Uruguay empató 1-1 frente a Inglaterra en Wembley, en un encuentro que no tuvo mucho brillo, aunque la previa tenía una serie de condimentos que hacían esperar un buen partido. Los dirigidos por Marcelo Bielsa llegaron al juego con ganas de cambiar la cara luego de la dolorosa derrota frente a Estados Unidos en su último amistoso. Enfrentar a Inglaterra en Wembley es un escenario ideal para dar un paso adelante y mejorar las sensaciones de cara a la Copa del Mundo.
Por el lado de los ingleses, el entrenador alemán Thomas Tuchel decidió dejar fuera del encuentro a varios de los integrantes de sus 11 titulares en los partidos anteriores. Los locales salieron al campo con un equipo conformado en su mayoría por suplentes con ansias de demostrarle a su entrenador que merecen un lugar en el Mundial. No está de más decir que actualmente Inglaterra cuenta con una gran cantidad de jugadores de altísima calidad: sus suplentes podrían ser titulares perfectamente en muchas de las selecciones más importantes del mundo.
Así fue el partido
La primera parte del encuentro no tuvo grandes jugadas ni claras situaciones de peligro en ambos arcos. Más que nada fue un choque de esfuerzos, presiones intensas y búsqueda de combinaciones rápidas luego de desactivar el acoso rival. Como anticipó Bielsa en la conferencia de prensa antes del partido, la selección inglesa apostó mayormente por salir jugando en corto desde su propio arco.
En los primeros 20 minutos Uruguay estuvo muy inseguro en la salida: la presión de los ingleses desbarató varias veces los intentos charrúas por progresar y los transformó en ataques rápidos en los que intentaron desbordar por las bandas. Afortunadamente, los extremos no lograron driblar ni centrar de forma peligrosa, pero sí sacaron una buena cantidad de córners.
En una de estas situaciones de extremo contra lateral, Joaquín Piquerez salió lesionado y muy sentido, luego de una gran entrada en la que detuvo un desborde de Noni Madueke. En su lugar entró José María Giménez, que tomó la cinta de capitán que portaba Federico Valverde en su ausencia en el 11 titular. Con este cambio, Josema se ubicó como zaguero y Mathías Olivera pasó a ocupar el lugar de Piquerez en el lateral izquierdo.
Inglaterra la tuvo más, pero no pudo generar verdadero peligro en el arco de Fernando Muslera. Apenas un tibio remate de Dominic Solanke llevó algo de riesgo sobre la valla uruguaya, que el arquero volvió a defender luego de cuatro años de ausencia en las convocatorias. Gran parte de la superioridad inglesa en el control de la pelota se explica por la buena coordinación entre Phil Foden y Jordan Henderson. Aunque Giorgian de Arrascaeta y Manuel Ugarte intentaron repartir la marca de ambos, Foden los complicó abandonando habitualmente su posición de 10 para bajar a recibir la pelota, generar superioridad frente al mediocampo uruguayo y lateralizar para intentar lastimar por las bandas en el último tercio.
Las pocas veces que Uruguay se pudo acercar al área rival tuvo muchos problemas para inquietar. Lo más cerca que estuvo de generar peligro fue en un par de transiciones ofensivas en las que Agustín Canobbio tuvo espacio para correr, pero decidió resolver con malos tiros al arco. Por otro lado, una corrida fantástica por la banda izquierda de Marcus Rashford, en la que dejó atrás una doble marca uruguaya y terminó con un buen centro que nadie llegó a rematar, fue lo más parecido a peligro real que sucedió en el primer tiempo. A poco del final, Inglaterra también tuvo que hacer un cambio por lesión: salió Madueke y entró Jarrod Bowen.
Todo para el final
El complemento empezó con otro cambio en Inglaterra: Henderson le dejó su lugar a Adam Wharton. Los primeros minutos encontraron a Uruguay un poco más con la pelota, pero sin profundidad. Los ingleses estuvieron algo más cerca del peligro con un par de buenas recuperaciones, pero nada muy destacable. Ante la falta de acción, Tuchel volvió a apelar al banco y metió doble cambio: salieron Foden y Solanke y entraron Cole Palmer y Dominic Calvert-Lewin. A los pocos minutos, Bielsa hizo lo mismo: Rodrigo Aguirre dejó la cancha y entró Federico Viñas, mientras que Maximiliano Araújo fue sustituido por Facundo Pellistri.
