En la helada noche fernandina, y frente a un montón de vecinos que se dieron cita en el Campus, Deportivo Maldonado, con un juego brillante y con mucha capacidad, venció a Danubio 3-1. De esta forma sigue siendo el escolta de Racing, a dos unidades en la tabla Anual, y se mete en el primer escalón de la tabla del grupo B del Intermedio.
El equipo rojiverde tomó temprana ventaja, aun antes de que desparramara su gran capacidad de juego sobre el césped, para después recontraconfirmar su superioridad sobre Danubio. Los goles fueron convertidos por Santiago Ramírez, a los cinco minutos de la etapa inicial; Cristian Tabó, a los 29 minutos, también del primer tiempo; y Gonzalo Larrazábal –que volvía después de una larga recuperación– anotó el tercero al final del encuentro. Para Danubio, que tuvo el debut de Leo Ramos como entrenador, descontó Maicol Ferreira cuando estaban 3-0.
Fue una gran exhibición de los rojiverdes, que son el colectivo que seguramente mejor combina sobre el campo de juego y que tiene, además, una gran capacidad ofensiva, fundamentalmente cuando juega como local, donde, de ocho partidos, ha ganado siete.
De entrada
Tuvo el partido, en Deportivo Maldonado, a uno de los equipos de mejor rendimiento y mayor capacidad de ejecutar fútbol. Como dominador absoluto del juego, muy tempranamente, a los cinco minutos, el rojiverde logró la ventaja a través del gol del Colito Ramírez. La jugada tuvo que ver con la conexión de dos extricolores: cerca del vértice derecho del área, la pelota le llegó de espaldas a Tabó, que pivoteó, aguantó y se puso de frente al arco para mandar el centro donde Ramírez la esperaba, viendo los 7,32 metros para definir y poner el 1-0 para los locales.
Cuando Danubio, con su juego liderado ahora por el técnico Leonardo Ramos en su vuelta a la franja, intentaba, de alguna manera, emparejar en algo la situación, la clara superioridad del local se tradujo en el segundo gol. El tanto también tuvo como protagonista a Tabó, pero en este caso como el que la mandó a guardar. Fue una pelota que llegó desde la izquierda por parte del habilidosísimo argentino Matías Espíndola Riquelme –sí, es el sobrino del presidente de Boca Juniors–, quien llegó hasta la línea final y puso el centro atrás; Mauro Goicoechea intentó cortar, pero no hizo más que alargarle la pelota hacia el punto penal a Cristian, que, parado allí, como si estuviera para ejecutar la pena máxima, eligió su lugar y la mandó al fondo de las redes. Antes de llegar a la media hora del primer tiempo, Deportivo Maldonado ya ganaba 2-0.
Hubo más instancias de gol en la primera parte, como cuando Tabó conectó el centro de Ramírez y la pelota dio redonda en el vertical izquierdo de Goicoechea; en el remate subsiguiente, con el arco abierto, Juan Manuel Ginzo se le afirmó al balón, pero un cierre maravilloso de Camilo Mayada tiró la pelota al córner. Pero también las hubo del otro lado, cuando un remate libre de Mateo Peralta, con pique previo antes de llegar al arco, terminó rebotando en el pecho de Adriano Freitas y, en el rebote, a un metro de la línea de gol, no se sabe cómo Tomás Cavanagh la mandó por encima del travesaño.
Refrescó
El segundo tiempo empezó sin cambios en lo que tiene que ver con los protagonistas, pero, lo que es más reseñable, sin cambios en las propuestas y en las formas de ejecutar el juego sobre la cancha. Se mantuvo un marcadísimo predominio de Deportivo Maldonado y su fútbol de encuentro en ataque, que anunciaba tempranamente la posibilidad de un nuevo grito de gol.
Después del ingreso del maragato Cabrera en Danubio, el equipo montevideano pareció crecer un poco en ataque y generó situaciones propicias para el descuento. Fueron diez minutos en los que Deportivo Maldonado jugó más en su propio campo de lo que lo había hecho en todo el partido, pero, de todas maneras, los rojiverdes, en cada propuesta de ataque, parecían estar cerca del tercero.
Hasta que, en el final, Larrazábal, que recién había ingresado en el Depo, anotó el tercero después de un robo del minuano Elías de León –que también ya estaba en cancha– y un remate exquisito de Maximiliano Chingolo Noble que dejó el travesaño vibrando para que Larrazábal, después de que la pelota la devolviera el caño, anotara el tercero de Deportivo Maldonado.
Antes de eso, otra pelota había dado contra el caño: un tiro libre precioso de Ramírez, de noche iluminadísima en Maldonado, que dio justamente en el ángulo superior izquierdo, donde se sueldan el parante vertical y el travesaño.
A los 41 minutos del segundo tiempo, llegó el descuento de Danubio por parte de Ferreira, que aprovechó un largo desborde de Enzo Cabrera y el engaño del salteño Enzo Azambuja, quien la dejó pasar para que Ferreira la tocara contra el caño y venciera a Freitas, colocando el 3-1. Dos Enzos estuvieron en la jugada.
Ya al final del partido, y por una incorrección verbal que no se pudo verificar, el Indio Emiliano Velázquez vio la tarjeta roja en Danubio. En el minuto 47, Facundo Tealde vio la segunda amarilla y dejó a Deportivo Maldonado con diez, pero, fundamentalmente, sin su zaga central para el próximo partido, por la suspensión automática del zaguero izquierdo.
