La cuenta regresiva está en marcha y el Mundial 2026 empieza a palpitarse en toda su magnitud. Como signo y motor de esos sentimientos que empiezan a anticiparse a la cita mundialista celeste, por estos días la expectativa está en una lista definitiva todavía incierta, que se va revelando a cuentagotas con la llegada de los futbolistas convocados por Marcelo Bielsa para iniciar los trabajos en el Complejo Celeste.
Un vendaje en la ilusión
Este lunes, la selección uruguaya informó de la llegada de Giorgian de Arrascaeta, otro de los jugadores que vienen para completar su trabajo de recuperación. El jugador de Flamengo se quebró la clavícula a fines de abril, en un partido por la Copa Libertadores, y fue rápidamente operado para empezar a trabajar en su recuperación, primero, en las instalaciones del mengão.
El 10, al que le asignaron un plazo de recuperación cercano a los 45 días que le permite llegar con lo justo al debut de Uruguay en el Mundial, continuará con sus ejercicios en el gimnasio del Complejo Celeste, donde ya están entrenando Sebastián Cáceres, Facundo Pellistri y Brian Rodríguez.
El zaguero de América de México carga con una fractura en el arco del ojo, que lo obliga a llevar máscara. Su compañero, Brian Rodríguez, llega con algunas molestias musculares, en medio de un presunto interés de Cruzeiro que, según la prensa mexicana, se prepara para presentar una oferta millonaria por el uruguayo. Pellistri también fue liberado con anticipación del Panathinaikos griego, en este caso por una lesión en el aductor. Por ahora, la preparación de cara al Mundial está condicionada por los aspectos sanitarios.
Desde Portugal, con la valija llena de confianza
En condiciones muy diferentes llegó Rodrigo Salazar, presentado por la selección uruguaya como “el del momento en Portugal”. El volante ofensivo de 26 años acaba de protagonizar el fichaje más resonante del fútbol portugués, al ser transferido desde Braga a Sporting de Lisboa por una cifra del entorno de los 30 millones de euros, lo que la convierte en la transferencia más cara entre dos clubes portugueses y la mayor contratación de Sporting en su historia. Además, el club verdiblanco fijará una cláusula de salida de 80 millones de euros para el uruguayo.
El anuncio oficial se hará después de que Sporting juegue la final de la Taça de Portugal, el próximo domingo. El acuerdo da cuenta del enorme crecimiento que el jugador mostró en Braga, donde jugó las últimas tres temporadas, tras una muy buena etapa en el Schalke 04 alemán, del que se fue cuando descendió. Salazar fue la figura de Braga, que en esta temporada llegó a la semifinal de la Europa League. El uruguayo anotó 22 goles en 41 partidos en la temporada y dio siete asistencias.
En la celeste, Salazar empezó a ser considerado seriamente por Marcelo Bielsa a partir de los últimos amistosos del año pasado, más allá de algunos pocos minutos sobre el cierre de las Eliminatorias. Una lesión muscular le impidió estar en los amistosos de marzo, pero hay expectativas sobre el papel que puede cumplir este jugador polifuncional ofensivo en el esquema de la selección.