Los cambios de Tuchel estuvieron a punto de darle resultado de primera, ya que la acción más peligrosa hasta ese momento la protagonizaron Palmer y Calvert-Lewin. Un centro de pelota quieta del jugador del Chelsea terminó en la cabeza del delantero del Leeds, al que le faltó un poco más de precisión para transformarlo en gol. Más tarde, el alemán realizó una ola de sustituciones y cambió cuatro jugadores de un tirón, demostrando claramente que una de sus principales preocupaciones en esta doble fecha es probar la mayor cantidad de futbolistas posible.
Lo que al final del primer tiempo parecía difícil resultó posible en el segundo: el complemento fue bastante más aburrido que la primera mitad. Uruguay se afirmó un poco más y logró tener más la pelota, pero no profundizó ni generó oportunidades de gol. Por el lado de Inglaterra, la cantidad absurda de cambios que hizo Tuchel descompuso al equipo, que estuvo lejos de funcionar coordinadamente.
Ante escenarios así, la pelota quieta es rey. La misma combinación que generó la situación más peligrosa terminó desequilibrando el partido en favor de Inglaterra. Palmer ejecutó un centro de córner que Calvert-Lewin peinó en el primer palo. Muslera llegó a tocar el desvío, pero la pelota terminó en los pies de Ben White, que solo tuvo que empujarla: 1-0. Aunque Giménez reclamó intensamente una falta de Calvert-Lewin al principio de la jugada, el VAR confirmó el gol de los locales a los 80 minutos.
La adversidad impulsó a Bielsa a volver a hacer cambios, cuatro, al igual que Tuchel. Darwin Núñez, Emiliano Martínez, Juan Manuel Sanabria y Brian Rodríguez entraron por De Arrascaeta, Ugarte, Canobbio y Olivera. Cuando parecía que la cosa no iba a cambiar mucho, el VAR dio una muestra de que, a veces, la tecnología funciona para todos: penal clarísimo sobre Federico Viñas en el tiempo agregado. Federico Valverde, el capitán uruguayo, tomó la responsabilidad y no perdonó: 1-1.
El gol le dio impulso a Uruguay, que se volcó al ataque con todo en los minutos finales. Probó con centros y peleando con alma y vida las divididas, pero los locales lograron capear el temporal. Fue empate. Como consuelo, cuando terminó de rodar la pelota, por los altoparlantes sonó la versión original de “Hey Jude”, mientras los 2.000 hinchas uruguayos entonaban una vez más “el que no salta es un inglés”.
El color en Wembley
Entre las 80.581 almas que agotaron las entradas de Wembley, 2.000 uruguayos presenciaron el empate celeste. Desde bastante antes del comienzo del partido resonó el típico “soy celeste” o el más jugado “el que no salta es un inglés”, que fue bastante entonado durante el partido. Aun en clara minoría, los orientales se hicieron sentir frente a la clásica pasividad del público inglés.
Aunque parezca muy extraño, lo más cerca que estuvieron de cantar los ingleses fue por Marcelo Bielsa. En los primeros minutos del partido, un grupo de hinchas ingleses, notoriamente del Leeds, se animó a cantar una canción de aliento para el entrenador argentino. Incluso varios llevaron banderas del Leeds con fotos del popular Loco, que entrenó al equipo de Yorkshire entre 2018 y 2021.
Sin embargo, no hubo canto que pudiera eclipsar la mala música que siempre pasan en los estadios durante la previa de cualquier partido de fútbol. Pero esta vez se excedieron. Durante casi una hora, una DJ inglesa transformó una serie de reconocidas piezas musicales contemporáneas en una mezcla de sonidos bizarros y difíciles de digerir.
El delirio musical siguió hasta minutos antes del comienzo del partido, cuando acompañaron un espectáculo de fuegos artificiales a nivel de campo con un mix sonoro sin mucho sentido en el que combinaron “Wonderwall” de Oasis y “Bittersweet Symphony” de The Verve. Pero lo peor, lo peor, fue en el entretiempo, momento en que la DJ aprovechó para destrozar “Hey Jude” de The Beatles.