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Deporte Fútbol
Jugadores de Torque en el estadio Centenario, el 6 de mayo. · Foto: Rodrigo Viera Amaral

Jugadores de Torque en el estadio Centenario, el 6 de mayo.

Foto: Rodrigo Viera Amaral

Copa Sudamericana: Torque sigue adelante

Fundamental triunfo celeste ante Deportivo Riestra 4-1 en el Centenario, que le asegura continuidad en la copa.

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Torque consiguió un significativo triunfo sobre Deportivo Riestra por 4-1 que le asegura continuidad en la competencia, porque ya es seguro que será primero o segundo del grupo F. Esto se decidirá la semana que viene en la Arena do Grêmio, en Porto Alegre, cuando los uruguayos enfrenten al tricolor gaúcho –o antes, si Grêmio no le gana a Palestino este miércoles–.

Los ciudadanos llegarán a su último partido como líderes absolutos del grupo, pero hay más: el elenco de Marcelo Méndez consiguió algo que hacía muchísimo tiempo no pasaba, con puntaje perfecto como local, ganando sus tres partidos –además de uno de visita en Santiago ante Palestino–, lo que por ahora le permite llevarse para su cuenta corriente 500.000 dólares por sus cuatro triunfos. Los goles fueron de Franco Pizzichillo –otros dirán que en contra–, de Yonatan Goitia, ese sí en arco propio, Salomón Rodríguez y Eduardo Agüero para el equipo montevideano.

Campañón el que lleva Torque, el más destacado de los clubes uruguayos en fase de grupos en los últimos años.

Otro que tire y pegue

El partido empezó entreverado, trabado, sin los desarrollos esperados, pero con el juego volcado sobre la Colombes, hacia donde atacaba el equipo argentino. No le encontraba la vuelta Torque, que jugaba con una línea de tres zagueros que metían bomba y bomba, anulando cualquier circuito inicial de los de camiseta negra. Iban solo ocho minutos y lo mejor que había ofrecido el elenco local eran un par de corridas del sanducero Pizzichillo, ese polifuncional de la derecha, esta vez establecido como lateral-volante, pero mucho más parecido a un puntero que a un marcador.

Fue una carrera más para el muchacho surgido en Defensor, que llegó bien hasta el fondo y metió un centro potente y cerrado al primer palo que interceptó –a medias y mal– el golero argentino Ignacio Arce, quien, en su intento de atenazar la pelota, la terminó de empujar al trampero para poner el 1-0 para los uruguayos. Después de eso, otra vez a defender los intentos argentinos, que repitieron embates chocando con la defensa y con la seguridad de Torgnascioli.

La cosa siguió así, con Riestra atacando y Torque defendiéndose bien. Pero lo inesperado, lo que vino del pasado y ninguna inteligencia artificial podría incorporar a una crónica de partido, es que, viajando desde el ayer, se reeditó la frase de los telegramas de cuando en el Río de la Plata el fútbol se hizo grande: “Ataca Argentina, gol de Uruguay”. Es que, en una pelota que, otra vez aisladamente, cayó en el área argentina, la volvió a controlar Pizzichillo y sacó un guascazo cruzado, hiriente y doloroso, que quiso interceptar Goitia, pero la reventó contra sus propias redes. Esta vez sí, gol en contra, con Pizzichillo de asistidor, para poner el 2-0.

Es cierto que Torque atacó poco, no mucho más que cuatro veces; es cierto que buena parte del partido, sobre todo hasta el segundo gol uruguayo, se jugó casi siempre en la cancha que defendía el celeste, pero no menos cierto es que, cuando se fueron a los vestuarios en el entretiempo, nadie pensaba “qué injusticia que gane quien está ganando”, porque, en realidad, el elenco de Méndez supo resolver los inconvenientes y las oportunidades que le brindó el juego en la primera parte.

Celeste, que le cueste

No fue menos raro el comienzo del segundo tiempo. Riestra, doblemente necesitado de goles y de puntos, otra vez intentó ser más fuerte en campo adversario, pero fue Torque el que estuvo otra vez, y en dos oportunidades, a centímetros de estirar la diferencia.

Era una tendencia que se consolidaría un par de jugadas después, cuando un arranque potente y formidable por la izquierda de Esteban Obregón terminó en un pase atrás para el ingreso del de San Gregorio de Polanco, Salomón Rodríguez, que acomodó la pelota a las redes para poner el 3-0. Solo unos minutos después, Alexander Díaz ajustó un derechazo formidable para poner el descuento y dejar el marcador 3-1.

Lo hizo bien Riestra. Atacó y atacó mientras Torque se defendía con uñas y dientes. Además, el elenco porteño, que tiene muy buenos desarrollos en la pelota quieta, generó mucho peligro, bien defendido por los celestes. La tensión de esos dos goles de diferencia da seguridad y amplitud para el que va ganando, pero también expectativa y cercanía para el que está en desventaja. Una tensión difícil de definir y de administrar de un lado y del otro.

Ya en el cierre del partido, después de una falta casi de media cancha del golero argentino Nacho Arce sobre Obregón, vino el tiro libre envenenado de Facundo Silvera y, luego, el ingreso fantasmal por el centro del área de Agüero, que marcó el 4-1 para Torque. Al final, en dos o tres ocasiones estuvo cerca de llegar el quinto, pero el festejo explotó sobre el cierre del juego por la certeza de que habrá más competencia internacional para el celeste.