El éxito es solo la superficie del deporte; la parte que brilla y se visibiliza, pero nunca el único fin de un atleta. Los Juegos Odesur 2026 nos regalaron victorias, medallas y emociones. Sin embargo, detrás de cada grito de “¡vamo Uruguay!” existe una historia que merece ser contada. Más allá del podio, queda un universo por descubrir en la vida de estos deportistas que acaban de hacer historia con la bandera más linda del mundo.
Martín Zócalo fue uno de los más galardonados, pero detrás de esas cuatro medallas que brillaron sobre la mesa durante toda nuestra charla hay un por qué, un comienzo y un deseo a futuro, todo lo que pudimos saber en este mano a mano con el medallista del remo uruguayo.
¿Cómo fue esta experiencia en los Juegos Odesur? ¿Qué te dejó?
La verdad es que es una experiencia única. Estoy muy contento, en lo personal, por haber superado lo que se había conseguido en los Odesur pasados, en los que me había llevado dos oros y una plata; ahora son tres oros y una plata, así que por eso estoy muy contento. Y después, muy contento también con el lugar, la estadía. Me llevo muchas cosas en ese sentido, más allá de lo deportivo. Creo que he aprendido mucho estos días.
Las medallas siempre son el reflejo del trabajo, pero contame un poco de vos: ¿qué significa en tu cotidianidad? ¿Cuánto entrenás, cómo lo hacés, qué hacés en tu día a día, además de remar?
Creo que a estas medallas les pongo un poco más de cariño, por así decirlo; tienen más sacrificio que las del Odesur pasado, porque hoy en día estoy entrenando, estoy estudiando, estoy en segundo año de una carrera universitaria que lleva su tiempo. Hago varias cosas, además de remar.
¿Qué carrera es?
Administración de Empresas, y también meto un poco de trabajo. Entonces, estoy organizándome con todo para poder entrenar y seguir compitiendo en buen nivel; creo que ese ha sido el mayor desafío de estos últimos dos años. Por eso le pongo un poco más de cariño también.
¿Cómo es ser remero en Uruguay? Uno ve que cuando empiezan a meterse de lleno en la carrera, por lo general, se van para afuera porque acá no hay tantos recursos. ¿Cómo es para vos?
Es una de las opciones que podés hacer. Yo, en lo personal, decidí quedarme en Uruguay, sobre todo por la carrera y por proyectos que tengo en el país, y se debe buscarle la vuelta. O sea, sí, las competencias internacionales son afuera; cuando queremos salir a buscar un nivel extra, hay que ir a Europa, esa es la verdad. Pero después, el día a día, entrenando con la cabeza, sabiendo los objetivos que uno tiene, se van pasando los días.
Remándola
Vamos un poco para atrás. ¿Cómo empezaste a remar y por qué?
Bueno, de eso podemos hacer una historia linda. Yo hacía básquetbol, tenía que hacer deporte en un lugar cerrado porque de chico me había agarrado una enfermedad en el pecho que me atacaba en los cambios de estación, como un asma, un broncoespasmo, y no podía hacer fútbol, que era lo que todo gurí quiere cuando es chico. No me dejaban porque, claro, se practicaba cuando caía la noche, caía el frío, y ahí estaba dos días, hasta una semana enfermo; era jodido en la práctica.
Entonces hacía básquetbol. Un día, en una reunión del club donde estaba, mi madre escuchó de la opción de hacer remo, que no sabía ni que existía en el club, la verdad. El entrenador le habló muy bien del deporte para la capacidad pulmonar, para abrir el pecho, para mejorar. Decidimos probar y me gustó desde el primer día.
¿Cómo fue ese primer contacto con el remo?
El equipo que había ahí también me motivó, me di un abrazo con el entrenador y la gente que estaba en ese momento. Y fue algo que me fue quedando.
Tengo una historia también del primer día que fui: mi madre no quería que saliera a remar, quería que, si salía a remar, me pusiera chaleco, porque le preocupaba. Ella me dejó en el club y se fue, cuando me volvió a buscar, a la hora y media o dos horas, yo, recontento, le cuento que había remado cuatro kilómetros y casi le da un infarto, estaba como loca.
¿Qué te motiva cuando estás en el agua? ¿Qué sentís cuando remás?
Yo creo que la desconexión de todo lo que está afuera. Además, que me gusta entrenar; no considero... no me veo un día de mi vida sin entrenar. Es una rutina que uno ya tiene. No cambio por nada la desconexión que uno siente cuando sale a remar. Fui mucho siempre de la paz, de la tranquilidad, de la naturaleza, de las zonas verdes, y creo que eso me da mucha tranquilidad. Salir a remar me despeja; quieras o no, en esas dos o tres horas que estás en el agua te olvidás por completo de los problemas de afuera. Estás un tiempo desconectado de todo y eso me encanta.
