Este jueves a las 21.30 juega Peñarol. El estadio Campeón del Siglo se prepara para recibir una de esas noches en las que el fútbol deja de ser tan solo un partido para convertirse en una cuestión de supervivencia. En la quinta jornada del grupo E de la Copa Libertadores, Peñarol enfrenta a Corinthians con el agua al cuello y la calculadora en la mano. La tabla de posiciones es un recordatorio gélido de los errores pasados, porque mientras los brasileños mandan con 10 unidades y el boleto a octavos ya asegurado, el equipo aurinegro apenas suma 2 puntos y ocupa el fondo de la serie.
Cuando el sorteo y el posterior calendario se conocieron, seguramente con una visión crítica, la mayoría de los analistas, hinchas y aficionados pensaron que este partido sería determinante para tratar de acomodarse entre los dos mejores puestos del grupo y asegurar la clasificación. No ha sido así, y Peñarol ha llegado a esta instancia haciendo equilibrio con la eliminación, caminando por la cornisa sin siquiera poder mirar para adelante sin dejar de atender lo que pasa con otros. Sin embargo, la victoria de este martes de Independiente Santa Fe de Bogotá sobre Platense le devolvió el alma al cuerpo al plantel de Diego Aguirre, que ahora sabe que, si gana sus dos compromisos en casa, esperando un tropezón calamar en la última fecha, todavía puede meterse entre los mejores 16 del continente.
Haciendo equilibrio
La realidad de Peñarol es la de un equipo que camina sobre el alambre, diezmado por una sanidad que no da abasto y un calendario que no perdona. El aurinegro revirtió una marca negativa de ocho partidos sin ganar y ahora suma un invicto de cuatro encuentros entre Apertura e Intermedio, en el que debutó en punta tras vencer 2-1 a Liverpool. A su ya conocida enfermería, en la que se destaca la enorme ausencia de Leo Fernández, pero también las de Nahuel Herrera, Javier Cangrejo Cabrera, Eduardo Darias y hasta el Cepillo Franco González, se suma la ausencia obligada de Lucas Ferreira por acumulación de tarjetas amarillas, lo que obliga a Aguirre a rearmar un rompecabezas en el que el regreso de Emanuel Gularte, tras dos meses de inactividad, asoma como un alivio necesario para la zaga. El espíritu del plantel se apoya en la entrega, entendiendo que no hay lugar para especulaciones ni medias tintas si se quiere seguir con vida en el certamen.
En la vereda de enfrente aparece un Corinthians que, bajo la conducción de Fernando Diniz, vive una dualidad desconcertante que roza lo insólito. Mientras en la Libertadores vuela alto, ya clasificado e invicto, en el Brasileirão habita la zona de descenso: ocupa la decimoséptima posición, con apenas 18 unidades, tras caer 3-1 ante Botafogo el último fin de semana. Diniz mantiene su obsesión por la posesión de la guinda como método defensivo, una geometría táctica que le ha permitido sostener una solidez envidiable fuera de fronteras, pero llega a Montevideo con la baja sensible de Memphis Depay por una molestia muscular. La prensa brasileña resalta que el timão recupera a Gabriel Paulista y André para el eje central, buscando sellar el primer puesto de la serie en un lugar donde históricamente han sufrido al fútbol uruguayo.
Los que están
Para este duelo trascendente, la oncena que mandaría Diego Aguirre al campo de juego contaría con Washington Aguerre en el arco, custodiando los tres palos junto a una línea defensiva integrada por Franco Escobar, Gularte y Maximiliano Olivera. El despliegue por las bandas quedaría para Brian Barboza y Gastón Togni, mientras que en la zona medular se repartirían el sacrificio Eric Remedi –si deciden colocarlo tras su problema de vértigo–, Roberto Indio Fernández y Jesús Trindade. Un poco más adelantado se situaría Leandro Umpiérrez, quien, si no estuviera Remedi, jugaría junto a Diego Laxalt para intentar conectar con la principal referencia de ataque, que será Matías Arezo.
Por su parte, la visita formaría con Hugo Souza bajo los palos; Matheuzinho, Gabriel Paulista, Gustavo Henrique y Matheus Bidu estarían en la defensa; André Luiz y Raniele sostendrían la mitad de la cancha para que Breno Bidon, Rodrigo Garro y el inglés Jesse Lingard alimenten el juego ofensivo de Yuri Alberto.
Detalles
La conducción del encuentro estará a cargo del árbitro chileno Piero Maza, secundado por Claudio Urrutia y Juan Serrano, quienes tendrán la responsabilidad de impartir justicia en un ambiente que se prevé asfixiante tras agotarse todas las localidades disponibles para el público local. La transmisión oficial para todo el país llegará a través de las señales de ESPN y la plataforma Disney+.
En una jornada en la que Peñarol se juega la ropa frente a 40.000 personas, es el último tren para el carbonero en su estadio de la ruta 102, un territorio que deberá hacerse sentir para que la mística copera doblegue la billetera y el sistema de un rival que llega clasificado pero que no es imposible para Peñarol, que intentará alcanzar el penúltimo escalón con una victoria para cerrar con toda la expectativa ante Independiente Santa Fe.