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Los domingos.

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Cuando la crisis es la fe: el drama español Los domingos

La directora Alauda Ruiz de Azúa vuelve con un multipremiado drama familiar.

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La cineasta y guionista española Alauda Ruiz de Azúa Arteche ha construido una enorme carrera en el cine iberoamericano desde su debut con la maravillosa Cinco lobitos, un drama familiar que le valió el Premio Goya a la mejor dirección novel en 2022. En él, exploraba la maternidad, la conciliación familiar y el cambio de roles de padres e hijos a partir de la historia de una madre primeriza desbordada por la crianza de su bebé y la ausencia de su pareja, que debe volver a la casa de sus padres, donde pasa de ser la hija cuidada a la cuidadora, tanto de su bebé como de su propia madre.

Esta misma capacidad de Ruiz de Azúa para relatar historias familiares se vuelca en Los domingos, que la consagró internacionalmente al ganar el año pasado la Concha de Oro en el Festival de Cine de San Sebastián. La película también arrasó en la entrega de los Premios Goya 2026, llevándose el premio a mejor actriz protagonista y de reparto, guion original, película y dirección.

La trama gira en torno a Ainara (la debutante Blanca Soroa), una brillante e independiente joven de 17 años que vive en una acomodada familia vasca, que da por hecho que seguirá camino hacia la universidad. Ainara rompe los esquemas al comunicarles su firme vocación de entrar en un convento y ser monja. La noticia genera una crisis y, con una madre fallecida desde hace tiempo, la familia se tambalea: su padre Iñaki (Miguel Garcés), asfixiado por las deudas y mentalmente desconectado, se lava las manos, mientras que su tía Maite (una soberbia y combativa Patricia López Arnaiz) asume el rol de antagonista y, desde su agnosticismo puro y crudo, da batalla para frenar una decisión que le resulta incomprensible; la fe, por naturaleza, escapa a la lógica. El único que parece empatizar y respetar la decisión de Ainara es el despreocupado Pablo (Juan Minujín), pareja de su tía.

Sobre este intrincado mapa hogareño se monta un drama acerca de la crisis de la fe, la iniciación en la vida adulta y la constante interpelación a las decisiones de las mujeres sobre sus vidas. La historia atraviesa las duras dinámicas de los vínculos de sangre con la perspectiva de una adolescente. Su acierto de la película radica en la sutileza: nos va mostrando las emociones de Ainara de forma lenta e indirecta, a la vez que retrata con total claridad el terremoto que la decisión de dedicarse al sacerdocio genera en su entorno.

La película abandona deliberadamente la autocomplacencia y evita darles la razón tanto a ateos como a creyentes. Busca dar voz a ambos bandos, aunque al final parece finalmente castigar a quien más habla: la tía, exreligiosa devenida anticlerical. En su extremo escepticismo, el personaje no solo carece de fe divina, sino de fe en las instituciones, como la familia y el amor de pareja. Ahí radica el verdadero mensaje de este brillante drama: el descreimiento en lo humano, en una misma. ¿Debemos dejar que nuestras decisiones sean continuamente permeadas por el entorno?

Los domingos oscila con delicadeza entre lo místico y lo popular, el deseo y la devoción. Aun en terreno minado, Ruiz de Azúa encuentra espacios para un humor muy cercano, y combina inteligencia, emoción, misterio e ironía para sostener con calidez una disputa familiar que escapa de las respuestas fáciles.

Los domingos. 110 Minutos. En Life Cinemas y Cinemateca.