¿Esa tranquilidad se va por completo cuando competís?
No, yo creo que si bien está esa tranquilidad cuando estás entrenando, también estás sufriendo el esfuerzo. Hay entrenamientos que son durísimos, pero es sufrimiento para el cuerpo y, no sé, un mimo para el alma. La verdad, lo hago con satisfacción, me encanta. Es un dolor que quizás me gusta. Queda feo decirlo así, pero es un amor-odio al dolor que uno siente cuando entrena, cuando sufre y piensa en los resultados.
El ciclo olímpico
¿A qué aspirás con el remo?
Mi objetivo principal es poder estar en los Juegos Olímpicos, algo que se me ha postergado por distintas circunstancias. Siempre he golpeado la puerta. Es como la meta, o lo que me falta como atleta para decir “puedo completar mi ciclo tranquilo”. La idea es hacer todo para ir a Los Ángeles. Si se da que vaya, veremos cómo sigue. Mi cabeza siempre dice: “Es la última bala, vamos a Los Ángeles” y me retiro, pero después de estar ahí, quizás sigue. O bueno, quizás no me toca ir y será otra situación a afrontar. Pero nada, por ahora tranquilo, sigo siempre disfrutando del proceso.
¿Cuál fue la regata más épica de estos Odesur?
La que sorprendió para bien fue la de ocho con timonel, estábamos todos con tremendas ganas de correrla. Considerábamos que Chile era el rival top y que tenía muy buen nivel; sobre todo sus chicas, quienes eran ampliamente superiores a las nuestras. En la rama masculina el nivel estaba muy parejo, como se vio en la regata del cuatro sin timonel. La verdad, subirnos a ese ocho, salir de la forma en que lo hicimos y ver cómo se dio la prueba... No hay nada más que agregar. Todo el equipo se portó de forma tremenda; se notaban las ganas de salir a ganar. Era la única opción y se logró.
¿Cómo es entrenar en Flamengo?
Llegué por Rubén, que es el entrenador uruguayo que estaba ahí en ese momento. Una vez dentro, te das cuenta de lo que es un club top a nivel mundial. En 2024, cuando llegué, a nivel físico y de preparación fue de mis mejores años. La misma carga de entrenamiento que hacíamos siempre acá en Uruguay la hacíamos allá temprano; la diferencia es que luego tenías tres o cuatro fisioterapeutas esperándote, hielo listo y, si te dolía algo extra, otra médica. Había todo un equipo trabajando para vos después de cada entrenamiento, y eso hace la diferencia. Con ese respaldo quedás renovado para el día siguiente.
¿El remo es tu estilo de vida?
Lo podría considerar, aunque no del todo. Es decir, me gusta el deporte, lo practico y no me veo un día sin hacer actividad física. El remo es lo que me ha dado todo, pero no me cierro a que sea mi única opción. Me gusta mucho andar en bicicleta y jugar al básquetbol, algo que hago en Uruguay con amigos. Intento que esto sea un camino y un mensaje; más allá de lo que es el remo en sí, es un mensaje de vida que quiero dar.
Entonces, si te llama Gerardo Jauri, el DT de la selección de básquetbol, ¿vas?
No creo que me llame, pero vamos.
¿Qué sigue ahora?
Primero, voy a estar unos días en Uruguay y, enseguida, me voy a Brasil a competir en el campeonato de allá por Botafogo. Después vendrá un poco de descanso, que ya lo merecemos porque esta temporada fue larga: arrancó en enero con viajes a España. Para después, ya estamos pensando en el año que viene: el clasificatorio para los Juegos Olímpicos. No podemos regalar nada; si queremos ir a los Juegos y clasificar a un Mundial –algo histórico para Uruguay–, tenemos que empezar a trabajar mañana mismo.
Las medallas de Zócalo en los Odesur
- Cuatro sin timonel: Luciano García, Leandro Rodas, Marcos Sarraute y Martín Zócalo.
- Ocho con timonel masculino: Eric Seawright, Bruno Cetraro, Luciano García, Felipe Klüver, Leandro Rodas, Leandro Salvagno, Marcos Sarraute, Martín Zócalo y Romina Cetraro.
- Ocho mixto con timonel: Ynela Aires, Lucía Arrieta, Romina Cetraro, Luciano García, Leandro Rodas, Marcos Sarraute, Tatiana Seijas, Martín Zócalo y Zoe Acosta.
- Remo coastal, doble par: Marcos Sarraute y Martín Zócalo.