-presa-y-joaquin-lapetina/), publicado en 2024.
Si bien Presa va y viene entre una música de cantautor uruguayo, volcada al cancionero de raíz, y el rock-pop, en este nuevo material hay una clara intención de zambullirse hasta el fondo en lo criollo. Esto queda demostrado, primero, por la sobrada presencia de las guitarras criollas y del guitarrón (de las primeras se encargan tanto Presa como Nahuel Roht, y Ahmed Isa Juan Ravioli, productor del disco,; y Rothht también se encarga del segundo, un instrumento muy usado en la música vernácula, emparentado inevitablemente con el sonido de Alfredo Zitarrosa).
Esa criollez se hace carne sobre todo en la música en sí, gracias a canciones como “Ulises vuelve a partir”, con un marcado arpegio milonguero, que con el timbre de las cuerdas de nailon termina de crear la textura acorde. Y las cuerdas -a lo largo del disco se destacan los arreglos de violín y viola, tocados por Federico Terranova- ayudan al tono melancólico, del que tanto gusta Presa, para cantar una historia que llega justo en medio de este eterno retorno del famoso mito griego gracias a la película La Odisea, de Christopher Nolan.
Hay canciones en las que Presa juega más con las guitarras, como en la primera, “El espacio”, con un ida y vuelta entre su canto y los instrumentos, que van construyendo la atmósfera de a poco, al punto de que empieza cantando a capela, y las guitarras pierden gradualmente la timidez hasta que lo arropan junto con las cuerdas, en una canción que precisamente habla del espacio entre el silencio y el comentario.
La mayoría del material está acreditado a Presa, pero una de las excepciones es “El federal y la chalana”, en la que comparte autoría con Garo Arakelian y Gonzalo Deniz, sus excompañeros de El Astillero. Evidentemente, la canción viene de esa tapa, y bien podría ser parte de Cruzar la noche (2018), el último disco de estudio del trío: “La noche es para abrazar / la cruz del sur entera, / el campo es como el río / que atraviesa las porteras, / en silencio, / en silencio”.
En la segunda parte del disco, la metacanción “Sueño en Do#” quizás desprende los mejores arreglos de cuerdas, sobrevolando la tensión que genera la armonía, que parece no querer escaparse de ese Do sostenido. También encontramos ritmos con otras brisas, como “San Luis de Canelones”, con sus aires de zamba, un homenaje al balneario que Presa frecuentaba de chico niño y que, obviamente, dialoga con “Milonga de San Luis”, del último disco de Buceo Invisible.
Otra visión del monte, de Diego Presa. Bizarro, 2026. En plaformas.
Presentación: jueves 8 de octubre a las 21.00 en el auditorio Adela Reta. Entradas $ 1.200 en Tickantel. 2x1 para la diaria.