En mayo, una conferencia de prensa en la Torre Ejecutiva anunciaba el inminente comienzo del rodaje de El futuro es nuestro, la miniserie de Netflix basada en la novela The World Jones Made, de Philip K Dick. Después de un centenar de días de rodaje en Argentina, se proyectaron seis semanas de filmación en Uruguay con una inversión estimada de entre ocho y diez millones de dólares.
Al igual que como ocurrió con El Eternauta, la producción general estuvo a cargo de K&S Films, con K&S Films Uruguay como productora local. En conversación con la diaria, la directora de K&S Films Uruguay, Mariana Secco, compartió su evaluación positiva acerca de lo ocurrido entre mayo y junio: “No podríamos estar más contentos, la verdad”.
“K&S Films empezó operaciones el año pasado en Uruguay, y la idea es hacer más proyectos y contribuir al ecosistema audiovisual. Entonces, esta producción fue una carta de presentación frente a los técnicos, a las instituciones públicas, a los lugares privados, a las locaciones. No slo tuvimos un equipo técnico grande en cantidad, sino también en calidad. Los técnicos argentinos que venían de filmar un poco más de 100 días en Argentina estaban realmente impresionados con la calidad técnica del equipo uruguayo”, apuntó Secco.
La buena impresión de los extranjeros también comprendió al protagonista uruguayo, el actor Enzo Vogrincic: “Estaban todos súper contentos con él, no solo en lo profesional, sino también en lo humano, que eso pesa mucho”, agregó.
Secco también destacó la magnitud de los rodajes: “Si bien en Argentina se filmó más de 100 días, los días que se filmó acá fueron de los más grandes de toda la serie. El porte que tuvieron los sets acá le va a dar esa grandeza de diseño de producción que va a tener la serie y lo que K&S y Netflix estaban buscando”.
“Todo funcionó como tenía que funcionar. Nosotros sabíamos desde el año pasado que este proyecto venía y que el porte era grande; yo creo que se cuenta con los dedos de la mano el tipo de proyectos de este tamaño. Me parece que Uruguay está empezando a recibir este tipo de proyectos y está demostrando a los streamers y a otros productores internacionales que Uruguay puede abrazar este tipo de proyectos”, explicó.
“Todo muy bien”, resumió Secco, y agregó: “Ahora nos quedan algunas semanas más de cerrar cuentas, hacer los reportes, todas esas cosas que uno hace después de que termina la serie”.
Circulando
Un proyecto de esta magnitud suele involucrar desvíos de tránsito y cortes programados, como se enfatizó en la conferencia de prensa. Gabriela González, del área de locaciones de Montevideo Audiovisual, de la Intendencia de Montevideo (IM), explicó a la diaria que la productora había presentado el proyecto el año pasado.
“Dio tiempo para procesar todo lo que había que hacer y cuál era la mejor manera de hacerlo. Había que tomar decisiones importantes, como cortar la plaza Independencia durante cuatro días, como se hizo, o incluso otros sets, como el de la calle Piedras, que tuvo toda esa calle cortada alrededor de cinco días”, dijo González.
“Se trabajó durante varios meses no solo dentro de la IM, porque esto implicaba muchas cosas: movimientos de tránsito, pero también de otros sectores, como alumbrado, transporte... A veces implicó movimientos de autos con guinches”, agregó. “Fue un trabajo de mucho compromiso, de mucho tiempo. Una vez finalizado el rodaje, más allá de muchas cosas que obviamente sobre la marcha se van aprendiendo y se pueden mejorar, creemos que fue un proyecto que resultó positivo”.
La plaza Independencia no solamente fue la locación principal, sino uno de los principales motivos para venir a Uruguay: “Por sus características para la historia, para lo que se estaba narrando, era el set más importante, además del gran combo que Montevideo ofrece: los técnicos, la conectividad, el talento”.
De todos modos, lo que más pesó en la elección de Uruguay fue lo que transmite la ciudad en lo visual. “Es una historia que sucede en un futuro distópico, en un futuro afectado por el colapso ecológico, entonces se buscaban locaciones que ayudaran a contar esa historia y algunas se estuvieron mirando y se descartaron. Se agregó alguna que no estaba en el plan original, como la plaza Zabala, que tuvo unas escenas sobre el final del rodaje”, dijo González.
Más allá de esas excepciones, la elección de locaciones se mantuvo entre lo planteado en un comienzo: “La calle Piedras, Bartolomé Mitre, la plaza Independencia; en el parque Lecocq también filmaron varias, filmaron sobre la zona de camino Melilla, y el barrio Peñarol fue una locación importante también, que tuvo bastante intervención de arte”, detalló la encargada de Gestión de Locaciones y Producción de Montevideo Audiovisual.
Uno de los desafíos que tienen los rodajes de este porte es la convivencia con las actividades cotidianas: “Es una actividad que obviamente no pasa desapercibida y tiene un impacto sobre el lugar donde se filma. Para empezar, tenían ocho motorhomes que tenían que estar ubicados no muy lejos de la zona del set, y ocho motorhomes en la Ciudad Vieja ocupan bastante espacio. Camiones de catering, camiones de baños, camiones de luces, de cámaras, más todo el equipo que trabaja. Eso hace ruido, también, porque a veces hay generadores y por la propia acción del rodaje. Ese desafío es el más grande”, apuntó González.
Para eso se hizo “un trabajo previo muy importante con vecinos, tanto residentes como comerciantes”. González reconoce que “el trabajo de avisar es fundamental, porque una cosa es llegar y encontrarte con ese despliegue y otra cosa es saber. Te permite organizarte y tomar los recaudos que sean necesarios”.
Siga, siga
Desde la Agencia del Cine y el Audiovisual del Uruguay (ACAU) se destacó la buena evaluación de los responsables del proyecto. “Tanto la productora K&S como Juanjo Méndez, responsable de Relaciones Públicas de Netflix, quedaron muy contentos con Uruguay”, dijo a la diaria Gisella Previtali, presidenta de ACAU.
La experiencia, en este caso, buscará ampliarse a otras zonas del país: “Trabajamos coordinadamente con Montevideo Audiovisual, como siempre, y aspiramos a hacerlo con todas las intendencias de Uruguay, en mayor y menor medida. Entendemos que la gestión de locaciones tiene que estar profesionalizada para el tipo de proyectos que el país está recibiendo. Si bien eso es una impronta del sector privado, lo público tiene que estar acompañando y generando protocolos de uso, reglamentos claros y cobros adecuados. No deberíamos querer hacer El baño del papa con un rodaje; eso pasa y muchas veces tenemos que intervenir”, observó Previtali en una referencia cinéfila a la “viveza criolla”. “Tenemos presente que esto es un beneficio a largo plazo y lo que está bueno es que se repita, que vuelvan. Para todo”, aclaró.
Además, se buscará una mayor sostenibilidad de los rodajes. “En principio se trata de utilizar energía limpia. Y estamos pensando en experiencias piloto de puntos de conexión en Ciudad Vieja, para evitar los generadores. Es un trabajo cruzado que estamos trabajando con Ambiente y con Industria”, adelantó Previtali.